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Pedimos garantías ante nuevas operaciones paramilitares

Comunicado
Tomado de Comisión Intereclesial de Justicia y Paz
Por Comunidades indígenas




El Resguardo Humanitario y Ambiental Urada Jiguamiandó So Bia Drua, en jurisdicción del municipio de Carmen del Darién, departamento de Chocó, realizamos entre el 20 y 21 de agosto un recorrido en el lote número 2 con el objetivo de verificar la presencia de grupos herederos de los paramilitares que vienen asentándose desde aproximadamente hace 13 días en algunos puntos del territorio.


El pueblo Embera Óibida Eyábida de las comunidades de Ibudó, Padadó; Jaibia, Coredocito; Alto Guayabal; Nuevo Cañaveral y Bidoquera Ancadía, quienes conformamos El Resguardo Humanitario y Ambiental Urada Jiguamiandó So Bia Drua, en jurisdicción del municipio de Carmen del Darién, departamento de Chocó, realizamos entre el 20 y 21 de agosto un recorrido en el lote número 2 con el objetivo de verificar la presencia de grupos herederos de los paramilitares que vienen asentándose desde aproximadamente hace 13 días en algunos puntos del territorio.

Las 230 personas de las comunidades indígenas efectuamos una asamblea en Nuevo Cañaveral el sábado discutiendo sobre:
La movilidad de aproximadamente 100 hombres sucesores del paramilitarismo, algunos vestidos de civil y otros, en camuflado, portando armas largas dentro, del Resguardo Indígena, y asentamiento de los mismos en los puntos conocidos como Finca La Bracharia, Loma de Canelón, Quebrada El Choro y Cabecera del río Urada.
La movilidad de estos grupos de paramilitares a poca distancia del control de la Policía Nacional – subestación de policía en Pavarandó- y de la base militar de Ejército ubicada en Llano Rico.
La retención arbitraria de las que fueron víctimas dos jóvenes indígenas de nuestras comunidades por parte de paramilitares para servir de guías, hechos ocurrido el 10 de agosto pasado y que luego de 4 días de caminatas e interrogarlos sobre la presencia de la guerrilla los dejaron libres.

Terminada la Asamblea tomamos la decisión de verificar y constatar lo que está sucediendo al interior del resguardo y exigir a los paramilitares la retirada de nuestro territorio porque somos pueblo de paz y que no aceptamos ningún actor armado en nuestra jurisdicción.

El domingo 21 de agosto a las 8:50 am, iniciamos la verificación con el acompañamiento y observación de defensoras y defensores de Derechos Humanos nacionales e internacionales, dentro de ellas Comunidades Construyendo Paz en los Territorios, CONPAZ, de la que somos parte; Diálogo Intereclesial de por La Paz, DIPAZ; La Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, con quienes partimos desde la comunidad Nuevo Cañaveral y luego de atravesar el río Urada, seguimos en dirección al sitio conocido como Finca La Bracharia, allí recorrimos el lindero del resguardo por el camino real que conduce hacia el corregimiento de Pavarandó.

A eso de las 9:41 am en la Finca La Bracharia observamos la presencia de siete (7) uniformados del ejército pertenecientes a la brigada 15, Batallón de selva N.54, logísticamente adscrita a la brigada 17 y quienes se dirigieron hacía nuestra movilización.

A las 10:00 am, las personas designadas por autoridades indígenas para interlocutar durante la verificación, solicitaron a un militar que llamara a su mando. Minutos después se acercó un suboficial de rango Sargento Segundo de apellido Vega, con tres uniformados más, ante quien procedimos a manifestarle el objetivo de nuestra verificación.

Informamos sobre la movilidad y la presencia de paramilitares en el resguardo y de acciones que éstos han cometido en contra de nuestra población; compartimos nuestra preocupación ante la ausencia de respuesta tanto del ejército, como de la policía, ante la presencia de estos grupos en la región y su libre movilización desde las poblaciones cercanas al resguardo en los últimos doce (12) días y asentándose en nuestros territorios.

El Sargento Vega respondió: “lo que pasa es que aquí hay de pronto cultivos ilícitos, sobre el sector, no exactamente dentro del resguardo sino, sobre la región en general, hay presencia de minería ilegal, entonces los grupos que están en negociación en este momento, ellos de pronto cobran la famosa vacuna, entonces como ese grupo salió, dejó ese espacio, entonces vienen estos grupos a querer reclamar esta famosa vacuna, entonces por eso es la presencia, o sea es algo que lucra a los grupos al margen de la ley, por eso es que ellos están pendientes donde está la riqueza para ir y sacarlo, entonces por eso la presencia… si se sigue manejando la minería ilegal, seguramente seguirán ellos ahí”

Cuando manifestamos nuestra inquietud sobre la frecuencia de la entrada de mercados por la zona con destino a los paramilitares, el Sargento Vega dijo: “uno ve gente movilizándose y eso es normal, no sabía que habían comunidades, pensé que de pronto eran territorios colectivos, y normalmente gente pasa su mercado, o sea si me entiende.”
A las 11:35 am en el punto conocido como La Cuchilla, sobre el lindero, logramos observar los rastros o trillos, como lo muestran las imágenes adjuntas, indicando que hubo presencia de un grupo numeroso de personas en el lugar, coincidiendo con la movilidad de los paramilitares en la zona.

Seis fueron los sitios en los que encontramos trillos que conducen a la montaña del resguardo indígena y 2 sitios adecuados para descansar, cálculo aproximado, para entre 20 o 30 hombres. Todo el tiempo nuestro recorrido lo realizamos sobre el lindero, por lo que nos resulta extraño ver este tipo de rastros en el lugar.


Luego nos dirigimos siguiendo las brechas hasta llegar a la comunidad de Padadó, pasamos la comunidad y atravesamos un cultivo de aproximadamente 13 hectáreas de hoja de coca propiedad de colonos, de allí atravesamos un camino hacia la Finca La Bracharia y nos encontramos con el camino real que de Pavarandó conduce a la comunidad Nuevo Cañaveral.

Alrededor de las 4:30 pm observamos otro trillo que se dirige al camino real de la comunidad de Nuevo Cañaveral y Esmeralda.

A las 5:00 pm regresamos hasta la comunidad de Nuevo Cañaveral para dar finalizada nuestra actividad de verificación.

Como pueblo indígena estamos comprometidos indudablemente con la construcción de paz en nuestro país y celebramos lo que hasta ahora se ha venido acordando en el marco de los diálogos entre las FARC EP y el gobierno.

Solicitamos:

1. Para seguir avanzando, en cabeza del presidente Juan Manuel Santos se requiere para que esa paz estable y duradera se refleje en nuestros territorios, pues ya no queremos más afectaciones a nuestras comunidades indígenas, afrodescendientes y mestizas por operaciones armada de ningún tipo, en particular, la paramilitar.

2. La intervención inmediata de las autoridades competentes para investigar la movilidad de paramilitares y el transporte de mercado para los mismos cuando a poca distancia se encuentra una subestación de Policía Nacional en el corregimiento de Pavarandó y de una Base Militar ubicada en Llano Rico.

3. Activar las medidas de protección necesarias y adecuadas para las comunidades indígenas de Ibudó; Padadó; Jaibía, Coredocito; Alto Guayabal; Nuevo Cañaveral y Bidoquera, Ancadía.

4. Tal como hemos socializado a través de las reuniones de seguimiento de medidas cautelares, solicitamos a las autoridades competentes su intervención para clarificar zonas territoriales que involucra a colonos con cultivos de uso ilícito.

Firman:
Comunidades Indígenas de Ibudó; Padadó; Jaibía, Coredocito; Alto Guayabal; Nuevo Cañaveral y Bidóquera, Ancadía.

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