Ir al contenido principal

Así se roban el oro negro colombiano las transnacionales estadounidenses

Reportaje
Tomado de Pacocol
Por Nelson Lombana




Qué sabe el pueblo colombiano de su verdadera historia? Mucho, poco y nada. Solo existe la versión de la clase dominante, la cual es presentada invertida: Los victimarios son víctimas y las víctimas, victimarios. El apoyo mediático difunde esta versión, versión que es suavizada con la religiosidad. Espada y crucifijo se entrelazan para alienar, dominar e imponer una única versión, la versión de la clase dominante.



Sin embargo, no hay enfermedad que dure cien años ni cuerpo que la resista, dice el adagio popular. Para fortuna de la clase dominada, la historia de los vencidos poco a poco viene saliendo a la superficie, naturalmente con mucho sacrificio y mucha estigmatización de la clase dominante que persiste continuar en el poder disfrutando las mieses sin remordimiento alguno.


Hay un despertar generalizado en el continente, que trata de callar los Estados Unidos con todo su poder omnipotente, acudiendo como siempre, a la crueldad, a la mentira y a la calumnia. Se autoproclama defensor de los derechos humanos, cuando es vox populi que invade países a sangre y fuego, asesinando niños, niñas, jóvenes, ancianos, enfermos, inválidos, con suma criminalidad con el único propósito de apoderarse de las materias primas de los países considerados despectivamente como tercermundistas, como Colombia.

La historia que relatan Renán Vega Cantor, Luz Ángela Núñez Espinel y Alexander Pereira Fernández, acerca del petróleo colombiano y la forma miserable como las transnacionales, especialmente norteamericanas, vienen explotando el considerado oro negro, realmente hiela la piel y llena de indignación con esa clase dirigente que vive hincada ante los dictámenes imperialistas de los Estados Unidos, entregando la soberanía nacional sin contraer un solo músculo de su enjuto rostro. 

La degradación del ambiente y el etnocidio de las regiones petroleras en el país, realmente no tiene antecedentes en la misma historia de la humanidad. A partir de las primeras décadas del siglo XIX la presencia de los norteamericanos en estas vastas y frondosas regiones ricas en petróleo desató toda suerte de hechos abominables con la complicidad de los gobernantes. El parlamento aprobó leyes para “legalizar” la práctica del etnocidio contra los aborígenes de estas zonas. Los códigos fueron acomodados para responder a las expectativas de los Estados Unidos. En el Magdalena Medio y el Catatumbo – por ejemplo – los Yariguíes fueron aniquilados con la firme convicción que no eran seres humanos y que por lo tanto, no tenían alma. Igual suerte corrió la tribu Barí.

“Como si fuesen animales de monte, simios de la selva, los desamparados opones y carares acabaron de ser exterminados por las enfermedades, el hambre y el plomo homicida”, relata Rodríguez Plata, según los autores que venimos estudiando.[i] 

Para estas empresas petroleras, pioneras en Colombia, el colombiano no tenía valor, era considerado un ser sin alma y sin derechos. Pagando grandes sumas a los gobernantes de turno, éstos se abrogaban el derecho de hacer y deshacer con los obreros que de distintas regiones del país llegaban a Barrancabermeja (Santander) en busca de una oportunidad. Muchos lo único que encontraron fue la muerte y enfermedades mortales.

Mientras míster Wisthrop Rockefeller, sostenía en 1946 en estadía en Bogotá: “Estamos orgullosos de las relaciones con nuestros empleados; cuando tienen un problema, lo discuten amigablemente con nosotros en mesa redonda, y siempre, se concede la razón a quien la tiene”.[ii] Claro, lo que nunca dijo el gringo es que siempre tenía la razón la transnacional.

La Tropical Oíl Company, más conocida como la Troco, tenía en 1930, clasificado el comisariato: Uno para los empleados y obreros gringos y el otro para los empleados y obreros colombianos. Los gringos podían pasar al comisariato de los colombianos, pero los colombianos no podían pasar al comisariato de los gringos. “Cuando se agotaban algunos víveres en la sección del personal estadounidense ellos podían comprarlos en la sección de los obreros colombianos, éstos, sin embargo, tenían prohibido hacer lo mismo en la sección de aquellos”.[iii]

Los obreros colombianos tenían derecho a comprar un cuarto de kilo de azúcar mensualmente por cada miembro del hogar, en cambio los gringos, podían llevar toda la que necesitaran cada vez que quisieran. La carne de cerdo, era consumía por los estadounidenses, a los colombianos solo le correspondía la sobrante, generalmente en estado de descomposición. Lo mismo ocurría con los huevos, la leche, etc. La familia que no tenía familia, no tenía derecho a leche, los gringos por el contrario, toda la que necesitaran y en cualquier momento.

Lo mismo era la habitación: La casa de los gringos era grande y espaciosa, mientras que los obreros colombianos tenían que dormir en carpas, generalmente en hamacas con todas las incomodidades del mundo.

La atención médica de los obreros colombianos era deplorable, un médico de la Shell, decía: “Las instalaciones eran muy pobres y tuve que trabajar en condiciones muy limitadas”.[iv] El galeno relata que muchas cirugías tuvo hacerlas sin anestesia, sin fluido eléctrico y en cuarto no higiénico.

De las entrañas de esa montaña de injusticias surgió y se desarrollaron la Unión Sindical Obrera (USO), la Empresa colombiana de petróleo (ECOPETROL), pero sobre todo una clase social consecuente con su clase social, revolucionaria, que con miles de sacrificios forjó su espíritu anticapitalista y antiimperialista. De esa entraña surgió el Partido Socialista de los Trabajadores y posteriormente, el Partido Comunista de Colombia.

Acertadamente, Edward Thompson, defendió la tesis de la “Experiencia”, como un mediador entre el ser social y la conciencia de clase. Afirmaba: “Todo individuo por el solo hecho de ser racional piensa y llega a tener una interpretación acerca de lo que le sucede desde la situación en la que se halla en la sociedad. Se diría en consecuencia, que las experiencias producen conocimiento”.[v]

Hombres y mujeres que comenzaron a padecer los rigores imperialistas de los Estados Unidos impulsados por el petróleo en Colombia, no eran intelectuales, magister, preparados en universidades extranjeras, eran obreros y obreras, muchos de ellos y ellas, no sabían ni leer, ni escribir. Sin embargo, con el cúmulo de experiencias adquiridas a diario, forjaron la conciencia de clase, dimensionaron la lucha de clases y avizoraron el Socialismo como sistema antítesis del capitalismo. La lucha de hoy tiene sus raíces en el pasado, por eso es cierta, científica y promisoria. He ahí por qué hay que rescatar esa historia y por qué valoramos en grado sumo estos textos de los cuales venimos haciendo referencia. Ya terminamos el primer tomo y comenzamos inmediatamente el segundo, con más bríos y expectativas.

[i] Vega Cantor, Renán, Núñez Espinel, Luz Ángela y Pereira Fernández, Alexander. Petróleo y protesta obrera, la USO y los trabajadores Petroleros en Colombia. En tiempos de la Tropical. Tomo 1. Página consultada 83.
[ii] Ibíd. Página 388.
[iii] Ibíd. Página 391.
[iv] Ibíd. Página consultada 392.
[v] Ibíd. Página consultada 394.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Atentan contra la vida de la ganadora del Premio Nacional por la defensa de los Derechos Humanos

Noticia en desarrollo Colombia Soberana


La defensora de los Derechos Humanos, María Ruth Sanabria, sufrió un atentado la noche de hoy 22 de mayo. Los hechos ocurrieron en Fortul Arauca. Según fuentes cercanas una camioneta roja venía siguiendo el carro en el que se movilizaba la abogada desde que salió de Beyotes, en Tame. Una vez llegaron a su destino, desde la camioneta dispararon al parecer ráfagas de fusil, la defensora y sus acompañantes alcanzaron a llegar a la estación de Policía.
María Ruth Sanabria, miembro del Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos CPDH, ganadora del premio Nacional por la Defensa de los Derechos Humanos, militante del Partido Comunista Colombiano y sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica, entre sus múltiples actividades en pro de la comunidad, viene denunciando la presencia y persistencia de grupos paramilitares en Arauca.

"Nos están matando", un documental sobre el asesinato de líderes sociales

Noticia Tomado de Colombia 2020 - El Espectador  Por Edinson Arley Bolaños

Dos cineastas estadounidenses y un productor colombiano acompañaron por más de un año a dos líderes sociales del norte del Cauca amenazados de muerte. El objetivo: ponerle rostro al fenómeno que afecta al país con más intensidad desde que se firmó el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc. Ya han muerto más de 200 líderes, advierte el audiovisual.
Bien podría decirse que el documental, “Nos están matando”, es un grito de auxilio de los miles de líderes sociales que viven en los territorios donde otrora se desarrolló la guerra entre las Farc y el Gobierno. Es un documento que pone al desnudo la vida cotidiana de un defensor de derechos humanos en Colombia. En este caso, las historias del líder indígena, Feliciano Valencia, y la del líder afrodescendiente, Héctor Marino Carabalí. Las dos, cargadas de resistencia y peligro.
Vea documental aquí: "Nos están matando"
Los lentes de Tom Laffay y Emily Wright r…

Secuestran y asesinan a dos indígenas y abandonan sus hijos en la selva

ComunicadoTomado de Pacocol Por ONIC


Repudiamos y condenamos el vil asesinato de nuestros hermanos indígenas Pablo Dagua y Adriana Montero Parra del Resguardo Triunfo Cristal Páez de Florida- Valle del Cauca y de Amilkar Yagari, ex gobernador activista y guardia indígena del Pueblo Embera Chami.
Adriana hasta hace 2 años y medio se había desempeñado como Guardia indígena en el resguardo Triunfo Cristal Páez del Municipio de Florida cuando decidió establecer su familia con Pablo Dagua.

El 26 de mayo, Pablo y Adriana fueron desaparecidos en su residencia ubicada en el Corregimiento la Delfina de Buenaventura. 

El domingo 27 de mayo el hijo de las víctimas de siete años cargando a su hermanito de seis meses de nacido informó a la comunidad de los hechos.

De inmediato la comunidad activó la guardia y comunidad indígena e iniciaron la búsqueda y el lunes 28 de mayo, encuentran el cuerpo de Adriana Alexandra Montero Parra, y una hora después aproximadamente se halló el segundo cuerpo que se encon…