Ir al contenido principal

La alegre moda, asesinar exguerrilleros y líderes

Análisis
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel

La alegre moda, asesinar exguerrilleros y líderes

Apenas a mitad de semana, se conocieron diversas noticias relacionadas con muerte de reincorporados de las Farc. La más reciente, la denuncia de la Asociación Campesina Semillas de Paz de la Macarena, Meta, según la cual el Ejército Nacional quitó la vida al exguerrillero Carlos Miranda, de 30 años de edad.

No es posible evitar asociar este hecho, con la muerte de Dimar Torres en el Catatumbo, también a manos de tropas en servicio. Ya el general Jairo Alejandro Fuentes, comandante de la Fuerza de Tarea Omega, explicó que se trató de la reacción de los soldados ante la agresión con arma de fuego que se les hizo desde una motocicleta.

Según la versión oficial, los militares adelantaban una operación contra Álvaro Boyaco, jefe de uno de esos grupos armados residuales que se hacen llamar Farc en la zona rural del Meta. En algún momento fueron atacados desde el vehículo por uno de sus ocupantes, lo que desencadenó su reacción. El muerto fue el que conducía la moto.

Que resultó ser un reincorporado de las Farc con varios meses de no presentarse a su proceso en el Caquetá. La ONG denunciante asegura que hubo procedimientos irregulares de la tropa. Una vivienda ocupada por niños alcanzada por los disparos de fusil. Y retenes que impidieron el paso a la gente del campo mientras se hacía el levantamiento del cadáver.

Como quien dice, este muerto quedará por disidente dado de baja en combate. Complicado emitir una opinión definitiva al respecto. Habrá que esperar el curso de las denuncias y las investigaciones para tener una idea aproximada de lo que sucedió. En nuestro país se ha puesto de moda que cada semana mueran varios exmilitantes de las Farc.

El día 17 le tocó en suerte a Anderson Pérez Osorio, el monito, quien fue baleado por desconocidos en Caloto, Cauca, donde se había ido convirtiendo en un dirigente juvenil y campesino, además de fungir como trabajador de las comunicaciones. Un muchacho sano, ampliamente conocido, de quien nadie puede afirmar se hallaba en malos pasos.

Igual ese día cayó asesinado por sicarios Daniel Esterilla en el municipio de El Charco, Nariño. Un adulto mayor que salía de tomar parte en una reunión con delegados de la ONU y que tras retirar la asignación mensual como reincorporado, se aprestaba a abordar una canoa para irse a casa. Pensar que todo esto son desafortunadas coincidencias resulta imposible.

Desde la firma del Acuerdo de Paz de La Habana, en donde el Estado colombiano se comprometió a rodear de garantías totales la vida e integridad de los exguerrilleros que dejaron las armas, han sido asesinados más de 130. También hubo el compromiso de rodear a los dirigentes sociales y populares de plenas garantías para su existencia y actividad.

Pero se afirma que desde el Acuerdo del Teatro Colón a la fecha, han caído más de 500 de ellos bajo las balas criminales de pistoleros fantasmas. Quiere decir que en Colombia, como en la vieja canción mexicana, la vida no vale nada. El presidente Duque ha salido otra vez a rechazar los crímenes y anunciar la adopción de medidas urgentes para aclararlos y detenerlos.

Lo cual suena a palabrería hueca cuando se va tornando costumbre. Uno se pregunta qué pasó en las zonas donde las Farc operaron como ejército revolucionario, y la respuesta obvia es que el vacío que dejaron no fue ocupado por el Estado, sino por diversos grupos armados que operan con una asombrosa libertad. Como si se les permitiera hacerlo.

 Las operaciones militares y policiales contra las guerrillas alcanzaban niveles de escándalo. Desembarcos, ametrallamientos, bombardeos aéreos, infiltraciones masivas de agentes estatales en las zonas rurales, en busca de información que permitiera golpear la insurgencia. Había una guerra de grandes dimensiones, de la que la Fiscalía no era ajena.

Se supone, y así lo confirmaría cualquier evaluación, que el poder de respuesta de las Farc era muy superior en todo sentido al de los diversos grupos de hoy. Lo que equivale a decir que una acción decidida del Estado contra estos últimos, debería producir resultados concretos mucho más fácilmente. Resulta incomprensible que no suceda así.

La violencia sigue creciendo en medio del desinterés del gobierno nacional por frenarla. En los Acuerdos de Paz se pactaron una reforma rural integral y una sustitución de cultivos ilícitos, que de aplicarse, cambiarían radicalmente las cosas en el campo. Pero el partido de gobierno detesta los Acuerdos como si fueran el demonio.

Insiste en decretar políticas que agravan la situación. Así que la violencia que se reproduce, mal puede imputarse a causas aparentes. Va de la mano con una concepción de Estado, la misma que pregonan Uribe y sus súbditos. No deberían morir más exguerrilleros, ni militares, ni policías, ni líderes sociales. Para eso se firmó la paz, respétenla.


Comentarios

Entradas populares de este blog

COMUNIDAD MANIFIESTA QUE POR FALTA DE VIVIENDA INVADIÓ LOTES ABANDONADOS PERO AHORA LOS QUIEREN DESALOJAR.

Informe Especial Colombia Soberana Por: Juan David Cetina









Nariño Cundinamarca, es un municipio ubicado a 147 km de Bogotá, según estadísticas del DANE a nivel educativo solo accede a la secundaria el 24,1% de la población y lo más preocupante es que solo el 1% logra ingresar a la educación superior.

En este municipio 30 familias en las cuales hay desempleados, amas de casa y desplazados, decidieron invadir unos lotes que se encontraban abandonados por más de 26 años. El reclamo de estas familias es por el derecho a la vivienda, al cual debemos acceder todos los ciudadanos.

En entrevista concedida al Colectivo Colombia Soberana, la señora Romelia Velásquez que es una de las integrantes de estas 30 familias manifestó que estos Lotes se encuentran en el Barrio santa Lucia y el proyecto se llama San Cayetano, dice que en el municipio hay demasiadas familias sin vivienda lo que ha hecho que ellos tengan que invadir un terreno abandonado de más de 26 a 27 años, el Lote era usado en esos años par…

El paro no para y lucha por la implementación del Acuerdo de La Habana

Análisis Colombia Soberana María Méndez

El pasado mes se cumplieron tres años de la firma de paz entre el gobierno Colombiano y las FARC-EP. Este aniversario estuvo enmarcado por una gran movilización social que analizaremos en los próximos días, movilización que se ha fortalecido y continúa, y uno de los puntos de exigencia es la implementación total de lo firmado en La Habana.

Con este paro se demuestra que el Proceso de Paz continúa. La lucha que valientemente dimos desde todos los sectores políticos y sociales coherentes con la paz de Colombia no solo era por la firma de un Acuerdo, ahora estamos en el punto más difícil del Proceso, que es la implementación.
En el 2016 se firmó por fin el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. No fue fácil. Fueron 53 años, no solo de “echar bala”, sino también de hacer política de masas y tender puentes para establecer unos escenarios de diálogos con los gobiernos que nos permitieran ponerle fin…

Caen líderes, dirigentes, exguerrilleros y niños

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Si algo queda claro de los episodios que en materia de orden público sacuden al país, es que se equivocan de cabo a rabo quienes insisten en echar leña al fuego de la confrontación militar, los amigos de la guerra, así como se equivocan también los que se empeñan en reavivar una lucha armada que lo único que produce a diario son múltiples horrores. La verdad es que la única solución viable es la implementación integral de lo acordado en La Habana.

El Estado colombiano firmó un Acuerdo de Paz con la organización guerrillera más fuerte e influyente en la vida nacional, las Farc. Gracias a este se puso fin a un conflicto de más de medio siglo y el país sintió un profundo alivio. En extensas regiones se pudo por fin vivir en la normalidad, y se esperaron ansiosamente, de acuerdo con lo pactado, los planes de ayuda del Estado que erradicarían la pobreza y elevarían su nivel de vida.
La salida de las Farc, que ejercían poder y establecían un ord…