Ir al contenido principal

Mocoa, la amarga tragedia que explotan los Popeyes

Análisis 
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel

Mocoa, la amarga tragedia que explotan los Popeyes
Foto: Archivo elheraldo.com

“El dolor de toda una nación, de Ferleín, integrante de las Farc y su familia, a quienes acompañamos solidarios, es limpio y puro en contraste con tanta bajeza”


A un millar de kilómetros de Bogotá y a algo más de dos mil quinientos de La Habana, en el piedemonte de la cordillera de los Andes, al sur de Colombia, se encuentra el valle del Sibundoy que alberga a Mocoa, la capital del departamento del Putumayo. La noche del último viernes de marzo cayó sobre la ciudad un aguacero de dimensiones colosales.

El río Mocoa, en cuya margen izquierda se encuentra la ciudad, aumentó su caudal de modo impresionante, represando a su vez las aguas de sus afluentes Sangoyaco y Mulato que atraviesan la ciudad en sentido oriente. En las primeras horas del sábado una avalancha incontenible de aguas, lodo, piedras, árboles y desechos se echó encima de 17 barrios.

Veintitrés años atrás, Ferleín, un muchacho de catorce años que vivía con su madre y hermanos en una vereda del municipio de Briceño, en Boyacá, tomó la decisión de ingresar a las FARC. La miseria en que se debatía su familia arrinconada en un rancho de paja, era el mejor estímulo para buscar otro destino y sumarse a la lucha por cambiar su suerte.

Entre los recuerdos que lo acompañaron en su trasegar por distintos frentes del Bloque Oriental, figuró siempre el de su hermanito menor, un niño de ocho años con su mismo color de piel y sus ojos vivaces. Aprendió de la vida que la guerrilla, con su larga historia de vivencias compartidas con hombres y mujeres como uno, se torna con el tiempo en la familia.

En filas se deja de sentir el dolor por la distancia con padres y hermanos, aunque jamás se los olvida. Contactarse con ellos se torna cada vez más difícil y entonces el alma se va rodeando de cierta corteza que la blinda y adapta a vivir con ese silencio. Ferleín terminó en medio del Plan Patriota, como tropa del Mono Jojoy, en lo más intenso de la guerra.

Las preocupaciones fueron otras. La seguridad, la inminencia de un asalto, la espera del enemigo en medio de la selva, la agilidad para salir de los bombardeos. Los años transcurrieron sin darse cuenta y dos décadas después de salir de su casa familiar la situación cambió. Había un proceso de paz en curso y un cese de fuegos que transformó de repente la vida agitada.

Faber, un compañero de filas, salió a visitar a su familia que vivía en Briceño y Ferleín le pidió el favor de averiguar por su familia. Llevaba los nombres de sus padres y algunos parientes. Las gestiones dieron algún resultado. Al final, Ferleín, que ya portaba celular, recibió la llamada de un pariente. Por él supo que su familia se había mudado a Bogotá y el número para ubicarla.

Al padre de Ferleín lo  mataron cuando él era niño. Creció con esa certeza. En cambio la ilusión de ver de nuevo a su madre se desvaneció de repente al enterarse de que la había matado un cáncer unos años atrás. Sus hermanos sobrevivían como podían en Bogotá, con las familias que habían construido. El menor, Cirito, había emigrado al Putumayo y vivía en Mocoa.

Por sus otros hermanos supo que Ciro había expresado un día que quería encontrarlo a él, que había sido ese el motivo principal que lo llevó a Mocoa. Pensaba que hallarse cerca a las selvas de la Amazonía, en donde creía se hallaba Ferleín, le daría la posibilidad de contactarse con él de algún modo. Allá aprendió el oficio de la panadería y se sostuvo con él.

Consiguió una bella mujer, Marcela, nativa de esos lares, se enamoró y organizó la vida con ella. Con los años tuvo dos hijos hermosos. Su trabajo apenas le daba para pagar el arriendo de su habitación y ver por las necesidades básicas de los suyos. Pero era feliz. Su mayor alegría estuvo en conseguir un lote cerca al río y levantar en él una casa de tablas.

Se lo contó emocionado a Ferleín cuando se hablaron por teléfono. El internet es una bendición y gracias a él comenzaron a intercambiar fotografías, detalles, bromas y todo eso que la gente comparte. Sus sobrinos tuvieron noticia del tío del que tanto les hablaba su padre. Entre todos creció la ilusión de poderse reunir en cualquiera de los días próximos.

La paz es un bien de dimensiones impensables. Por necesidades logísticas de la organización fue necesario trasladar a La Habana algunos combatientes para que acompañaran a Timo. La mayoría de los integrantes de la Delegación de Paz, firmado el Acuerdo Final, se trasladó a Colombia a fin de adelantar gestiones relacionadas con la pedagogía e implementación de los Acuerdos.

Fue así como Ferleín, sin haberlo siquiera imaginado, terminó viajando a La Habana tras el Pleno del Estado Mayor celebrado en el Yarí en el mes de enero. La señal de internet en El Laguito, el sector del municipio Playa en donde se alojan  las FARC, es excelente. El Whatsapp y el Facebook son un prodigio para mantener el contacto familiar prácticamente gratis.

La noche del viernes Ferleín supo de Ciro por sus otros hermanos. Uno de ellos había estado conversando largamente con él a las ocho de la noche y se lo comentó a él luego. La principal inquietud que cruzaba por la mente de Ferleín era  la marcha contra la paz que para el primero de abril tenían programada Uribe, Pastrana, Ordónez y Popeye. ¿Cómo les iría a salir eso?

Una verdadera amenaza se cernía sobre Colombia. Invocando el rechazo a la corrupción, el mal gobierno de Santos y las más sucias falsedades sobre los Acuerdos de La Habana, esos tres mosqueteros y su D’Artagnan habían recurrido a todos sus recursos con el fin de movilizar al país en contra de la paz. Aseguraban que al menos 10 millones de personas los respaldarían.

Pero en las primeras horas de la mañana del sábado, al tiempo que carros blindados, camperos y automóviles último modelo con ocupantes de alta alcurnia encabezaban la anunciada marcha, el país fue estremecido por la noticia sobre la tragedia de Mocoa. Ferleín recordó a Ciro, a su cuñada y sus sobrinos y sintió un escalofrío de la cabeza a los pies.

No tuvo que pasar mucho tiempo para que sus hermanos de Bogotá le confirmaran su pálpito. La casita de madera de su hermano Ciro se hallaba levantada en las orillas de uno de esos ríos. Era demasiado pobre para haberla conseguido en un sector más seguro. Ciro, su esposa Marcela y sus dos pequeños, Cristian y Jair, habían sido arrastrados con todo y casa por la avalancha.

Más tarde tuvieron noticia de que el cuerpo de Ciro había sido encontrado. Y de que una cuñada de Ciro, hermana de Marcela, había llegado a visitarla esa noche, en compañía de su pequeño hijo, y se había quedado a dormir en un rincón del rancho. Eran dos víctimas más que había agregar. El golpe era tan grande como la creciente. Corrían a Mocoa a ver qué hacían.

Ferleín oyó con ira cómo un senador del partido convocante a la marcha acusaba a las FARC de ser los autores de semejante calamidad. Eso, y la identidad con Popeye dejaban al descubierto su verdadera condición. El dolor de toda una nación, de Ferleín y su familia, a quienes acompañamos solidarios, es limpio y puro en contraste con tanta bajeza que apesta.

La Habana, 2 de abril de 2017.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo que se extraña ahora de la vida anterior

Crónica Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel


La mujer me lanzó la pregunta con tono de curiosidad. ¿Qué extrañaba yo de mi pasada vida en la guerrilla? Balanceó de prisa cuál podía ser mi respuesta y aventuró una opción, con un interrogante rápido, ¿las cancharinas? Apenas lo dijo, rio como abochornada. Me dije que esperaba una respuesta de carácter material. ¿Qué decirle?
En una fracción de segundo pasaron por mi mente múltiples escenas. El mes de enero en la selva, cuando las lluvias cedían su lugar a días soleados que alegraban hasta a los pájaros y grillos, que cantaban y chillaban con felicidad contagiosa. La vista de una enorme planada con su río a la distancia, tras coronar un alto filo, descargar el equipo y sentarse a descansar.
El abrazo cariñoso de las guerrilleras al llegar a alguna nueva unidad. Interrumpí mis pensamientos con unas palabras precisas. Lo que más echo de menos en mi nueva vida, es la cotidiana experiencia colectiva de nuestra comunidad guerrillera. Fuimos c…

Casanare Militares destruyen cultivos comunitarios de comunidades campesinas

Noticia Tomado de Prensa Rural Por Trochando Sin Fronteras 06/07/2018

as organizaciones sociales de Casanare rechazaron mediante un comunicado a la opinión pública los atropellos a que están siendo sometidas las familias campesinas que habitan el asentamiento rural Mi Nuevo Porvenir en el municipio de Pore.
Los hechos ocurrieron el pasado 28 de junio cuando tropas del Grupo de Caballería Montado No. 16 “Guías del Casanare“ invadió un cultivo comunitario que tienen las familias campesinas del asentamiento rural Mi Nuevo Porvenir. La acción al parecer fue ordenada por el alcalde municipal de Pore, el señor Omar Cuevas Bernal.
La comunidad campesina del asentamiento rural Mi Nuevo Porvenir rechaza la actitud atropelladora que adelanta el alcalde municipal Omar Cuevas Bernal contra la comunidad del asentamiento y exige sea respetada la posesión.
Al mismo tiempo solicita a la Agencia Nacional de Tierras dar el trámite correspondiente para que reconozca la propiedad de la tierra a la comunidad del…

Integrantes de Cambio Radical , Partido Conservador, Centro Democrático investigados por la compra de votos

Noticia Por Colombia Soberana


En la mañana de hoy, 21 de junio del 2018, el fiscal Nestor H. Martínez reveló los nombres de las personas que serían investigadas por delitos electorales durante los comicios del 2015, el 2018 y que tendrían intenciones de seguir delinquiendo en las elecciones futuras.
El nombre de esta operación criminal es Casa Blanca y benefició a políticos elegidos en las elecciones regionales y las actuales legislativas. Entre los que se encuentran involucrados están: Fabián Castillo, Lilibeth Llinás de Cambio Radical, Aida Merlano, Juan Carlos Zamora, Aissar Castro hijo y padre, Jorge Rangel y Margarita Ballén del Partido Conservador, Margarita Restrepo del Centro Democrático  entre otros, y serán acusados por delitos como concierto para delinquir, compra de votos y estafa.

Los empresarios Julio y Mauricio Gerlein tendrán que responder por supuestamente financiar esta organización criminal.