Ir al contenido principal

El derecho a la no discriminación por pertenecer al partido de oposición



Análisis

Tomado de El Espectador 27 julio 2017




Alfredo Molano Bravo, sociólogo y columnista de El Espectador, habló sobre el conflicto de la tierra desde los tiempos de Gustavo Rojas Pinilla.




Por esta época, hace 64 años, Gustavo Rojas Pinilla se tomaba el poder como presidente de Colombia. Era el año de 1953. Durante su mandato, amnistió y firmó la paz con las guerrillas liberales y entró en vigencia un asunto que todavía hoy, cuando se menciona, genera agitación: el de la subvención estatal en pro de reintegrar a los combatientes a la sociedad civil. Según el censo, fueron cerca de 3.500 hombres los levantados en armas que habrían dejado en ese momento la sublevación a un lado y, mediante la Oficina de Rehabilitación y Socorro, obtendrían, en el caso de los exiliados, la reintegración a las tierras de que fueron despojados y la recuperación de los bienes de que fueron desposeídos, tal como garantizaba el artículo primero del decreto 2466 del mismo año.

Desde hace medio siglo, no obstante, herederos de un jefe guerrillero deMapiripán (Meta) reclaman su derecho a la tenencia de una tierra que otrora el teniente general Rojas Pinilla había otorgado a su familia. Un negocio en el mismo sector, sin embargo, que hoy entendemos de tipo “baldío”, contraría esta añeja y maltrecha ley agraria. Por cerca de diez años, en gran parte de esa altillanura, siembra palma de aceite una multinacional ítalo-española. Como aparente beneficio, arguye en su defensa el haber reemplazado el monocultivo de coca en la región de manera definitiva.

Colombia, a saber, es el primer productor de aceite de palma en América y, según la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), esto lo demuestra el que la agroindustria palmicultora funcione en más de 124 municipios de 20 departamentos del país. ¡Tierra fértil! Por una extraña suerte de anestesia común, valga opinar, la cuantía de víctimas en lo que se ha denominado violencia nacional compite con el nomenclátor de tierras usurpadas y de usufructo —aunque ya no sea la tenencia de las mismas y en su lugar importen los derechos de uso—, y es así como, entre insurgentes e inocentes, el país discute no el origen y espíritu de su conflicto, sino su rumbo, su suelo. ¡Tierra fértil!

Inolvidable es, en este orden de ideas, la masacre ocurrida en el mismo Mapiripán (1997), cuando lasAutodefensas Unidas de Colombia —paramilitares— actuaron en complicidad con el Estado a través del Ejército y, con la pretensión de fumigar los cultivos cocaleros, cometieron en curso atroces asesinatos, desmembrando cuerpos, torturando a todo aquel que consideraron simpatizante de guerrilla. Inolvidable, además, cuando el jefe paramilitar Carlos Castaño dijo sin inusitada vergüenza: “Habrán (sic) muchos más mapiripanes”. Colombia tiene un patrimonio natural y biodiverso que sobresale mundialmente y está en el continente más rico y con mayores áreas de hábitat natural intacto, América.

Según el reciente informe de laFundación Ideas para la Paz (FIP), que lleva por nombre Crimen organizado y saboteadores armados en tiempos de transición, “para el Gobierno, el paramilitarismo es cosa del pasado. Lo que existe, desde 2006, es un fenómeno criminal sin contenido político dinamizado por diferentes tipos de economías criminales”. Hoy, la guerra urbana, en donde esos actores mimetizados que ya no tienen la tierra, que ya no tenemos, operan con microtráfico de drogas y armas, desplazamiento forzado —todavía rural e intraurbano—, extorsión, hurtos y amenazas; también asesinatos selectivos, secuestro y masacres, con la mujer como botín de guerra, con la militarización de la policía, ejerce un terrorismo vertical, sicarial y no tan clandestino que de la industria contra natura también se nutre.

Entre 1958 y 2012, según lo documentado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), las cifras —registradas— de arremetidas del paramilitarismo fueron así: 8.903 asesinatos selectivos, 1.196 masacres con 7.160 muertos, 13.562 desapariciones forzadas, 1.530 víctimas de sevicia y tortura, 344 casos de violencia sexual y crímenes perpetrados. Sólo el año pasado registraron presencia de grupos armados organizados y de paramilitarismo en cerca de 140 municipios de Colombia y hoy es de conocimiento de laJurisdicción Especial para la Paz que de 1.982 masacres cometidas en cincuenta años, más de 1.100 fueron provocadas por paramilitares.

Hay alguien, a pesar de esto, que ofrece interesantes perspectivas dada la coyuntura de país (posacuerdo Gobierno-Farc), en tiempos en que, además, como señala la FIP, “no se puede hablar de una presencia homogénea o unívoca de los grupos armados. Nunca lo ha sido y el contexto actual no es la excepción” y “donde el grado de consolidación criminal y el grado de colaboración entre actores estatales y armados”, en relación con la tipología de microrregímenes, contenida en el informe y propuesta por Enrique Desmond Arias (2017), apuntan a diferentes tipos de gobernanza imperantes. ¿Quién muere en su ley?

Ese alguien tiene una voz en cuyo tono académico se oculta un delicado bisel, frágil como la vida: es Alfredo Molano. Hace poco, mientras el poniente alumbraba sus recuerdos y con su mano cogía como al aire el piedemonte amazónico, se refería a un aforo lleno en Jardín, al suroeste de Antioquia, en un festival de cine, sobre la cuestión agraria en Colombia. El caso citado de Mapiripán lo relató con la simpleza de “todavía hay campesinos que desdeRojas Pinilla reclaman tierras que el Estado concedió a una multinacional”. Desde Rojas Pinilla se promueve, de hecho, el “derecho a la no discriminación por pertenecer al partido de oposición”.

Molano estuvo repasando su propio relato vital, de cómo se acercó a la geografía y cómo esto lo indujo, de manera paulatina, a tener una posición ideológica manifiesta: hoy se declara un anarquista. Cuando era un niño ocurrió el Bogotazo, el 9 de abril de 1948, ese hecho que cambió drásticamente el curso del siglo XX en el país. Con la toma de posesión de Mariano Ospina Pérez, con la consigna, según el escritor, de “hagamos invivible la República Liberal”, hubo un manojo de reformas a las que el Partido Conservador se opuso y fue justo cuando “la diferencia comenzó a ser asesinada”.

Primero, contaba Molano, catalogaron a unos con inclinación liberal y a otros con inclinación comunista. En otros términos: “los liberales limpios y los liberales sucios”. Llegó la Junta Militar. Con la industria del azúcar en Cuba que se había nacionalizado y el eco de la Guerra Fría en América Latina, la República de Colombia implementó métodos de largo alcance: la Alianza para el Progreso, programa de ayuda económica, política y social de Estados Unidos, sugerida por el presidente John F. Kennedy, o “una aparición internacional para evitar una reforma socialista”.

Cuando el senador conservador Álvaro Gómez Hurtado anunció, en 1964, la aparición de “repúblicas independientes”, se justificó el Estado para atacar Marquetalia. Y fue cuando una línea de la rebelión, con más ímpetu, herencia de lucha de sangre pijao, indígenas, campesinos, hombres y más hombres, defendería esos territorios. Fecunda y generosa la tierra, va más de medio siglo de enfrentamiento entre el comerciante y el colono: “La coca tenía la garantía de la coca; tal como el café, la garantía del café”. Los comerciantes debían pagar a las guerrillas para la protección de la tierra y así garantizar el derecho al cultivo (el Eln prefirió el secuestro como método de subvención). En tierra fértil van el cacao, la palma africana, la caña de azúcar, el plátano o banano, United. También el tabaco, el algodón, flores tropicales y semitropicales. Aceite de palma, petróleo, oro —prehispánico— y esmeralda, ¡cómo no se agotan!

Argumentó Molano que la guerrilla de las Farc pudo haber continuado 20 años más, sin embargo, tiene otras consecuencias nacionales el que ahora se puedan consolidar como partido político que haga oposición al establecimiento. Aunque el primer punto de los Acuerdos de Paz de La Habanaalude a las reservas campesinas, estableciendo que la tierra no puede ser acumulada, están claros el ejemplo de Mapiripán y la advertencia de Castaño.

El sol se opuso. Molano reconoció que la propiedad de la tierra en Colombia le sigue correspondiendo al Estado. “La paz” les sirve a los terratenientes, dijo. Lo que le preocupa es el tema del consumo, no del capitalismo. “Estamos terriblemente consumidos por el consumo”. Citó al jefe guerrilleroRomaña, como vía de escape: “Como se sabe: en Colombia es más fácil crear un frente armado que organizar una junta de acción comunal”. ¡Tierra fértil! Media luna fértil. Tan diversos y petrolíferos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

A mi comandante... A mi padre

Comunicado Por Jorge Ernesto Suárez


A mí comandante, a mí camarada, a mí amigo, a mí padre.

Papá; Hoy estamos aquí los amigos, y cientos de familiares farianos. Estamos aquí porque vamos a construir, como era tu deseo, un país en donde ningún colombiano vuelva a acostarse con hambre. 
Firmamos la Paz papá, quien lo creyera no. Tanto trajinar, tanto monte que comimos, tantas ranchadas y operativos, tantas angustias y decisiones duras valieron la pena. 
Yo, todos los días me levanto y pienso en lo que me dijiste una vez por allá en el guayabero, “luche por la gente Chepe, pelee con ellos, sea digno de ganarse el amor de su pueblo… la vida es eso, vivirla, sentirla, amarla, vibrarla todos los días como si fuera el último, de nada sirven las riquezas ni las alcurnias, en eso no hay dignidad, en el amor que a uno le tienen es donde esta lo importante” 

Yo todos los días pienso en eso papá, y trato de seguirlo, trato de ser digno de la gente humilde, trato de ser digno de ustedes que murieron po…

División de las FARC, una cortina de humo

Análisis Por María Méndez Fundación Colombia Soberana


El Congreso constitutivo de las FARC, que le dio continuidad a la acción política de esta organización, pero ya sin el uso de las armas, y que tuvo un cierre hermoso en el cual aproximadamente 100 mil personas asistieron a la Plaza de Bolívar y, jubilosos, ondeaban las banderas de las FARC y de la paz, marca el inicio del fortalecimiento de la democracia colombiana y la construcción de la Nueva Colombia para todos y para todas. 
Después de este evento la andanada  de diversos artículos de opinión y noticias faranduleras, que hablan de una división entre los dirigentes de las  FARC con aseveraciones tales como que no pudieron abolir la verticalidad de la guerra,  les quedó grande la democracia y otras, que incluso rayan en tratamientos despectivos contra líderes de ese partido, son la constante. Pero ¿Para qué hacer algo así?
CORTINA DE HUMO
El compromiso de las FARC con los colombianos, los acuerdos y la paz, ha sido férreo. La dejación d…

Ejército y Policía disparan a los campesinos

Comunicado  Por ASOMINUMA






ASOCIACIÓN DE JUNTAS DE ACCIÓN COMUNAL DE LOS RÍOS MIRA,NULPE Y MATAJE

ASOMINUMA
DENUNCIA ANTE LA.COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL
Uniformados de Policía y Ejército arremeten en forma desproporcionada en contra de las comunidades manifestantes en la zona de Alto Mira y Frontera del Corregimiento de Llorente del municipio de Tumaco dejando hasta le momento cuatro campesinos muertos y una cantidad de heridos sin determinar.
En el marco de las manifestaciones pacíficas que se adelantan por parte de las comunidades campesinas presentes en la zona de Alto Mira y Frontera, que se han mantenido desde el día jueves 28 de Septiembre de 2017 en diferentes veredas como el Tandil, Brisas, Puerto Rico y el Divorcio en exigencia del cumplimiento de lo acordado en el acuerdo de Paz suscrito entre el Gobierno colombiano y las FARC EP, en cuanto a la concertación y voluntariedad que debe caracterizar los procesos de sustitución de cultivos de uso ilícito, durante los días miércol…