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Colombia requiere solidaridad en lugar de canibalismo. Reflexiones en torno a la Revolución Bolivariana

Análisis
Por Danna Urdaneta* - Internacionalista Bolivariana



El día de hoy presentamos el análisis sobre los acuerdos de paz en La Habana de una lectora y amiga de esta Fundación. Aunque diferimos en algunos temas y, sobretodo, con algunos de los documentos en los cuales se referencia, es siempre bienvenida en nuestra casa, Colombia Soberana, por su incansable apoyo a la paz de nuestro país.

De acuerdo con la experiencia que hemos acumulado a lo largo de 40 años de lucha,
 para resolver los problemas sociales de este país se requiere de la presencia de las FARC. 
Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, 
el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir
Manuel Maruranda Vélez,  6 de septiembre del año 1998
Reportaje del periodista Pablo Biffi, Periódico Clarín de Argentina

Tomo este título del pronunciamiento del Secretariado Nacional de las FARC-EP en palabras de Timoleón Jiménez tan solo una semana después de la derrota electoral en Venezuela donde la MUD se tomó el poder legislativo por la vía democrática. Producto de esta lección política desde todas partes del mundo se infiltraron críticas que apuntaban a los errores cometidos por la Revolución Bolivariana en cabeza del presidente Nicolás Maduro. Paralelamente chavistas y revolucionarios nos sumergimos en todos los rincones del país en una catarsis colectiva que de momento fue desmovilizadora y estéril. En una segunda etapa nos fuimos conformando en asambleas locales y regionales con miras a construir un espacio de encuentro nacional de carácter clasista en defensa del legado del Comandante Eterno Hugo Chávez para hacer frente a la arremetida contrarrevolucionaria.

Los confundidos y enajenados que desde afuera lograron infiltrarse en esta catarsis no entendieron que sus análisis críticos no contribuyeron sino a alimentar la campaña mundial que bajo toda clase de artimañas puso en tela de juicio la capacidad de Nicolás Maduro para la conducción de este proceso, según ellos era mejor su renuncia para salvar el chavismo, justificando de esta manera la aplicación de la Carta Democrática y una posterior intervención militar donde los gringos nos traerían su democracia de cascos azules a cambio de nuestro petróleo. La propaganda contrainsurgente caló y estas posturas hasta hoy tienen ecos nacionales entre oportunistas y quintacolumnas. En este período postelectoral la catarsis colectiva cumplió su etapa y se saldó la deuda con nuestro pueblo en su derecho a manifestar el descontento de manera consciente y militante, sin temor a la estigmatización, en espacios democráticos comprometidos con la Revolución Bolivariana. Con el presidente Nicolás Maduro es posible que se generen espacios de estas características sin que esto signifique tumba o cárcel. Claro que la crítica y la autocrítica siempre será más viable, a pesar de la actual crisis, en un país petrolero con un gobierno abiertamente antiimperialista y bolivariano, no así en un país como Colombia. 

Por esos días reflexionaba con una camarada internacionalista de Resumen Latinoamericano a propósito de la publicación de Timochenko. Concluimos que desde la izquierda internacional Venezuela requería solidaridad en lugar de canibalismo o jueces absolutos que alimentaran esta guerra sin cuartel contra el chavismo y el proyecto bolivariano en Venezuela. Mientras a lo interno resistimos y combatimos para la rectificación y profundización del proceso revolucionario en nuevas condiciones de lucha necesitamos toda la solidaridad revolucionaria para dar un definitivo golpe de timón a la izquierda en el proceso. 

 Proceso de paz, lucha armada y dejación 

 ... cuando no hay crítica materialista de las instituciones políticas y no se comprende el carácter de clase del Estado moderno, del radicalismo político al oportunismo político no hay más que un paso Lenin 

Desde los sectores más diversos que nacen en la derecha y tocan la izquierda surgen dos posturas macro en torno a la lucha armada y el proceso de paz. La primera apunta a que las FARC-EP está capitulando debido a que no tienen la capacidad política y militar para derrotar al Estado terrorista de Colombia y sus aliados imperiales. Esta postura la he escuchado hace casi 4 años y más desde sectores heterogéneos que opinan que la guerra está degradada y por tanto la lucha armada ya no es vigente, lo cual traduce que diálogo es sinónimo de entrega y rendición y que las FARC-EP solo buscan capitular con dignidad para salvarse ante la historia. Estos mismos argumentos usa la derecha para augurar el fin de la historia y el llamado cierre del ciclo progresista en la región intentando sepultar para siempre el dignísimo Derecho Universal de los Pueblos a la Rebelión Armada. 

La segunda postura corresponde a la izquierda beligerante. Después del poderoso financiamiento del Plan Colombia y la implementación del genocida Plan Patriota a la cabeza de EE.UU. en su histórica lucha contrainsurgente, con la más avanzada tecnología y asesoramiento bajo la falacia de “lucha contra el terrorismo”, que las FARC-EP no fueran derrotadas hasta hoy es una victoria del pueblo bolivariano en armas después de las importantes bajas al Secretariado y la estigmatización, persecución, cárcel, tortura, desaparición forzosa y fosas comunes que tuvo como destino la base social bolivariana y el movimiento social disidente. Con sus 7 bases militares y más de 48 centros de inteligencia los gobiernos del narcoparamilitar Uribe llenaron de fosas comunes y masacres el suelo colombiano como práctica terrorista del Estado que hoy se ve fortalecida con la reforma al código policial a tan solo días de la firma del acuerdo final. “No hay vencedores ni vencidos” es la premisa que abrió campo a los diálogos que hoy buscan darle salida política al conflicto social y armado en Colombia. 

Entre estas dos posturas existe variedad de matices imposibles de recoger en pocas líneas y se puede cometer el error de la simplificación y reduccionismo con fines instrumentales y pedagógicos. Sin embargo, estas dos posturas se reflejan también a lo largo del proceso de paz y la tentativa del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto, a partir del cual la guerrillerada en pleno se concentrará en 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 8 Campamentos, donde en un plazo de 180 días después de firmado el acuerdo entregarán las armas a la ONU para que se erijan tres monumentos a la paz. 

Ante esto, el pasado 16 de junio el presidente Santos, exministro de Defensa del narcoparaco mayor, afirmó ante el Foro Económico en Medellín que “las FARC está preparada para guerra urbana si fracasa proceso de paz”, añadiendo que tiene “información amplísima de que ellos están preparados para volver a la guerra y la guerra urbana, que es más demoledora que la guerra rural, eso es una realidad, lo sé, y por eso es tan importante que lleguemos a un acuerdo”. No hay que ser estratega militar para darse cuenta de que esto fue un guiño a las FARC-EP, quienes aún en procesos de paz tiene la capacidad de reinventarse para los distintos escenarios posibles. 

La esperada disidencia del frente primero en torno al acuerdo militar de la dejación de armas en conjunto con diversas posturas de la izquierda colombiana e internacional han despertado calurosas discusiones en sectores comprometidos con la revolución y el proceso de paz. Al igual que en la primera reflexión sobre la coyuntura venezolana, más allá de toda crítica, debemos apuntar toda nuestra artillería al cumplimiento de los acuerdos con especial énfasis en las garantías para la participación política de la oposición y la implementación de medidas que erradiquen el paramilitarismo en lo económico, político, social y cultural, ya que sin el cumplimiento de estos acuerdos no habrá otra plataforma para hacer política que la propia lucha armada. 

No existe crítica válida o inválida. Los argumentos se defienden por sí solos, más si provienen de sectores comprometidos con la lucha revolucionaria. Las posturas que apuntan a la preservación de las armas como garantía del cumplimiento de lo pactado tienen la validez de los 52 años de resistencia de las FARC-EP, sin contar lo que una eventual entrega de las armas a la ONU significaría para la Revolución Bolivariana, la región y el mundo. Nuestra deber ético y moral ahora consiste en acompañar la refrendación, implementación y verificación de los acuerdos, pero sobre todo visibilizar la realidad de la lucha del pueblo colombiano y de ese campesinado que se pregunta hace tiempo sobre quiénes serán ahora el muro de contención contra el paramilitarismo si las FARC-EP se convierte en partido político legal. 

La crítica y la autocrítica entre camaradas solo puede ser fraterna, para rectificar, avanzar y profundizar los procesos. No podemos perder de vista el horizonte estratégico de la paz con justicia social que hoy es amenazada con el reacomodo del paramilitarismo que persigue otro baile rojo al mejor estilo genocida contra la Unión Patriótica. La unidad es garantía de resistencia, nunca debemos olvidar que Colombia requiere solidaridad en lugar de canibalismo. En últimas será el pueblo colombiano y sus combatientes quienes decidan qué método de lucha se adecua más a las posibilidades reales de este panorama incierto donde el gobierno colombiano no ofrece muestras tangibles de paz y por el contrario declara cárcel y tumba a la oposición. 

Lecturas recomendadas

Venezuela requiere solidaridad en lugar de canibalismo por Timoleón Jiménez http://el32.com/m3/ 

Comunicado Conjunto #76 Acuerdo sobre Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de Armas, Garantías de Seguridad y Refrendación http://el32.com/ny/ 

Colombia y Latinoamérica Ante los Acuerdos de Paz por René Nariño http://el32.com/18/ 

Las vías para la revolución y el socialismo aún siguen siendo exploradas por Gabriel Ángel http://el32.com/80/ 

La firma de la paz en La Habana, las FARC-EP y las críticas de la "ultraizquierda" por Dax Toscano http://el32.com/2s/ 

Colombia: ¿Quiénes se quedarán con las armas? Por Narciso Isa Conde http://el32.com/7a/ 

 Declaraciones de Santos en el Foro Económico sobre las FARC http://el32.com/07/ 

 No hay una amenaza clara por parte de las Farc sino se firma la paz http://el32.com/77/
 

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