Ir al contenido principal

¡Ojo!: En Colombia no se admiten las aventuras golpistas

Análisis
Por Maureén Maya S.

Resultado de imagen para general harold bedoya

El General Harold Bedoya ha burlado la acción de la justicia durante décadas; no sólo fue señalado de coordinar la Triple A (Alianza Americana Anticomunista) en su versión nacional, de participar activamente en el asesinato de varios dirigentes de la Unión Patriótica; también fue acusado, tiempo atrás y en repetidas oportunidades, de tener estrechos vínculos con el paramilitarismo y de haber ordenado torturas y asesinatos cuando fue comandante del Batallón de inteligencia y contrainteligencia "Charry Solano”. Todos los procesos en su contra, incluso aquel que se falló a favor del Senador Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994, fueron condenados a la más abyecta impunidad. Y el General siguió, incólume, desde su madriguera, rumiando odio y destilando veneno contra el país. Pero la Colombia de los noventas no es la misma que hoy se une para construir, contra viento y marea, un país de paz. 

Su posición sectaria y dogmática, sus amenazas y sus trinos de guerrero brabucón ya no tienen cabida en la nueva Colombia que desea nacer. Una vez más se equívoca el General si cree que con sus gritos destemplados y su voz vociferante podrá truncar el avance triunfal de los Acuerdos de Paz e impedir el férreo acompañamiento de los sectores sociales y democráticos del país al proceso de negociación con la guerrilla de las FARC.

Hoy buena parte de la sociedad colombiana tiene la plena certeza de que llegó el momento histórico, anhelado por varias generaciones, de poner punto final a una brutal y degradada guerra de la que durante lustros se beneficiaron políticos corruptos, empresarios ambiciosos y militares sin escrúpulos como el General Bedoya. Somos muchos los que hoy levantamos nuestra voz y entregamos nuestro corazón a la causa de la Paz; los que exigimos que sin demoras se aplique el artículo 22 de la Constitución Política de Colombia para entre todos, unidos bajo la bandera de la democracia y la justicia social, empezar a proponer un mejor país, sin súbditos ni gamonales, sin excluidos y sin guerra.

Es posible que un sector de la ultraderecha con poder político y económico (del que sin duda harán parte los Uribe, los Pastrana, los Londoño, los Ordoñez, la rancia derecha de abolengo y miserias morales, la cúpula castrense vinculada a graves violaciones a los Derechos Humanos, los Lafauries y todo su sequito de terratenientes expoliadores que se oponen a los planes de restitución de tierra para los campesinos desplazados, las mafias y sus escuadrones de sicarios a sueldo), lo acompañe en su grito desafiante de guerra. Podrán generar un ambiente de zozobra, alzas en los precios y escasez de alimentos como el que antecedió el golpe contra el presidente chileno Salvador Allende en 1973; podrán incluso hacer eco permanente de sus deformados cuestionamientos al proceso de paz a través de sus filiales RCN y Caracol, podrán enlodar el nombre de valientes dirigentes sociales y políticos, de periodistas y analistas, perseguir, estigmatizar, atemorizar, atizar el odio, el miedo y la confusión, pero tengan la absoluta certeza de que NO PASARAN.

En Colombia, el país del sangrante corazón, se ha aceptado durante toda su historia republicana hechos aberrantes, de consumado sadismo y maldad, perversiones indescriptibles, injusticias lacerantes, pero jamás se apoyarán aventuras golpistas ni más retrocesos democráticos. Menos ahora cuando una nación pujante se une para defender su legítimo derecho a vivir en paz.

Por eso le digo y le repito General: No pasarán y será finalmente la historia la que con dureza juzgará su turbio proceder.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las extrañas críticas de Horacio Duque al nuevo partido

Análisis Por María Méndez Colombia Soberana


Los recientes ataques contra las FARC se dan en primer lugar, como bien presentíamos, por sectores “cercanos” que no representan una línea ideológica dentro de la izquierda y mucho menos entre los  revolucionarios. 
Escritores venidos a menos, “revolucionarios” de cafetería y otros, cuyas posiciones, e incluso parte de su historia, son muy cuestionables, son el “ramillete” de autodenominados politólogos e ideólogos que hoy comienzan a atacar públicamente a un partido que nace de un movimiento político y armado que ha encarado al imperio, la oligarquía y ha defendido los sectores más oprimidos del país como ninguno de los críticos lo ha hecho.
El primer representante de este “movimiento crítico” es Horacio Duque, quien en su escrito, al mismo tiempo que posa de “fariano” y de revolucionario comprometido, arremete contra la dirección de las FARC simple y llanamente porque no quedó como a él le hubiera gustado. 
Debemos aclarar que en nuestro blog, C…

Los hipócritas escándalos por Cadete y las listas

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Solo gente cizañera puede endilgarle al nuevo partido responsabilidad en la decisión individual de un exmilitante Farc, y armar barullo en torno a las listas de los guerrilleros prisioneros
Las Farc desaparecimos como movimiento insurgente, como organización político militar que por la vía armada perseguía la toma del poder en Colombia. Quien a estas alturas pregone lo contrario no solo está faltando a la verdad, sino que está actuando en contravía de un sinnúmero de evidencias constatables de las que el gobierno nacional, la comunidad internacional y la inmensa mayoría de la nación dan fe.
Desde luego que una organización compuesta por miles de mujeres y hombres alzados en armas, con amplias redes clandestinas de apoyo a su activad conspirativa, no está exenta, como no lo está ninguna organización compuesta por seres humanos, de que alguno o algunos de sus antiguos militantes, opten por elegir un camino distinto. Hemos hecho todo para exp…

Seremos millones y millones en una Nueva Colombia

Comunicado Por FARC - Timoleon Jiménez



Jorge Eliécer Gaitán sentenció el 20 de abril de 1944: “…en Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendidos por el país político. El país político tiene metas diferentes a las del país nacional. ¡Tremendo drama en la historia de un pueblo!”.



73 años después esa tragedia sigue viva. Tal y como lo sostenía el caudillo, el Estado sigue representando actualmente los intereses de un grupo minoritario, cuando debiera representar todas las clases y defender especialmente a la que lo necesita, o sea la gran mayoría de los desheredados. Proponemos a Colombia poner fin a tan amarga realidad.



Y lo hacemos presentando ante el país y el mundo nuestro partido político, FUERZA ALTERNATIVA REVOLUCIONARIA DEL COMÚN FARC, en una demostración más de nuestro compromiso con la paz, la democracia y la justicia social para Colombia. Fuero…