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2016 El año de la firma del acuerdo y el inicio de la construcción de la paz ¿Qué papel juegan los medios masivos?

Análisis
Por María Méndez
Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH
Fundación Colombia Soberana


Tomada de Internet

El 2016 será el año de la firma del acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo FARC-EP y el Gobierno Nacional. Sin embargo es sólo el inicio de la construcción de la paz, trabajo que no solo les corresponde a las partes firmantes, sino a todos y cada uno de los colombianos que estamos cansados de ver a nuestro país desangrarse en una guerra, que de no terminarse, tiende a seguir modificándose, escalándose y prolongándose en el tiempo.

Los comunistas, los movimientos sociales y la izquierda en general, veníamos advirtiendo que no era a través de las armas que se llegaba a este momento histórico que vivimos. Sabíamos que no era la guerra, la sangre, la muerte, la destrucción, los bombardeos indiscriminados y el enfrentamiento eterno la solución del conflicto colombiano, pues este, no solo es armado, sino social, político y cultural.

Por razones no humanitarias ni medianamente sensatas, la oligarquía decidió sentarse a dialogar, no solo con las FARC sino también con el ELN. Sin embargo es un paso, que está llegando más allá de lo que llegaron los procesos anteriores, al menos con las FARC.

Advertía en un análisis anterior (ver) que lo que nos jugamos en este 2016, no es ya que el gobierno firme o no, sino el significado de la paz. La paz que quieren ellos es la paz para ellos. La paz que signifique arrebatarnos nuestras tierras, nuestras riquezas, nuestras oportunidades y nuestra dignidad sin encontrar muestra de oposición, armada o no. Para nosotros la paz debe ser vías, servicios, tierra para el campesino, salud, educación, recreación, cultura, arte, oportunidades, empleo, dignidad, verdad y justicia social para todos y cada uno de nosotros.

La tarea que se viene es ardua. Es el conocimiento y la divulgación de los acuerdos, las propuestas y las salvedades. Es la unidad entorno al pueblo colombiano y contra el fascismo que intentará, por todos los medios, arrebatarnos nuestra paz.

Este es el momento exacto de demostrar que enserio estamos dispuestos a luchar por la paz de la que tanto se habla en buses, tiendas, oficinas... Es momento de luchar por nuestra paz por las reivindicaciones sociales, contra las injusticias.

Pero para esto debemos retirar de este diálogo social por la Nueva Colombia, diálogo en que cabemos todas y todos, los ruidos al rededor de este bello sueño. Hay que apagar primero las voces de los medios masivos de comunicación, no para excluirlo a ellos y a sus dueños de la construcción de la paz, sino para poder pensar desde nuestras propias vivencias.

Los medios masivos tienen unas características que permiten que nosotros olvidemos nuestra historia, nuestra realidad y nuestros intereses. La primera de estas características es que son propiedad de los grandes gremios económicos, políticos y financieros. Y ¿Por qué el señor Luis Carlos Sarmiento Angulo compra la Casa Editorial El Tiempo? no creo que sea porque le guste ver televisión y leer el periódico y ¿qué interés tendría Luis Carlos Sarmiento Angulo en una Colombia con créditos accesibles para los campesinos, créditos justos de vivienda, repartición equitativa de la riqueza? ¡Ningún interés! Por eso compra al Tiempo, para seguir manipulando la opinión pública, para insistir en "lo nocivo que es la paz para la gente de bien". Los medios masivos de comunicación luchan por la paz de los poderosos porque son los intereses para los que trabajan.

No por eso tenemos que aislarlos del proceso de la construcción de paz. Al contrario, ellos tienen que responder por ser cómplices de la clase dominante y de los paramilitares en los años 90, años en donde habían dos masacres por semana, pero que nunca transmitían, pero si corrían ya sea a reír cuando los paramilitares atacaban la guerrilla, o a llorar por los duros golpes de los grupos insurgentes a las AUC.

Además de su clara posición en pro de uno de los ejércitos en conflicto, los medios de comunicación se distingue por su discurso y accionar elitista, tanto así, que son cómplices de la criminalización de la protesta social. Siempre manejando su lenguaje simplista y malintencionado, desprestigiando los paros, los mitines y las marchas, escondiendo la represión, los heridos, muertos y mutilados que deja a su paso el escuadrón de la muerte ESMAD, por no hablar de los torturados, desaparecidos y muertos del resto de las Fuerzas Armadas del Estado.

El primer paso para lograr la unidad del pueblo colombiano es dejar de escuchar a las clases dominantes y a sus medios mentirosos. Este 2016 será un año difícil para los colombianos, pero un año en que tiene que arder en esperanza, reconciliación y unidad.




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