Ir al contenido principal

El Embajador de la Coca

Análisis
Tomado de ANNCOL
Por Semana


Un informe del Parlamento costarricense acusó al embajador gringo, Lewis Tambs, de traficar con droga para ayudar a los Contras (nicaraguenses).

La conexión costarricense era un secreto a voces desde la misma época en que se destapó el escándalo Irán-contras. Corrían los últimos días de 1986 y el coronel Olive North dejaba el anonimato de un oficina en el sótano de la Casa Blanca, para entrar a la fama al conocerse sus intrigas internacionales. Cuando se descubrió que ese oscuro oficial adscrito al Consejo Nacional de Seguridad podía pasar por encima de la órdenes del Congreso y procurar armas para los contras nicaraguenses la credibilidad del gobierno de Ronald Reagan quedó lastimada para siempre. Pero lo que se afirmaba de Costa Rica, las implicaciones en narcotráfico, parecía demasiado. Sin embargo, la semana pasada una investigación parlamentaria de ese país confirmó lo que se suponía increíble.

El escándalo estalló con las revelaciones hechas por el periódico The New York Times, en diciembre de 1986, sobre las actividades realizadas entre 1984 y 1985 en Costa Rica por un grupo de norteamericanos que actuaban bajo la coordinación directa del propio coronel North. Pero en este caso el asunto iba mucho más allá de venderle armas al propio ayatollah Khomeini, el archienemigo de Estados Unidos, para financiar a unos guerrilleros antisandinistas. En este caso las operaciones involucraban el narcotráfico hacia los Estados Unidos. Y en el centro del escándalo aparecía Lewis Tambs, el recordado embajador de EE.UU. en Colombia, quien precisamente acuñó de su propia inspiración el término "narco-guerrilla" .

El esquema era sencillo. Costa Rica atravesaba por esos años una aguda crisis económica y cualquier contribución exterior era bienvenida. Conscientes de ello, North y sus hombres lograron que el gobierno de San José autorizara la construcción de una pista en el extremo norte del país, cerca de la frontera con Nicaragua. Como embajador en Costa Rica, Tambs era el encargado de presionar al gobierno para que autorizara el descargue de armas y suministros para los contras quienes, dicho sea de paso, en aquella época aún tenían alguna posibilidad de triunfo. El Congreso norteamericano pasaba como rey de burlas, pues había prohibido expresamente toda ayuda militar para la guerrilla antisandinista.

La comisión contra el narcotráfico del Parlamento costarricense estremeció al país con las conclusiones de su investigación, que fueron reveladas la semana pasada. Integrada por seis diputados de los dos partidos mayoritarios, Unidad Social Cristiana --de oposición-- y Liberación Nacional --oficialista--, la comisión llegó en su informe a involucrar hasta al ex presidente Daniel Odúber (1974-1978) en el lavado de dólares provenientes del narcotráfico.

Pero esa no es la única bomba del informe. La comisión recomendó declarar personas non gratas y prohibir el acceso al país del propio Oliver North, de su jefe de aquel entonces, el almirante John Poindexter, de Richard Secord y de Lewis Tambs. Se trata, con la excepción de Tambs --involucrado solamente en Costa Rica--, de los mismos nombres que se mencionan en el escándalo Irán- contras.

La operación costarricense era un eslabón más en la política subterránea que esos funcionarios hacían desde la Casa Blanca. A partir de los días en que el New York Times destapó el asunto, se decía que los aviones contratados por North para traer armas a la frontera nicaraguense regresaban a Estados Unidos cargados de cocaína. Dentro de los indicios sobre la participación de North en ese caso, se mencionaba que, a mediados de 1986, el coronel intentó utilizar su influencia para que el FBI suspendiera sus investigaciones sobre la Southern Air Transport, la empresa usada para los despachos de armas para los contras. Para empeorar las cosas, resultó que la Southern había sido propiedad de la CIA entre 1960 y 1973, pero luego llegó a ser una de las compañías utilizadas, según el FBI, por el clan colombiano de los Ochoa para sus envíos de cocaína a los Estados Unidos.

Todos esos hechos parecen claros ahora que la comisión parlamentaria costarricense concluyó su investigación. En ella se afirma que Benjamín Piza, ministro de Seguridad Pública durante la administración de Luis Alberto Monge (1982-1986), fue el responsable de autorizar las operaciones ilícitas en el aeropuerto clandestino de Potrero Grande, al norte del país. Los investigadores examinaron las actuaciones de John Hull, dueño de la finca en que se abastecía a los contras y se recogía la cocaína, y recomendaron la anulación de su ciudadanía adoptiva costarricense y su inmediata expulsión del país, donde ha residido durante los últimos 20 años.

Costa Rica vive hoy un remezón político a todo nivel. Los legisladores recomendaron que se excluyera de cualquier responsabilidad pública al ex presidente Odúber y al ex ministro Piza, mientras expidieron una orden similar en relación con el importante empresario Ricardo Alem (detenido actualmente bajo acusaciones de lavado de dinero), quien colaboró con fuertes sumas a la campaña del presidente actual Oscar Arias. Así mismo pidió la expulsión del país del comerciante de Singapur, Sheik Kabir Tajudeen, también detenido, a quien se acusa en Europa de tráfico de heroína y quien financió la campaña del socialcristiano Rafael Angel Calderón.

El informe parlamentario no se quedó allí. Sus recomendaciones para librar a Costa Rica del narcotráfico se extendieron, desde la aplicación de nuevas normas para el control del contrabando en los aeropuertos y aduanas, hasta la regulación del financiamiento de los partidos políticos, para evitar la influencia de los narcotraficantes a través de sus donaciones.

Por encima de todo, es la primera ocasión en que los nombres de funcionarios norteamericanos se ven mencionados en una investigación sobre narcotráfico, al lado de reconocidos personajes del hampa internacional. Aunque al cierre de esta edición aún no se conocían las reacciones oficiales de Estados Unidos al respecto, muchos observadores internacionales señalaban la ironía de que se destapara oficialmente en Costa Rica la olla podrida de las actividades norteamericanas en ese país, casi simultáneamente con la ejecución de cuatro oficiales cubanos sentenciados a muerte por haber involucrado a Cuba en el mismo flagelo internacional. Para muchos, el silencio oficial con que el gobierno de Washington enfrentó todo el problema del general Ochoa y sus cómplices, se explica no solamente por cuanto Estados Unidos ya sabía desde mucho tiempo atrás las actividades de la pandilla cubana y no había hecho nada para detenerla, sino porque el Departamento de Estado era consciente de que "Ollie" North con o sin el consentimiento de sus jefes, se había convertido en el rabo de paja del gobierno de Reagan.

Como en el caso de Castro, tal vez nunca se sepa con certeza si los altos mandos sabían o no que sus operaciones encubiertas habían proporcionado la oportunidad ideal para el tráfico de drogas. Pero esas operaciones secretas tenían motivaciones diametralmente opuestas. Reagan había autorizado--por acción u omisión--que el Consejo Nacional de Seguridad se burlara de las órdenes de su propio Congreso. Castro, al autorizar la existencia del Departamento MC --que manejaban los célebres hermanos La Guardia--lo que buscaba era burlar el bloqueo comercial de una potencia enemiga.

Hoy se sabe que ambas actividades degeneraron en narcotráfico. Para los analistas, lo que el informe parlamentario de Costa Rica demuestra es que el narcotráfico no tiene fronteras ideológicas ni morales y puede penetrar por cualquier resquicio. Y mientras los cubanos terminaron frente al pelotón de fusilamiento, North resultó con una sentencia de cárcel suspendida, que le permite ir por su país cobrando US$50 mil por cada conferencia en que enseña cómo defender la democracia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Terror en Cauca ¿omisión del Ejército y Policía o connivencia con "Águilas Negras"?

Análisis Fundación Colombia Soberana Oficina de Derechos Humanos y Comunicaciones CODH Por María Méndez Fuentes RCN y    www.reddhfic.org Desde la Fundación Colombia Soberana la Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH Venimos mostrando apoyo a las comunidades a través de la publicación y difusión de las numerosas denuncias públicas con respecto a la violación de los Derechos Humanos. Nos inquieta la reorganización territorial y militar  de los grupos paramilitares mal llamados BACRIM, sobretodo en la zona del Cauca y Nariño, pero más nos preocupa que en pleno proceso de Paz con las FARC-EP, el gobierno se haga el de la vista gorda ante esta situación y las Fuerzas Militares se conviertan en victimarios en vez de ser los protectores del pueblo colombiano. El 25 de Febrero del año en curso el Esmad arremetió de manera violenta contra la Minga por la Liberación de la Madre Tierra que realizan las comunidades indígenas en los predios de la I...

Emboscada comisión de las FARC en Arauquita

Noticia Por Colombia Soberana En la tarde de hoy, 21 de enero, fue emboscada una comisión de integrantes del Partido FARC encargada de el tema de cultivos ilícitos. Los hechos ocurrieron en el sector de la Bodega del Oasis en el municipio de Arauquita, departamento Arauca. El integrante de las FARC, Henry Pérez, estaba acompañado por una comisión de la Unidad Nacional de Protección, UPN, por cuanto había una reunión en la Vereda El Oasís respecto a la sustitución de cultivos de uso ilícito, en la cuál participaría también Juan Torres, miembro de la dirección nacional de dicho partido. En el trayecto de regreso Henry Perez y sus acompañantes fueron atacados con disparos de fusil. Los miembros de la UNP, excombatientes de las FARC, lograron frustrar el atentado protegiendo la vida y la integridad física de toda la comisión. El carro en el que se transportaban fue incinerado por los atacantes.  Este hecho se suma al homicidio de 49 integrantes de la comunidad ...

Este proceso de 4 años en La Habana nos hace recuperar lo que considerábamos perdido" Milena Reyes

Entrevista Por María Méndez Fundación Colombia Soberana Este es un momento de incertidumbre, pero de plena confianza en la paz, después de la euforia de la campaña del SI, la victoria pírrica del NO y este limbo en el que se encuentra el proceso, no pude evitar recordar mi visita al Yarí, el ambiente de paz que se sentía, las emociones, la alegría que se vivía y la esperanza de un país nuevo que latía en cada uno de nuestros corazones.  Las manifestaciones por la paz en las calles, la alegría de ver que nuestro país quiere un futuro diferente a la guerra y el rencor, me llevó a recordar una conversación que tuve en el Yarí con la camarada Milena Reyes, ella, con ojos esperanzadores, me decía: "Este proceso de 4 años en La Habana nos hace recuperar lo que considerábamos perdido". Quiero invitarlos al calor esperanzador de mis recuerdos en el Yarí , invitarlos a seguir en las calles y proteger esa paz que es de todos, incluso de esas generaciones que v...