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Amenazan con hacer trizas la paz de Colombia ¿Dejaremos que suceda?

Análisis
Por María Méndez
Fundación Colombia Soberana



Se realizó la convención del Centro Democrático, en la cual no hubo ninguna sorpresa que destacar. Admitieron que la palabra “centro” fue un error, que ellos eran de derecha, la aclaración sobra, todos ya lo sabíamos, lo que esperábamos que admitieran es que la palabra “democrático” también es una herramienta politiquera. Es más creímos que le iban a cambiar el nombre por “Derecha Antidemocrática”.

Otra “gran primicia” que dieron fue que todos sus esfuerzos estarían dirigidos a “hacer trizas” el Acuerdo alcanzado entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC. No nos cabe la menor duda que lo intentarán, ya lo están haciendo. La campaña por el NO en el plebiscito es la mejor demostración. Usaron todas las trampas, artimañas y armas (al parecer literalmente hablando) de las que disponen. Así que ya es cuento viejo de que harán todo lo que esté a su alcance para que la paz en Colombia no sea una realidad.

¿Por qué? La pregunta sobra. Sus intereses económicos se verían afectados, no solo porque ellos se lucran de la guerra, sino también porque están centrados en la posesión de tierras que sería afectada por la Reforma Rural Integral, punto uno del Acuerdo de La Habana, que es el primer paso para que la tierra esté en manos de sus verdaderos dueños, los campesinos, y así asegurar la autonomía y la soberanía alimentaria, precios accesibles al consumidor y alimentos en cantidad y calidad a todos los colombianos, entre otros beneficios. Por otro lado, sus negocios  con las multinacionales y con la extranjerización de la tierra, estarían seriamente comprometidos cuando los colombianos decidamos el uso que le daremos a nuestros suelos. 

Su politiquería tradicional, hoy realimentada con 15 propuestas que dan risa e ira pues se basan en mentiras que intentan jugar con los problemas más sentidos de la población, se ve hoy también amenazada por el punto dos del Acuerdo, Participación Política: una apertura democrática para construir la paz, en el cual se alimenta la democracia desde los sectores más sentidos de la sociedad, dándoles voz a las comunidades y a pequeños partidos y movimientos.

Y por supuesto, el punto cinco, víctimas y justicia, en el que se verán obligados a decir la verdad, asegurar la reparación integral a sus víctimas o a pagar cárcel por los crímenes cometidos. Este  punto es el que más nos llama la atención porque no sabemos con certeza si el expresidente Uribe llegará a reconocer sus delitos atroces, o será al final la CPI la que se lo lleve por la avasalladora cantidad de pruebas contra él. Parece que el hoy Senador ve esa posibilidad, por eso es la primera parte del Acuerdo que ataca e intentaría borrar todo peligro en el caso de llegar a la presidencia en cuerpo ajeno.

Pero ¿es posible “hacer trizas” la paz en Colombia? Respondemos con un rotundo no. Primero por el esfuerzo jurídico y político que esto representa. Tienen que hacer cientos de proyectos de ley, decretos y demás que a la hora del té  serían insuficientes y en muchos casos, por ejemplo el de la ley de amnistía e indulto, inútiles porque la ley de favorabilidad conservaría la anterior, es decir, la aprobada en el gobierno Santos. Y esto lo sabe Uribe, por eso dice que no está en desacuerdo con la “desmovilización” de los guerrilleros base, pero que quiere frenar lo de la elegibilidad y la justicia, dos cosas que le amenazan sus intereses y le dan terror, pero desaparecerlas del Acuerdo no es tan fácil como él se imagina.

Y esta dificultad para el Centro Democrático radica en que el Acuerdo se basó en leyes nacionales e internacionales suscritas por Colombia. Lo allí firmado no se plasmó en un papel por capricho de las partes. Fueron más de cinco años dialogando y viendo todas las posibilidades que las leyes internacionales y nacionales tienen plasmadas. En ningún proceso de paz, en Colombia o en el mundo, se ha quitado al grupo alzado en armas la posibilidad de participar en elecciones, porque es un derecho que está internacionalmente protegido, sin contar que fue una lucha, de casi 53 años, fundamentalmente política.

A pesar de todo esto, no debemos cantar victoria. El proceso de paz está en una de sus etapas más delicadas: la primera fase de implementación de los acuerdos que tiene unas características muy complejas como por ejemplo: se hace en una etapa en el que el paramilitarismo está vivo, reagrupándose y redistribuyéndose por el territorio nacional; se adelanta en un momento en que la  deslegitimidad del Estado colombiano vuelve a ser evidente; aún están vigentes y son mucho más acentuadas las causas que dieron inicio a esta guerra como la acumulación de tierras, la pobreza y la persecución política, por nombrar solo algunas; sobreviven y aún son atizados imaginarios contra las FARC, las guerrillas en general y los comunistas, creados por los medios masivos de comunicación que bloquean el verdadero reconocimiento del pensamiento revolucionario, generan miedo y desconfianza, pero sobretodo, impiden el proceso de reconciliación; se da en un contexto de lucha social muy dura y activa continuamente reprimida y atacada por el Estado, que como ya vimos ayer, es capaz de mandar a la policía para que dispare contra los indígenas, campesinos y manifestantes;  se desarrolla con una gran displicencia por parte del Estado, hasta el punto de que se llega a pensar que intenta sabotear el proceso con proyectos de ley como el de tierras, el incumplimiento a las ZVTN o a los presos políticos y la corrupción en la contratación.

Pero la máxima traba para Uribe y su partido de la guerra, es que el Acuerdo de paz no es del gobierno o de las FARC-EP, es del pueblo. En este proceso de más de cinco años, a pesar de todos los problemas,  las frustraciones, el trabajo arduo, hemos notado que la mentalidad va cambiando y que se abrió una esperanza para las comunidades más alejadas que ven el Acuerdo una posibilidad de vivir mejor. Los jóvenes están muy activos y la sociedad misma ha dado un giro importante hacia la paz y la reconciliación.

Subsiste el peligro que la lucha en la implementación sea más tenaz en el sentido de que si modifican lo firmado, la sociedad tendrá que tomar el texto original y exigir su cumplimiento. Lo firmado, firmado está, y está también radicado ante el Consejo Federal Suizo en Berna en virtud del artículo tres común de los Convenios de Ginebra de 1949, y los colombianos haremos que se cumpla.

Ayer nos preguntaban, si esto no funciona y a las FARC les toca volver al monte ¿habrán logrado hacer trizas la paz? Nuestra respuesta fue un no tajante. Más de 86 años de la lucha comunista, casi 53 años de conflicto armado es un camino hacia la paz. En el caso que esto sucediera, no solo a las FARC les tocaría empuñar las armas, sino también a muchos luchadores sociales que hasta el momento no lo han hecho, pero ese sería otro camino hacia la paz, más largo y doloroso. Y ese es el compromiso de la sociedad, impedir que se vuelva a tomar las armas para luchar por la vida y una paz con justicia social. 

Nadie dijo que esto sería sencillo. Sabíamos que las clases terratenientes y poderosas del país harán lo que esté a su alcance para impedir que los colombianos gocemos de nuestros derechos, tengamos una vida digna, un campo pujante y una paz con justicia social. Lucharemos con ahínco, resistiremos los embates y ataque de la clase guerrerista.

Tenemos que lograr que el Acuerdo llegue a todas las comunidades y que cada ciudadano se apropie de él y lo defiendan. Solo el pueblo salva al pueblo, solo el pueblo defenderá su paz y la justicia que nos merecemos, exigimos y luchamos. Las elecciones son una tarea más a la cual debemos dar nuestros esfuerzos, pero sobre todo, debemos trabajar en la pedagogía, la organización social, la unidad y la movilización. 

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Comentarios

  1. No es facil que un grupo de capitalistas quiera derivar el proceso de paz Igual no se lo permitiriamos porque nosotros luchamos por el pueblo y el pueblo quiere la paz y estamos capacitados para luchar asta el final desde a fuera o desde el monte podemos luchar por un pais con justicia social

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    1. Es difícil pero el pueblo sabrá conseguir la paz

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  2. Muy bien escrito.

    Dios permita que la implementación se desarrolle con una mejor coordinación entre instituciones, Estado, comunidades, Farc desarmadas.

    Saludos...!

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    1. Gracias General. Es usted un ejemplo de un hombre entregado a la paz y la reconciliación. Un abrazo

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