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Un día después del NO

Análisis
Por María Méndez 
Fundación Colombia Soberana

Resultado de imagen para la paz en colombia
Foto de publimetro.com

Ayer los colombianos asistimos a las urnas para responder si apoyábamos o no los acuerdos firmados en La Habana. Las cosas estuvieron muy parejas, el NO obtuvo 6.431.376 votos equivalente al 50.21%  frente a los 6.377.482 votos del SÍ equivalente al 49.78%, con una diferencia de 53.894, escrutadas el 99.98% de mesas, faltando 12. Los votos no marcados 86.243 y nulos 170.946, estos dos items suman 257.189 votos que pudieron haber inclinado la balanza al SÍ.

Este pulso, que obviamente retrasa el proceso de implementación de los acuerdos, de ninguna forma fue un revés para los colombianos que deseamos la paz con justicia social y una Nueva Colombia que construyamos todas y todos, una Colombia incluyente, de oportunidades y donde nuestro destino lo dirijamos nosotros mismos y no un imperio omnipresente y despiadado y una oligarquía que con una mano entrega todos nuestros tesoros y con la otra nos asesina.

Evidentemente ganó la desinformación. El Estado en su lamentable juego de siempre de impedir que los colombianos nos enteremos de nuestros derechos para que no los exijamos y de hacer los diálogos de espaldas al pueblo para que no salieran a flote verdades y sus responsabilidades históricas imposibles de tapar, se negó a hacer una pedagogía para la paz seria y responsable. Estas actividades debieron haberse realizado desde el 26 de mayo del 2013, cuando se firma el Acuerdo Parcial del punto 1, Reforma Rural Integral.

Ganó también la doble moral del gobierno. La tan anunciada Reforma Tributaria,  sumada al nivel de desprestigio del presidente Santos y a la doble posición del vicepresidente Vargas Lleras muy inclinada al NO.

Ganó el juego sucio de firmar en La Habana acuerdos y acá sancionar leyes y hacer anuncios diamentralmente opuestos a lo que se pactaba con las FARC-EP, por ejemplo la ley de las Zidres que es una contrareforma agraria y en contravía a la Reforma Rural Integral. Igualmente, los anuncios de Santos de reforzar el ESMAD ya firmado el Punto dos de los acuerdos: Participación Política, en los cuales el punto 2.2.2 habla de las garantías para la movilización y la protesta.

Salieron vencedoras las medidas contra las clases populares. Los desmanes del ESMAD, la actitud represiva del Estado, sobre todo en el 2013, la falta de acción contra los paramilitares, el incumplimiento de lo acordado con la Cumbre Agraria, la arremetida contra los mineros pequeños y artesanales acusándolos de "ilegales" para darle más oxígeno a su locomotora minera que arrasa con las riquezas del país, las amenazas contra los defensores de los páramos y ambientalistas, el nulo interés por las amenazas contra las comunidades y líderes sociales que impulsábamos el SÍ y la manera descarada en que el Estado ignora el asesinato de 18 líderes sociales desde la firma de la paz en Cuba, el 24 de Agosto, entre otras cosas.

En la segunda vuelta presidencial en la cual se le dio a Santos el mandato de la paz, este ganó por 7.816.986 y Zuluaga por 6.905.001, diferencia a favor de la paz fue de 911.985. Santos dilapidó en dos años más o menos 1.439.504 votos debido a estas medidas antipopulares y su doble moral. 

Ganó la indiferencia. Una abstencion del 63.57%, pues de un total de casi 35 millones de ciudadanas y cuidadanos habilitados para votar, solo lo hicieron 12.808.858. A gran parte de esta población parece no importarle el país, el destino de las actuales y futuras generaciones, el dolor de las víctimas y las atrocidades de la guerra. Claro, todo se ve bonito cuando las bombas y las balas no nos llegan a la casa, cuando nuestros hijos no tienen que ir a la guerra.

Ganarón las FARC-EP. Sus propuestas y sus esfuerzos por hacer el mejor de los acuerdos que llevarán a los colombianos hacia una vida digna, su voluntad, aun ahora, de continuar en la férrea lucha por la paz usando la palabra como medio, la loable actitud de pedir perdón a sus víctimas que se ve, no solo en el discurso del Comandante Timochenko, sino en las acciones en Bojayá y la Chinita, que fueron bien recompensadas con votos en esas regiones.

Aunque no perdimos debemos evaluar el papel de los sectores de izquierda que a pesar de nuestros esfuerzos por hacer la pedagogía para la paz, no fuimos capaces de desmentir contundentemente las mentiras de los partidarios "furibistas" del NO.

Perdió la ultra derecha. La masiva votación por el SÍ en lugares donde están haciendo presencia, están amenazando, hostigando y asesinando a líderes, denota  que si bien tienen el potencial para ocupar militarmente vastas zonas territoriales, ya no tienen la fuerza para reprimir y aterrorizar las comunidades de estas regiones. Algo está cambiando y es para bien de Colombia.

Si comparamos los resultados electorales del Centro Democrático hace dos años con la votación actual por el NO, encontramos un descenso de 473.625, casi medio millón de votos, por lo tanto perdieron Uribe y sus secuaces. Su campaña de desprestigio no fue tan contundente con respecto a todo el dinero, la energía y los recursos invertidos, con el agrabante que no todos los que votaron por el NO son uribistas. 


Comentarios

  1. Ciudadanas y ciudadanos? Para reír....Usted si cree que eso quienes votaron ayer el plebiscito en su mayoría, son son Ciudadanas y ciudadanos?

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