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Pardo, el nuevo Ministro ¡Qué joyita!

Análisis
Por María Méndez
Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH
Fundación Colombia Soberana

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Asombra un poco la elección de Rafael Pardo Rueda como Ministro del Postconflicto. Este Ministerio tiene una importancia relevante en el nuevo panorama de Colombia en el caso de la firma de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo FARC-EP.

Este Ministerio con  pomposo, y un poco distorsionado nombre, estará encargado de diseñar la estructura necesaria para que lo firmado en La Habana se pueda realizar en Colombia, es decir, asesorará al presidente en la formulación, extructuración y desarrollo de las políticas que permitan realizar los cambios mínimos acordados en  Cuba para así ir construyendo paz.

Santos pensaría que una persona que en 1986, en el gobierno de Virgilio Barco, fue el director del Plan Nacional de Rehabilitación y en ese mismo gobierno, pero en el año 1988, fue Consejero Presidencial para la Paz liderando los proceso de diálogo con el M-19, el EPL, el PRT y el Quintín Lame, sería de gran ayuda en este momento histórico tan importante.

Pero al ver más de fondo "la vida y obra" de Rafael Pardo, nos causa alarma esta situación, a tal punto que podemos pensar, de manera bastante ingenua, en que Juan Manuel Santos lo eligió a él por su experiencia en las desmovilizaciones ya mencionadas y por los cargos ostentados, o Santos se la quiere tirar de astuto. Ambos son representantes de la más rancia oligarquía, la capitalina, ellos sí saben que esta guerra es de clases y defenderán a capa y espada sus intereses.

De estos dos depende que, en el caso de firmarse el acuerdo de paz, la oligarquía no pierda el poder que siempre ha tenido y sus intereses no se vean tan afectados. Es decir,  a Pardo no lo nombran como Ministro del Postconflicto, sino de la clase dominante.

Por otro lado las organizaciones sociales, la Unión Patriotica  y por supuesto Colombia Soberana, hemos venimos alertando desde hace un buen tiempo del peligro que representa para la paz la reorganización y expansión de los grupos paramilitares, tema del que se tendría que ocupar este ministerio, y que a Rafael Pardo no deja bien parado por dos cosas: las Convivir y el genocidio de la UP.

Con respecto a las Convivir, tenemos que recordar que Rafael Pardo es nombrado como el primer Ministro de Defensa civil en el Gobierno de César Gaviria. Una de sus "obras más memorables" fue la firma el 11 de Febrero del año 1994 del decreto 356 (consultar todo el documento) mediante el cual se  estableció el estatuto para la prestación por particulares de servicio de vigilancia y seguridad privada que algunas figuras, entre ellas el entonces gobernador de Antioquia Álvaro  Uribe Vélez, al parecer aprovecharon como sustento legal para potenciar las Convivir lo que desencadenó la creación, fortalecimiento y expansión de la segunda generación de paramilitares que a finales de los años 90, y aún hoy en día, siguen llenando de sangre y dolor el campo colombiano.

Con respecto a la Unión Patriótica, es un secreto a voces que en el intento de exterminio de la UP no participaron solamente paramilitares, sino también agentes del gobierno. Negar esta realidad  es tapar el sol con un dedo. No hablaré en este escrito sobre el dolor, la impotencia y el terror de este genocidio cometido por el estado, no porque no lo merezca, sino por efectos de espacio en este escrito. 

De este episodio solo le recordaremos al Señor Ministro Pardo que el Julio de 1993 los miembros de la Dirección de la UP se reunieron con él para denunciar, con pruebas en mano, el "Plan Golpe de Gracia". El gobierno no movió ni un solo dedo para salvaguardar la vida de los líderes, pero no escatimó palabras para calumniarlos al decir que con estas denuncias la UP pretendía ganar las elecciones parlamentarias y ridiculizarlos a decir que estos temores estaban infundados por la "jurasic paranóia".

Si a esto le sumamos el lamentable y violento final de muchos de los desmovilizados de las guerrillas que entregaron sus armas en aquellos años en que Rafael Pardo estuvo a cargo del tema de paz, vale la pena preguntarse ¿Es Pardo sinónimo de garantías para los guerrilleros que dejen sus armas?

Quedan en el aire las preguntas sobre el narcoterrorismo. ¿Por qué se hizo el de la vista gorda con el narcotráfico? por que decía que hacía algo contra los narcotraficantes pero era claro que consentía incluso mansión por cárcel para Pablo Escobar. 

Tampoco queda muy claro el papel que jugó el paramilitarismo en la muerte de Pablo Escobar, así que si hubo un operativo conjunto entre el paramilitarismo y las Fuerzas armadas ¿cuánto de esto sabía el entonces Ministro de Defensa?

No podremos responder las preguntas anteriores, lo que si podemos afirmar es que  la sangre de Manuel Cepeda, de más de 6 mil muertos de la UP, de los asesinados del M- 19 y de todas las víctimas de la violencia ejercida por los grupos paramilitares a los que él les dio sustento legal, aún escurre por sus manos. ¿y esta joya es el Ministro del Postconflicto?




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