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RECORDANDO A BERNARDO PEÑALOSA

Crónica
Por Matías Aldecoa - Integrante del Estado Mayor Central

RECORDANDO A BERNARDO PEÑALOSA.

A Bernardo lo vi en persona por primera vez en el campamento de Alfonso Cano, al que fui en el año 2005 en cumplimiento de mis responsabilidades como coordinador del Movimiento Bolivariano en la región Suroccidente.

Al día siguiente de mi llegada nos cruzamos en el bañadero, donde intercambiamos las primeras palabras. Yo conocía de él por su participación en la comisión temática de las FARC-EP, en el marco de los diálogos con el gobierno de Andrés Pastrana en el Caguán.

Pero ahora, él era un soporte fundamental del jefe nacional del MB, a quien le ayudaba revisando documentos, elaborando propuestas, debatiendo las ideas y proyectando políticas de organización. Por aquel tiempo Bernardo conformaba la comisión nacional de relacionamiento político de las FARC-EP -que coordinaba Iván Ríos- en la que él presidía el frente de masas obrero sindical.

Dos años más tarde llegó al departamento del Cauca a hacer parte de la compañía Ambrosio González, desde la que realizábamos -junto con Marcela González- el trabajo de organización política y proyección del MB en el suroccidente colombiano. Lo había enviado Alfonso Cano como refuerzo al trabajo organizativo que encaraba cada día nuevos desafíos.

Eran tiempos de guerra intensa en todo el país, (y particularmente en el norte del Cauca) por la implementación del sinnúmero de planes militares que consecutivamente adelantaba el Establecimiento bajo la presidencia de Uribe y con el financiamiento y dirección de los Estados Unidos.

Sin embargo, aún en medio de la cruda confrontación, fue posible aprovechar el vasto conocimiento y la rica experiencia que Bernardo había acumulado a lo largo de su vida revolucionaria. Primero, como dirigente sindical en Antioquia de donde tuvo que huir abandonando trabajo y familia para salvar su vida en tiempos del genocidio de la Unión Patriótica. Luego, ya ingresado en uno de los frentes de las FARC-EP, como organizador político en la región del Magdalena Medio.

En cada unidad guerrillera a la que llegaba, Bernardo era un sostén también en enfermería, informática y arreglo de motores; impartía conocimientos de orden cerrado; trazaba pautas de administración y conducción de las unidades guerrilleras; daba cursos de economía y filosofía. La pasión por el cine le había aportado en su formación multifacética, y en los momentos de ocio le gustaba escuchar ópera.

Sabiendo yo que él era experto en tantas áreas del conocimiento, una vez acudí esperanzado a que me ayudara a precisar los campos que abarca la Acuariología como rama del saber, la cual había despertado mi interés. “Yo hablo solo de lo que conozco”, dijo sin más.

En el año 2009 fue destacado para orientar el trabajo organizativo en el departamento de Nariño desde la columna Daniel Aldana, y de allí salió en el 2012 para La Habana, junto con Marcela González, Miguel Pascuas, Marina Sánchez y Patricia González, integrando el primer destacamento de guerrilleros y guerrilleras que iniciaron la fase pública de los diálogos con el gobierno del presidente Santos.

Fue en la isla del Caribe donde le descubrieron y le trataron una afección cardiaca agravada por el hábito de fumar que lo acompañó durante toda su vida de adulto. Prefería arriesgarse a enfermar que negarse la sensación de tranquilidad que recibía del cigarrillo como calmante de ansiedad. Con un realismo descarnado razonaba que moriría de alguna manera, y la más segura podía ser en combate, por la circunstancia del contexto de guerra en el que él estaba inmerso como un combatiente más.

La muerte le llegó de forma natural, en un campamento guerrillero el día 25 de mayo de 2016 a eso de las 10 y media de la mañana por un paro cardio-respiratorio, encontrándose en tratamiento médico. Se había levantado a las 6 y 30, se cepilló y volvió a entrar a su habitación. A las 11 de la mañana, cuando un guerrillero fue a buscarlo, encontró su cuerpo sin vida, con tan solo la tibieza en la piel, que advertía que no hacía mucho tiempo había fallecido.

Bernardo fue un firme combatiente que, como tantos otros, dedicó las mejores energías toda su vida a la causa de la justicia social, por una Colombia Nueva, reconciliada, en la que el pueblo pueda ejercer y disfrutar de sus derechos.

Su impronta estará en la paz que la nación colombiana se apresta a construir, encarando con decisión las torrenciales amenazas que históricamente la han obstaculizado. Sus contribuciones hacen parte de la memoria de las FARC-EP y de la lucha revolucionaria de nuestro pueblo.

Honor y gloria al camarada Bernardo Peñalosa.



Mayo 30 de 2016.

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