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El efecto Bonett y el #CeseAlFuegoBilateralYa

Opinión
Por María Méndez
Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH
Fundación Colombia Soberana




"Por andar buscando pelea miren lo que le sucedió, cuando la bomba estalló esa si fue la diarrea" Julián Conrado

Una de de las canciones más divertidas del  Cantor de la Insurrección, Julián Conrado, es la que narra lo sucedido al General Manuel José Bonett, quien fuera Comandante del Ejército Nacional. Los hechos ocurrieron en el 97, a menos de 1.500 metros de la Sede de la I División del Ejército. 

En el marco de la "Operación Destructor", realizada por el Ejército supuestamente contra las FARC pero en realidad afectaba poblaciones enteras que sufrían constantes violaciones a los Derechos Humanos y perdidas de sus bienes por acción de las Fuerzas militares y paramilitares , el General Bonett, envalentonado retaba a la guerrilla. 

El motivo de este discurso triunfalista no eran los logros militares, pues, a pesar de las desproporcionadas acciones, no se veían resultados concretos, aunque contó con muchísimos soldados y la ayuda de los paramilitares, estos últimos eran los que realmente pasaban los pocos partes de victoria. 

El  inesperado crecimiento del ego gubernamental radicaba en la posición de la guerrilla, que pedía, como lo hace ahora, un desescalamiento del conflicto en aras de llegar a un acuerdo político para sentarse a la mesa de diálogo y comenzar a construir la paz con justicia social.

Algo un poco similar a la actual situación, pero ahora hay una mesa de diálogos, unos acuerdos y  se ha avanzado mucho. En el momento en que las FARC-EP declararon Cese, el gobierno, aunque suspendió los bombardeos, envió a las tropas por tierra a hostigar a los guerrilleros, alguna veces con tristes resultados. 

Fueron los bombardeos en donde perdieron la vida más de 30 guerrilleros, entre ellos dos comandantes pertenecientes a la Delegación de Paz, lo que  lamentablemente acabó con el cese unilateral. No les importó el dolor, las lágrimas y la sangre ahorrada en el cese, simplemente masacraron los guerrilleros a pesar de las consecuencias futuras.

El gobierno confundió este gesto de paz con debilidad, pero los sucesos ocurridos desde la terminación del cese  demuestran lo contrario. Las FARC son una guerrilla capaz de dar golpes certeros a la infraestructura del país, a las multinacionales, a los militares y a los grupos paramilitares, estén al servicio de quien sea.

Ante estas acciones armadas, contempladas en el DIH como válidas en una guerra, al establecimiento le dio lo que llamaremos el "efecto Bonett": mondaron los dientotes y se les estiraron las orejas, mamonaron los ojotes, y les calló una tembladera, pegaron la carrera a quejarse ante la Unión Europea y magnificaron y tergiversaron lo que está ocurriendo ante los medios masivos y vendidos de desinformación.

Al contrario de lo que los mass medias y los "politólogos" guerreristas de oficio digan, esta escalada de la guerra armada no es un juego en el que "tu me hiciste algo malo, yo te hago algo peor". Como lo dijera Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz "la guerra es la continuación de la política por otros medios".

Si el gobierno no concibe dialogar en medio un ambiente pacífico, es el gobierno el que obliga a que las FARC tomen una actitud ofensiva en búsqueda de que el adversario entienda la igualdad de condiciones tanto políticas como militares.

La guerra siempre debe perseguir la consecución de los fines políticos y es de notar en las acciones ofensivas de la guerrilla, que los fines es atacar las multinacionales, las fuerzas militares, paramilitares y el estado. 

Lo que no entendemos es ¿cuál es el objetivo del gobierno? ante la continua ofensiva legal, militar y paramilitar contra las comunidades. Vale la pena aclarar esto pues el gobierno, que dice defender al pueblo y la constitución, debe analizar que un código de policía completamente fascista, las ZIDRES, el incumplimiento de los acuerdos con los campesinos, el bombardeo constante a las comunidades, el asesinato de gente para hacerla pasar por guerrilleros y  el terror, no es como se defiende la patria y sus ciudadanos. Pareciera como si el fin  que persigue el establecimiento fuera entregar el país completamente sometido a las multinacionales.

El padre Javier Giraldo ya alertaba en una entrevista sobre el peligro de la existencia de los paramilitares para la paz, y al gobierno parece no importarle. Aproximadamente 100 miembros de Marcha patriótica muertos, una cifra similar de líderes de tierras, ambientalistas y demás compañeros, nos hace pensar a todos los que luchamos por una Colombia  mejor que nuestras vidas penden de un hilo,  está en las manos del estado protegernos. Nuestro futuro no puede seguir estando entre la tumba, la cárcel, el exilio o la selva, la decisión la tiene el gobierno, la decisión se toma ahora.

Para Juan Manuel Santos se ha convertido en mantra la palabra arreciar. Arreciar acciones por tierra, arreciar bombardeos, arreciar capturas, arreciar, arreciar y arreciar... Arreciar la guerra. Presidente ¿por qué mejor no arreciamos las acciones de paz? Se puede comenzar  con la implementación de lo pactado,  con el desmantelamiento y la lucha contra los paramilitares y con el #CeseAlFuegoBilateralYa.

Y......

¿Qué pasó con el General Bonett? lo que pasa con todo aquellos que mandan desde los escritorios, echan leña al fuego desde los micrófonos o piden guerra y bombas desde la comodidad de su hogar: cuando los toca la guerra de verdad les agarra el miedo y la diarrea. Nadie mejor para contar lo ocurrido  que Julián Conrado:








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