Ir al contenido principal

El necio debate a la Jurisdicción Especial de Paz

Análisis
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel



Algunos congresistas y funcionarios se rasgan las vestiduras y salen ahora con teorías absurdas que solo revelan su enorme ignorancia sobre el proceso de paz y los acuerdos.

Como si descubrieran el agua tibia, los opositores al acto legislativo sobre Jurisdicción Especial para la Paz que se adelante en estos momentos en el Congreso de la República, se rasgan las vestiduras porque contiene previsiones de carácter extraordinario, nunca antes contempladas por la legislación colombiana.
El acto legislativo que se cumple de acuerdo con el procedimiento abreviado del fast track, es presentado por sus contradictores como una especie de truculencia con la que el gobierno nacional, coligado con las Farc, pretende burlar al poder judicial y al ministerio público, pilares institucionales del régimen democrático y la justicia que imperan en el país.
Cabe recordarles, por si su memoria es tan fugaz, o su ceguera tan manifiesta, que de lo que se trata es simplemente de elevar a normas jurídicas de orden constitucional y legal lo que las Farc-EP y el gobierno nacional acordaron en materia de víctimas y justicia tras varios años de difíciles discusiones en La Habana, asunto conocido sobradamente por el país y el mundo.
Es como si algunos funcionarios oficiales de alto rango o los congresistas de la ultraderecha jamás se hubieran enterado de los debates en la Mesa de Conversaciones. Tras haber llegado a acuerdos en los temas de Reforma Rural Integral, Participación Democrática y Solución al problema de las drogas ilícitas, las partes se encontraron enfrascadas en el complejo dilema sobre víctimas.
Al tiempo que estas eran oídas en La Habana, toda la nación pontificó de uno y otro modo, sin que las partes en la Mesa pudieran hallar solución a las posiciones enfrentadas. Hasta cuando surgió  la idea de la subcomisión jurídica. Cada parte designó tres juristas reconocidos con la misión de elaborar una fórmula viable que permitiera seguir adelante el proceso.
Para ello se requería tomar como base las normas constitucionales colombianas, los principios de la jurisprudencia nacional e internacional, el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho penal internacional. Así se hizo. El resultado al que se llegó al fin, despertó el respeto y aplauso de los especialistas más avezados.
Una vez presentado dicho acuerdo a la Mesa, el gobierno nacional hizo todavía cuanto le fue posible por hacerlo más drástico. Nadie olvida que tras la firma pública del acuerdo en el Palacio de Convenciones de La Habana, el 23 de septiembre de 2015, ante personalidades y presidentes de todo el mundo, el gobierno se retractó y hubo que volver a discutir el tema.
Que solamente se selló en diciembre del mismo año, cuando por fin se dio la posibilidad de abordar con toda seriedad y seguridad el punto del fin del conflicto. Pese a ello, después de la firma del Acuerdo Final de Cartagena y solucionado el entuerto del fallido plebiscito, tras llegar a un nuevo Acuerdo en La Habana, el gobierno insistió en reformarlo nuevamente.
Y solo a unas horas de la firma del Acuerdo Definitivo en el Teatro Colón de Bogotá, se consiguió cerrar para siempre el debate. Lo firmado por Timoleón Jiménez y el Presidente Santos fue la última palabra al respecto. El compromiso oficial del presidente de la República como jefe de gobierno y de Estado, fue convertir lo pactado en normas jurídicas e implementarlo fielmente.
Es lo que ahora se busca en el poder legislativo. Resulta lastimoso que algunos congresistas y funcionarios salgan ahora con teorías absurdas que únicamente revelan su enorme ignorancia no solo con relación al proceso de paz y los acuerdos, sino en cuestiones todavía más sorprendentes como las realidades históricas del conflicto colombiano de más de medio siglo.
Tesis como la de que la Jurisdicción Especial para la Paz es una justicia paralela, de carácter soberano y ajena por completo a la influencia de las cortes, tribunales, fiscales y jueces tradicionales, con la cual se pretende elevarla a la condición de herejía inadmisible, se caen por su propio peso. El fin del conflicto colombiano así lo exigía y no podía ser de otro modo.
La jurisdicción que se ocupe de los hechos punibles cometidos por todos los involucrados en el conflicto armado colombiano tiene que ser absolutamente imparcial, cuestión que no sería garantizada de ningún modo si la justicia tradicional del Estado que inició la guerra y se ocupó de perseguir con saña la insurgencia, fuera la misma que se encargara ahora del asunto.
Más cuando esa justicia es calificada como politizada y corrupta por la misma ultraderecha. ¿Qué garantías reales confirió la intervención de la Procuraduría General de la Nación en todos los procesos en los que las víctimas de los crímenes de Estado fueron burladas por los fallos judiciales una y otra vez? Los índices de impunidad de esa justicia son asombrosos. ¿Lo olvidaron acaso?
¿Y acaso no fueron la falta de democracia y la negación de justicia las causas del conflicto?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Perseguiremos a quienes se atrevan a amenazar a líderes sociales: Mininterior

Noticia Por El Espectador



El Gobierno Nacional, a través de Guillermo Rivera, ministro del Interior, aseguró que se va a perseguir a quienes se atrevan a amenazar o intimidar a los líderes sociales en el país.
“No vamos a permitir que se amenace o se intimide a los líderes. Las víctimas son un sector poblacional central que hay que proteger. A quienes se atrevan, los vamos a perseguir”, señaló Rivera.
Señaló que las autoridades están avanzando en las investigaciones sobre los casos verificados y que, para el caso de Bernardo Cuero, líder asesinado en Atlántico y que hacía parte de la mesa departamental de víctimas, ya la Fiscalía imputó cargos al homicida.
“Seguiremos actuando de manera coordinada con las autoridades”, concluyó Rivera.
El Ministerio del Interior también reveló cifras sobre los casos verificados de agresiones en contra de líderes sociales, listado “definido por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas que verifica la condición de liderazgo en terreno”.
De acuerd…

“Juan Manuel Santos terminó engañando a los pensionados”, dice el jurista Héctor Bernal

Noticia Tomado de Pacocol Por José Marulanda - Pazífico Noticias




El presidente Juan Manuel Santos cometió un gran error al no cumplir una promesa de campaña y objetar la ley 170 que reducía del 12 al 4% los aportes para la salud de los pensionados del país. La afirmación fue hecha por el abogado laboralista y académico Héctor Bernal.

Según el presidente Santos, la Ley golpeaba los principios de sostenibilidad fiscal, equidad social y la progresividad en materia tributaria. El jurista Héctor Bernal sostiene que este proyecto no los afectaba.
Para este académico, cuando la ley 170 llegue a la Corte Constitucional luego de haber pasado nuevamente por el Congreso, el alto tribunal tendrá que declararla acorde a la Carta Magna colombiana.
Los pensionados del país se encuentran adelantando reuniones para tomar una única posición ante la decisión de Juan Manuel Santos. Lo que sí se sabe es que programarán nuevas movilizaciones rechazando la medida adoptada por el primer mandatario.

Las FARC-EP son producto de la lealtad de Manuel y Jacobo

Análisis Tomado de FARC-EP Por Aureliana Buendía


Jacobo Arenas en sus propias palabras  Sobre polvo y ceniza, colombianos,  fundemos una patria verdadera.  /Invitación a renacer, Carlos Castro Saavedra/
Ha ocurrido un evento extraordinario en nuestro país, las FARC-EP nos estamos convirtiendo en un partido político legal. Es indudable que la mayoría del pueblo colombiano siente regocijo, grandes expectativas y enormes esperanzas frente a está nueva realidad que apenas comienza a adquirir su forma.

Los medios de comunicación hacen lo suyo: garantizar que el rebaño no piense, no opine; dar la sensación de que ya el tema de la paz a nadie le interesa. Su tarea es vencer lo que ellos llaman “el síndrome de Vietnam”, pero les va ha salir el tiro por la culata: de la paz se apropiaran cada vez más millones de colombianos. Es la lógica de la vida, del desarrollo, del irrefrenable deseo de la humanidad por vencer obstáculos y superarse.

En coyunturas como estas y frente al primer congreso de nuestro p…