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El proceso de paz y sus enemigos: Aclaraciones necesarias

Análisis
Por María Méndez
Fundación Colombia Soberana

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El artículo de opinión “El proceso de paz y sus enemigos”, ha tenido excelente cantidad de lectores y unas opiniones muy favorables, pero también algunas observaciones que agradezco y una de ellas me llamó poderosamente la atención. Primero porque resume algunas inquietudes de mis lectores y segundo porque  contiene alguna carga filosófica e histórica que vale la pena mirar.

Antes de continuar debo aclarar que quienes me conocen saben muy bien que intento ser responsable y respetuosa con la Fundación que dirijo y el partido al cual represento, por eso, cuando escribo un artículo, hablo del tema con diferentes compañeros y utilizo el plural. Hoy ofrezco disculpas pues esta nota aclaratoria la hago en primera persona, sin ser petulante. 

Regresando al tema, quien hace las acotaciones es un compañero al cuál estimo en alto grado, respeto su calidad como revolucionario y sus conocimientos profundos. Antes de empezar las notas aclaratorias, le envío un abrazo inmenso, con gran beneplácito al saber que leyó mi escrito y sacó tiempo en su atareada agenda para hacer las críticas necesarias.

La primera anotación del compañero: el artículo “El proceso de paz y sus enemigos” fue “escrito un poco de afán”. Tendré que admitir al respecto que el texto quedó, en su presentación final, muy resumido y sumamente “apeñuscado”. Sabía de antemano que en próximas entregas tendría que referirme a él para aclarar ciertas dudas.

Cuando escribo, no solo hablo con antelación con compañeros y camaradas, como lo digo más arriba, sino también que leo y releo con juicio. Por otra parte, algo que me ata las manos es el espacio con que se cuenta al momento de escribir un artículo. En un ensayo se puede dedicar cuántas páginas sea necesario con el fin de que las personas queden completamente informadas. Lamentablemente un texto de opinión es diferente, porque muy largo no es leído por muchas personas, y es algo que siempre he criticado, máxime si está publicado en la red, pues se tiene que acortar en más o menos 25% , la lectura en computador se hace más extenuante.

Por último, el motivo de mi brevedad, también se debe a que yo soy del pueblo y escribo para el pueblo. Lejos de mi está posar de intelectualoide o academisista, posturas que critico fuertemente dentro del partido y las organizaciones. Al público se le llega de forma concreta, sencilla y cariñosa.

“Me parece que la lucha armada no empezó hace 52 años y la lucha cruenta de clases hace 80” dice. Tiene razón. Para basarme en estas fechas aproximadas tomé dos hitos históricos: La Masacre de las Bananeras que fue exactamente hace 87 años, 5 meses y 21 días y la fundación de las FARC-EP. 

Pero si necesitamos de más precisión, Colombia nació como República en un charco de sangre que dejaron los españoles y las guerras de independencia, pero antes de ellos los indígenas tenían guerras intestinas. 

Un ejemplo de ello son las relaciones entre Muzos y Colimas (indígenas del altiplano cundiboyacense) “Pese a las señaladas diferencias ente muzos y colimas, al punto que a veces peleaban entre sí por sus posesiones por los lados de Ibama e Itoco, sus coincidencias e identidades eran mayores, dado que pertenecían a la misma etnia y hablaban una sola lengua. Su espíritu fiero y belicoso los unió y los llevó, como casi todos los demás pueblos de origen caribe, a realizar agresivas invasiones territoriales” (1) Es más estos pueblos se enfrentaban a un imperio como el Muisca “…muzo-colimas había desplazado a los muiscas desde la margen derecha del río Magdalena hasta le Valle de Ubaté-Chiquinquirá. Y se habían apropiado de las minas de esmeraldas, templos y adoratorios religiosos; viviendas y tierras. También de prisioneros y de mujeres de los muiscas. Existen pruebas arqueológicas, etnográficas y lingüísticas que ratifican el violento y progresivo desplazamiento de los muiscas” (2)

Volviendo al tema de las fechas hito, tomo la Masacre de las Bananeras como el inicio de la guerra contra el pueblo por las consecuencias histórico - sociales que tuvo. Y la fundación de las FARC (27 de mayo del 64 ¡Feliz aniversario!) como el inicio de la lucha de guerrillas comunistas, no por que desconozca la historia anterior, sino por motivos de espacio. ¿Cuántos párrafos me lleva el explicar la historia de las guerras de comienzo de siglo XX, sus consecuencias, el desplazamiento de los campesinos de los años 20 y 30 y las resistencias indígenas? Con respecto al conflicto armado ¿A qué fecha me remonto? ¿48 y 49 para tener que explayarme en los años de los destacamentos guerrilleros y verme en la obligación de explicar la diferencia entre limpios y comunes hasta llegar al fin y al cabo a donde llegué la fundación de las FARC? Puedo estar equivocada, he ahí la duda.

Dice el compañero “El estado no creó la ultraderecha, sino al revés” Creo que acá no hay un desconocimiento de ninguno de los dos. En autocrítica tengo que aclarar, y lo haré en la continuación de esta entrega que se refiere a la ultraderecha como enemigo de la paz, que en el texto, cuando me refiero a la ultraderecha, estoy hablando de paramilitares y parapolíticos, o como les llamo a este último grupo “gamonales regionales”. 

En su ala armada no solo contemplo las eufemísticas BACRIM y las tenebrosas AUC, sino me refiero a la policía que perseguía y asesinaba campesinos allá en los años 30, a los Pájaros, los Chulavitas y demás ejércitos privados financiados por los conservadores desde Bogotá, que obviamente no crearon el Estado, son su creación. 

Los gamonales regionales, esos ultraconservadores, que financian en los territorios a los paramilitares tampoco construyeron el Estado, son los engendros de esa ideología y las políticas del Gobierno Nacional que permite la corrupción electoral y los asesinatos de los campesinos. 

Me suena imposible creer que personajes como  Kiko Gómez, Víctor Carranza y Álvaro Uribe Vélez crearon el Estado ¡qué más quisieran ellos! pero son sólo los títeres de una oligarquía que permitió su nacimiento y su entrada en la política a su conveniencia.

Entonces hay error de parte y parte, pues en el ejercicio de resumir 17 páginas y media que tiene el texto original, me salté varias de estas valiosas explicaciones y sin embargo, en el artículo, nombré los grupos paramilitares y los gamonales políticos, pero el compañero tiene una agenda muy difícil, así que es entendible que la lectura haya sido rápida.

No me quiero extender, pero debo aclarar qué es el Estado “Es la organización política de la clase económicamente gobernante, que tiene por objeto proteger el régimen económico existente y aplastar la resistencia de las demás clases. El Estado ‘Es la máquina para sostener el dominio de una clase sobre la otra’ (Lenin) ‘Una máquina en manos de la clase dominante para reprimir la existencia de sus enemigos de clase’ (Stalin). El Estado nació junto con la división de la sociedad en clases explotadoras y explotadas, y es producto del carácter irreconciliable de las contradicciones entre las clases. Hasta hoy la historia conoce tres tipos fundamentales de Estado de los explotadores: el Estado esclavista, el feuda y el burgués.” (3) 

Es por esto que nosotros hacemos la clasificación entre el Estado burgués y el socialista que “…construye ‘un Estado democrático de una manera nueva (democrático para los proletarios y los desposeídos en general) y dictatorial en una manera nueva (Contra la Burguesía)’ (Lenin)” (4)

Así pues, el Estado colombiano, con sus representantes liberales o conservadores, ha sido de derecha, arrodillado ante el imperio y capitalista, lo que lo obliga a aplastar a su enemigo de clase, el pueblo. Dirigido por una burguesía a quien se le tiene que reconocer su capacidad demagógica, usa su arma paramilitar y a los grupos de ultraderecha para “aplastar” al pueblo sin tener que “untarse las manos de sangre” como en los inicios. 

Para mí decir que el Estado colombiano fue creado por la ultraderecha, es tenernos que remontar simplemente al Estado en el periodo de Uribe, y darle “armas” a la oligarquía para que se lave las manos de su responsabilidad en la creación de los grupos paramilitares y las masacres contra el pueblo. De pronto no entiendo muy bien al compañero. Como siempre, abierta a la crítica y al debate, quedo expectante de su respuesta.

Su última acotación es que “las clases se expresan políticamente hablando en partidos… los partidos tiene una ideología” yo no he dicho lo contrario, pero tampoco estoy completamente de acuerdo con él. Antes de la creación del Partido Comunista de Colombia (1930) y su antecesor  Partido Socialistas Revolucionario (1926) existía la lucha de clases, pero no existía partido, el partido se crea por la necesidad de adelantar la lucha entre las dos clases contrapuestas.

Luego de los años 30 había un Partido ¿Cuándo la oligarquía quiso escuchar al pueblo, cuándo lo dejo expresarse "hablando"? El Partido fue declarado ilegal muchas veces, sus militantes fueron asesinados. 

Otro problema ha sido la conciencia de clases, es más, la conciencia de la lucha en sí. Había lucha de clases, pero esa lucha no era comprensible ni siquiera por las personas que encabezaban las protestas o los grupos.

Los comandos liberales, surgidos de la necesidad de defenderse de las masacres conservadoras, conformados por campesinos que veían cómo violaban sus mujeres, masacraban sus vecinos, se robaban sus tierras, podría decirse que eran grupos en una lucha de clases que representaban a los oprimidos, pero ¿cuán conscientes eran de su tarea como clase? “Lo que motivó el surgimiento de los comandos liberales, antes que las necesidades orgánicas de lo que iba convirtiéndose en movimiento, fueron las tendencias caudillistas de sus jefes. Cada uno deseaba comandar determinada región o sector con la mira, ante todo, del provecho personal” (5) “Se exteriorizaban diferencias en el trato con las masas. Los liberales observaban un mal comportamiento con ellas” (6)

Así pues la guerra bipartidista no fue una guerra de clases, fue una guerra de poder entre dos sectores de la misma clase dominante, usando de una manera asquerosa a las clases dominadas para que se mataran entre sí, en un pulso que sólo les trajo provecho político a los burgueses en Bogotá.

Más aún esos campesinos que se alzaron en armas no tenían conciencia de clase. La forma en que el Camarada Manuel relata el trato hacia las masas lo comprueba, y sin embargo, aunque esos comandos liberales no se dieran cuenta, eran el resultado de una lucha de clases.

Otro problema, es la diversidad cultural, étnica, regional y económica colombiana que divide las luchas. Estás diferencias nos  ha imposibilitado ver claramente que la primera división que tenemos que enfrentar no son las que tiene el pueblo, sino la división entre las clases que son solamente dos: explotadores y explotados.

Esta nueva entrega de “El proceso de paz y sus enemigos”, también bastante resumida para no cansar al lector, espero que haya servido de aclaración a todas sus inquietudes, para poder así dirigirnos al siguiente problema ¿por qué el Estado, sentado en la mesa de La Habana puede constituirse como enemigo de la paz que él mismo impulsa? ¿Qué podemos hacer desde el movimiento social para enfrentar este problema?

El debate está abierto. Un abrazo fraterno y enorme al compañero y a todos los lectores de Colombia Soberana.

1. Peralta Barrera Napoleón. El País de los Muzos Editorial ABC Ltda, Santafé de Bogotá. 1998. Pág. 82.
2. Ibídem Pág. 83.
3. Diccionario Filosófico Marxista, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1946. Pág 102.
4. Ibídem 
5. Manuel Marulanda Vélez. Cuadernos de Campaña. Segunda Edición. Página 26.
6. Ibídem Pág. 32

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