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“No nos hemos robado ni se ha perdido un solo peso”: FARC

Entrevista
Por El Espectador

“No nos hemos robado ni se ha perdido un solo peso”: FARC

Habla Pablo Cruz, delegado de Voces de Paz en el Senado. Es también representante de la exguerrilla ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), donde se busca aclarar el anticipo por más de $5.000 millones que se les entregó en la reciente campaña al Congreso.

¿Cómo empezó la vida financiera del partido político FARC desde que se le reconoció su personería jurídica?

Con desengaño. El proceso de reincorporación ha tenido dificultades inmensas en todos los órganos. Una vez el Consejo Nacional Electoral (CNE) hizo el reconocimiento de la nueva formación política, la militancia de la FARC quedó formalizada y comenzaron a aplicarse los complementos para garantizar su participación, reglamentados en el acto legislativo 03 de 2017. Entre ellos se establece que la colectividad puede acceder a unos recursos de financiación en los términos previstos por la ley para los demás partidos políticos, salvo unas ligeras excepciones pactadas en el Acuerdo. Para recibirlos, lo primero es abrir una cuenta bancaria en una entidad financiera para efectos de mantener un control sobre los movimientos. De inmediato, los excombatientes, llenos de emoción, salieron corriendo a los bancos para pedir la apertura de su cuenta.

¿Y qué pasó?

El primer desengaño llegó con el rechazo de todas las entidades, que argumentaban que no podían por tratarse de un “grupo terrorista” y con miembros reportados en la Lista Clinton de la Oficina de Control de Activos del Extranjero de Estados Unidos. Conclusión: para cumplir el pacto de paz, en la reincorporación política, se necesitaba el beneplácito norteamericano.

Entonces, ¿cómo resolvieron ese problema?

Ante la negativa, los exinsurgentes acudieron al Gobierno. El presidente Santos fue categórico con el gerente nacional del Banco Agrario y el superintendente financiero, y les señaló la importancia de abrir una cuenta para los fines políticos de la reincorporación de las Farc, específicamente para acceder a la financiación, pues la campaña al Senado aún no entraba a la discusión. Finalmente, después de muchas trabas, protocolos y requisitos, se abrió una cuenta corriente en el Banco Agrario. Para ello tocó cambiar transitoriamente al representante legal del partido por alguien que no estuviera vinculado a ninguna lista negra. Con esa cuenta no hubo problemas, excepto por algunas condiciones impuestas.

¿Qué tipo de condiciones?

Por ejemplo, para recibir un dinero de la cuenta, cada destinatario tiene que llenar un formulario, llevar el registro de la validez de su cédula de ciudadanía y comprobar que no está reportado en el sistema financiero ni investigado por la Personería, la Contraloría o la Procuraduría. Si es una persona jurídica, llevar registro mercantil, paz y salvo con la Cámara de Comercio, RUT, etc. Después de toda esa papelería, el banco se tarda nueve días para estudiar el movimiento y autorizarlo. Sin embargo, las Farc aceptaron con la ilusión de reincorporarse políticamente.

Pero el CNE los acusa de hacer un movimiento sospechoso al transferir los recursos públicos a la cuenta de un particular.

El lío novedoso empezó con la campaña electoral. El Estado les exige a todos los partidos abrir una cuenta de gastos de campaña —distinta a la de gastos de funcionamiento ya abierta en el Banco Agrario—. De nuevo, emocionados, los excombatientes, a quienes se les había dicho que las puertas de la democracia estaban abiertas, se encontraron con las puertas de las entidades financieras cerradas. Fueron al Banco Agrario, con la contienda electoral en marcha y los demás candidatos y partidos tranquilos haciendo su campaña desde hacía rato, pero esta vez les negaron abrir la cuenta. Después de un tiempo, accedieron a abrirle una cuenta a la FARC, pero esta vez les dijeron: “No les abrimos una cuenta corriente, sino una de ahorros. Si les gusta, bueno; si no, se van a otra parte”.

¿Qué se hizo entonces?

Ante la inviabilidad de “ir a otra parte”, se aceptó y se abrió a nombre de Jorge Federico Ramírez Escobar, gerente de la campaña para las elecciones al Congreso. El lío con una cuenta única de ahorros es que el partido quedó imposibilitado de abrir subcuentas regionales o tener una chequera para girar los gastos a los diferentes destinatarios. Además de que para cada movimiento había que hacer un extensivo papeleo y darle nueve días hábiles al banco para autorizarlo. Apenas en la víspera de la semana de elecciones, el 1° de marzo, llegaron los recursos a la cuenta, pero eso sí advirtieron que si al viernes 9 de marzo, a dos días de las elecciones, el dinero no se había gastado, tenía que ser devuelto. Como no había tiempo para que el banco revisara y pagara las obligaciones ya contraídas y que faltaban por pagar, el gerente de la cuenta, desesperado después de consultarles a funcionarios del Alto Gobierno, decidió solicitar el giro de un cheque equivalente al saldo en cuenta por $5.548’342.960 a su nombre.

Pero ¿por qué la trasladó a su cuenta personal?

Porque buscó que le abrieran una cuenta para depositar ese dinero y, ¡oh sorpresa!, ninguna entidad lo hizo. Sin embargo, no tenía sentido verle misterio sabiendo que su cuenta en el Banco Agrario no estaba a nombre del partido, sino que era una cuenta personal y de ahorros a su nombre, así como la que ya tenía hace 25 años en Bancolombia. Cuando justificó el ingreso del dinero, la empresa le notificó que iba a estudiar el caso y, a los 15 días, que le iba a cerrar la cuenta. El señor envió una carta al Banco Agrario preguntándole si podía volver a guardar la plata en la cuenta, insisto, también personal y de ahorros, que tenía allí abierta con ese propósito. El Banco Agrario le consultó al CNE si eso era factible, pero algunos magistrados interpretaron que lo que había que hacer era congelar los fondos y devolver los recursos al Estado, lo cual fue filtrado a los medios acompañado de declaraciones llenas de suposiciones, insinuaciones e informaciones a medias, cuando la responsabilidad del CNE es revisar los gastos y pedir las aclaraciones pertinentes, no lanzar teorías al aire a conveniencia y sugerir que algo es sospechoso sin tener las pruebas, porque no nos hemos robado ni se ha perdido un solo peso.

¿Cree que si esto se hubiera presentado en cualquier otro partido político, hubiera sido manejado de la misma manera?

No, es que esto pasa en otros partidos. Estimo que no menos de 1.500 cuentas a nombres de candidatos fueron abiertas para las elecciones legislativas. Lo que ha habido aquí es una infamia del Banco Agrario, una maniobra de los enemigos de la paz, un papel nefasto del sistema financiero de Colombia y una respuesta hipócrita de los servicios bancarios. Los exinsurgentes se encontraron de bruces con que su reincorporación política estaba colmada de impedimentos y ataduras.

¿Dónde está el dinero ahora?

El anticipo de campaña regresó a la cuenta de ahorros del señor Ramírez abierta en el Banco Agrario. Desde allí, la FARC podrá hacer el pago de las obligaciones que adquirió en su campaña a Senado.

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