Ir al contenido principal

La lucha sigue, aquí nadie está vencido

Análisis
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel

La lucha sigue, aquí nadie está vencido

Un verdadero tratado de paz que puso fin al más largo conflicto armado de nuestro continente, se atasca y enreda en materia del cumplimiento estatal

Gabriel ÁngelLos últimos días se han caracterizado por la polémica en torno al Acuerdo Final. No se trata de su contenido, sino de algo más importante, su implementación real. El país y la comunidad internacional son testigos de cómo lo pactado entre el gobierno nacional y las Farc-EP, un verdadero tratado de paz que puso fin al más largo conflicto armado de nuestro continente, se atasca y enreda en materia del cumplimiento estatal.

La paz y la reconciliación cuentan con peligrosos enemigos. En las Farc se interpretó siempre la confrontación como el resultado de la primacía en la conducción del Estado, de las fuerzas contrarias al diálogo y al tratamiento político de los problemas. Haber conseguido la firma del Acuerdo Final representó la victoria de unas concepciones distintas, la materialización de un bloque que dijo no más a la guerra.

La polarización del país no es otra cosa que la resistencia obcecada de las posiciones que no entienden sino de la imposición y la violencia. En el escenario internacional la consecución de la paz dialogada en Colombia es considerada un gran ejemplo. Por encima de las posturas apasionadas, el otorgamiento del Premio Nobel al presidente Santos así lo certifica. Solo aquí, por cuenta de la irracionalidad de los odios, la paz constituye una afrenta.

Es considerable el número de prisioneros de Farc. Si nos atenemos a la letra y el espíritu del Acuerdo Final, de la ley de amnistía, sus decretos reglamentarios y demás disposiciones, ni uno solo de ellos debería hallarse tras las rejas. Una maraña de pretextos que van desde la Oficina del Alto Comisionado de Paz a los jueces de ejecución de penas insisten en hacer letra muerta lo acordado en La Habana.

Casos como el de Roberto Sepúlveda Muñoz, fallecido la semana pasada como consecuencia de una larga enfermedad descuidada por sus carceleros del Barne, el de José Ángel Parra, gravemente enfermo en La Picota, o el del Negro Antonio que padece de afecciones serias en Cómbita, únicamente pueden explicarse por la persistencia de los rencores en ciertos administradores de justicia, que priman incluso sobre las propias leyes.

Semejantes resistencias representan mucho más que la terquedad de unos cuantos individuos enquistados en el Estado. Son la expresión de una política que pervive en todos los escenarios de la vida nacional. Esa que se manifiesta en la oposición de importantes sectores a que las circunscripciones especiales de paz permitan el acceso real al poder legislativo, de las regiones y comunidades históricamente excluidas.

Esa política que azuza el fiscal Martínez, según la cual el conflicto colombiano solo es imputable a las Farc y únicamente puede dar origen a investigaciones y sanciones penales para estas, con una indiferencia escandalosa hacia las miles de masacres y los millones de desplazados por el paramilitarismo, del mismo modo que hacia el masivo enriquecimiento ilícito empresarial derivado del despojo violento y hacia las víctimas de la violencia estatal en campos y ciudades.

Esa política que antes que ayudar a la reincorporación económica, social y cultural de la insurgencia que ha dejado sus armas, se empeña en dificultar y poner toda clase de trabas a ccualquier posibilidad de interpretar los acuerdos en su beneficio. La salud de los excombatientes, la posibilidad real de iniciar labores y proyectos productivos, el giro de los auxilios básicos para su sobrevivencia, todo parece entrabarse para que nunca llegue.

No se trata, como pudiera pensarse a la ligera, de un incumplimiento a las Farc por parte del Establecimiento. Se trata de un incumplimiento al país. El Acuerdo Final comienza por un punto sobre tierras y sigue luego con otro sobre apertura y participación democrática. El primero de ellos es complementado con el acuerdo en materia de cultivos ilícitos y contra la corrupción. Luego viene el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición.

La idea central del acuerdo final fue parar la guerra y desaparecer la violencia del escenario de la política colombiana. Como consecuencia de ello habría de florecer una ampliación democrática en todos los espacios de la vida nacional. Un enorme caudal de fuerzas le apostó y sigue creyendo en eso. Que no se equivoquen quienes piensan que con sus maniobras politiqueras, electoreras o leguleyas van a aplastar esa imparable aspiración colombiana.

La política no se hace ni se define en un día, es un proceso continuo en movimiento. Colombia atravesó por muchas décadas de violencia hasta construir el acuerdo de paz,  y ese poderoso acumulado político late en el corazón de la  patria. Hemos abierto un camino hacia un país decente, y ya nadie podrá nunca cerrarlo.  Es la hora de la movilización nacional contra el odio y por la paz. Aquí ninguno está vencido.

La lucha incesante es patrimonio de los pueblos, y en cada momento y situación estos encuentran cómo hacerla. La paz triunfará.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Asesinados tres hermanos reclamantes de tierra en Sucre

Comunicado Tomado de Pacocol Por Movice

El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado – Movice Capítulo Sucre denuncia y rechaza enérgicamente el asesinato de tres hermanos en el corregimiento La Guaripa, Sucre a manos de tres encapuchados pertenecientes a la vigilancia privada del exdirector de la Caja de Compensación Familiar de Sucre (Comfasucre), William Martínez, quien no permite la entrada de los herederos a sus propias tierras, queriéndose  apropiar irregularmente de toda la finca, cuando los hermanos se disponían a trazar los linderos en  finca ‘La Concepción’ que les fue heredada de su padre, recibieron varios disparo que terminaron con sus vidas según testigos.


Hechos                       
El jueves 25 de enero se dirigieron los hermanos Humberto Manuel Escobar Mercado (de 68 años, casado y con 6 hijos, uno menor de edad), Prisciliano Manuel Mercado García (de 63 años, casado y con tres hijos, uno menor de edad) y  Manuel Eusebio Osorio Escobar  (de 53 años, casado y …

Consejo de Estado tumba curules de paz

Noticia Por El Tiempo


La Corte revocó decisión del Tribunal de Cundinamarca de diciembre pasado. 
Con  ponencia del magistrado Carlos Enrique Moreno Rubio, la Sección Quinta del Consejo de Estado revocó una decisión del Tribunal Administrativo de Cundinamarca que en diciembre ordenó al presidente del Senado remitir el proyecto de acto legislativo que creaba las 16 curules transitorias especiales de paz al Presidente de la República para su promulgación.
De acuerdo con el Tribunal el recurso interpuesto por el Ministro del Interior -una acción de cumplimiento- no agotó los procedimientos que se requieren para la presentación de dicha demanda, eso es "reclamar al presidente del Senado el cumplimiento del artículo 196 de la Ley 5 de 1992 que sustentaba la pretensión de promulgación de la iniciativa de reforma constitucional". 
La decisión corresponde a una impugnación interpuesta por el representante del Senado contra la sentencia que accedió a las pretensiones de la demanda y orden…

Palabras de Rodrigo Londoño en reunión con el Ministro del Interior

Comunicado Por Rodrigo Londoño - Timo





Reciban todos los presentes, en especial usted, señor ministro Guillermo Rivera Flórez, el abrazo patriótico y esperanzado de nuestro partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. 
Acudimos ante el alto gobierno, una vez más, como consecuencia de las difíciles condiciones en las que se halla el pleno ejercicio de nuestros derechos políticos, garantía fundamental pactada en los Acuerdos de La Habana, y columna más que necesaria para la construcción de una nación verdaderamente democrática, propósito que animó las dos partes en la Mesa de Conversaciones.
Si algún mérito hubiese de serme reconocido un día con relación a la firma del Acuerdo Final, y en general con relación a todo este asunto de la paz para nuestro país, quisiera que fuera el de registrar que he permanecido siempre optimista en medio de las enormes dificultades y obstáculos que rodearon desde un comienzo los diálogos con el gobierno nacional.
Aún firmados los Acuerdos e iniciada la …