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Lo que no nos han dicho sobre La Guajira

Análisis
Tomado de ANNCOL
Por Mauricio Enrique Ramírez Alvarez - Las2Orillas

La situación no es terrible, es peor de lo que imaginamos.

Es urgente corregir algunos datos y apreciaciones que se tienen sobre La Guajira y la difícil crisis humanitaria que padece, lo anterior en atención a la gran cantidad de artículos que han salido sobre el tema y que han ido desviando el tema y colocándolo en escenarios inciertos que en lugar de contribuir a solucionar lo que hacen es agravar el tema.

Foto: Archivos Noticucuta / ElHeraldo-Hector Palacio

Antes de iniciar el artículo, aclaro una cosa, la situación no es terrible, es peor.

PRIMERO: MUERTE DE LOS NIÑOS GUAJIROS

La muerte de los 4.127 niños es cierta y corresponde al periodo de 6 años, no de 2 o 4 años (2008 – 2013).

Aquí es válido hacer una aclaración: los 4.127 niños cubren niños fetales (abortos, partos prematuros, muerte de la madre y el feto) y no fetales (nacidos vivíos) hasta los 4 años de edad, se produjeron en todo el departamento tanto urbano como rural, lo que ocurre es que el 78% de la población del Departamento la concentran los 6 municipios del norte y el 80% de la población rural del departamento también la concentran los 6 municipios de norte (Dibulla, Riohacha, Manaure, Maicao, Albania y Uribía)

La muerte de niños guajiros, en especial wayúus ha sido histórica, solo que los estudios se concentraron en los últimos seis años, pero si revisan las estadísticas DANE, que se publican desde 1979 verán que es un mal histórico.

que la muerte es multicausal, es la confluencia de una serie de variables que unidas condenan a esta población a desaparecer. Si hacen el análisis podrán observar que en el periodo 1979 a 1997 el DANE publicaba consolidados nacionales, no por Departamentos y solo cubría 56 causas de mortalidad.

En el periodo 1998 a 2007 se incluyen ya 67 causas de muerte y comienzan a desagregar por Departamento, sin embargo, la mortalidad por desnutrición no es clara en estas estadísticas.

En el periodo 2008 a 2013 se trabaja ya con 105 causas de muerte y discriminan por Departamento y causas de muerte con mayor claridad.

Como se observa, hay cambios de metodologías que hacen difícil comparar los datos en los tres periodos.

Además se debe tener en cuenta que los sistemas de captura de información han mejorado solo en los últimos años, es decir, hace 10 o 15 años la información que se manejaba era incompleta y poco confiable. Aclaremos que aún presenta deficiencias.

La información que captura el DANE sale de un formato denominado “Acta de Defunción”, que es un formato DANE, pero aún persisten errores de diligenciamiento y errores al registrar la causa de muerte.

Por ejemplo, un niño muere de EDA (Enfermedad Diarreica Aguda), pero no registran que posiblemente el niño llegó a este estado de salud porque se encontraba desnutrido y por lo tanto sus defensas estaban debilitadas, el médico registra causa de muerte: EDA y no Desnutrición.

Además, las coberturas de salud (subsidiadas o contributivas) se han incrementado en los últimos años, es decir, hace 10 años la mayoría de población estaba sin aseguramiento lo que implica que había más riesgo de salud.

Si a esto se le adiciona las barreras culturales, idiomáticas, las grandes distancias que existen entre las viviendas de los pueblos indígenas y los centros de salud, hace sospechar la existencia de subregistros (muertes no identificadas).

Otro tema que no ha sido discutido es que para que un niño muera debe haber pasado por un cuadro de morbilidad prolongada, y que estadísticamente muere 31 de cada 100.000 niños, donde muchos de esos 100.000 niños, no todos, presentan situaciones de desnutrición crónica pero que no llegan a morir pero si presentan un crecimiento y desarrollo deficitario, que afecta su cuerpo y su mente.

La encuesta ENSIN que se hace cada 5 años señala que en el 2010 el 29.5% de los niños guajiros entre 0 y 4 años estaba en situación de desnutrición crónica (37.000 niños aproximadamente), la encuesta también señaló que la Inseguridad Alimentaria de La Guajira está en el 59.1%.

De acuerdo con las estadísticas del DANE, en el 2013 las muertes infantiles por desnutrición fue del 15% mientras que las muertes por enfermedades respiratorias fue del 22%, que sumado a la neumonía daría un 32%.

Para el año 2014 (corte mayo), la desnutrición representó el 8% de las defunciones infantiles mientras que las enfermedades respiratorias y la neumonía representaron el 34%.

Todas estas patologías eran prevenibles. Cuando un menor se encuentra en situación de desnutrición severa o cualquier otra patología, es competencia del sistema de salud (EPS) su atención y recuperación, dado que se debe hacer intrahospitalariamente.La desnutrición crónica, es decir, la que se genera por la pobreza extrema se atiende por programa alimentarios que entrega el Estado sea vía ICBF o programas alimentarios de la gobernación o los municipios acompañados de micronutrientes.


Un dato adicional que puede ser de interés es que por cada 4 niños que mueren por desnutrición, lo hace un anciano por la misma causa, las muertes maternas y las muertes fetales son en su mayoría por problemas de desnutrición materna durante el embarazo, en conclusión, la desnutrición se da en todo el núcleo familiar.

La historia del padre gordo y la madre e hijos flacos existe, pero no es la regla, son excepciones, en los wayúu los padres son altamente responsables y protectores de su hogar.

Sobre el tema de la Seguridad alimentaria y el programa del PAN también se han tejido algunas falsedades.

El PAN se articuló según disponibilidad de recursos, recuerden que estos no son ilimitados. El valor del PAN no fue de $35.000.000.000 como señalan algunos medios, sino de $27.000.000.000, el primer valor es del proyecto, el segundo valor fue el del contrato.

Este alcanzaba para atender 10.600 familias en un año, pero el problema es que la Guajira tiene 80.000 familias en situación de alto riesgo nutricional.

Esto quiere decir que se garantizó derechos a 10.600 pero a los restantes 69.400 no.

El problema es que el departamento ni los municipios ni el mismo ICBF cuentan con los recursos para cubrir al 100% de la población necesitada.Repartir mercados es insostenible, se debe pensar en generar condiciones para lograr la seguridad alimentaria auto sostenible.

SEGUNDO: CANTIDAD DE INDÍGENAS

Muchos tienen la percepción de que las comunidades indígenas son pocas, habitan solo en ciertos lugares y por lo tanto es fácil su atención.

Esto es falso, para empezar en La Guajira habitan cuatro pueblos indígenas diferentes, tres que viven en la Sierra Nevada de Santa marta y los wayúu que habitan las regiones semidesérticas de la Media y Alta Guajira.

Para entender cómo se distribuyen los indígenas guajiros en su territorio los invito a tomar 100.000 granos de arroz, (cada grano es una comunidad) láncelos al aire y que caigan dispersos en un área de 20.000 kilómetros cuadrados, así es como se distribuyen las rancherías, en forma desordenada, sin orden lógico, con grandes distancia entre una y otra.

Ahora trate de llevarles agua, salud, educación a todos, verá que no es fácil.Se puede construir una escuela en un barrio de Bogotá y automáticamente se benefician los niños de cinco o diez cuadras a la redonda, si hace lo mismo en la zona rural de la Media y Alta Guajira solo beneficia a 3 o 5 comunidades que viven cerca, las demás quedan muy lejos (2, 5, 10 o 20 kilómetros de distancia de la escuela).

Resulta inviable financieramente construirle escuelas a cada ranchería, o puestos de salud, o acueductos. Las cantidades son gigantescas, por eso se requiere diseñar sistemas especiales y diferenciales para poder cubrir estas poblaciones tan altamente dispersas.

Solo Uribia tiene más de 22.000 kilómetros de trochas que comunican las rancherías unas con otras. No tiene una sola carretera pavimentada (con excepción de la que construyó el Cerrejón) y que va hasta el casco urbano de Uribia, además de un tramo destapado que va a Puerto Bolívar, el resto son trochas que en invierno son intransitables y que cambian de año en año según la severidad de las lluvias.

Parece ilógico que desde Uribia hasta Nazaret (Serranía de la Macuira) solo haya 113 kilómetros de distancia lineales, pero que en verano tome seis horas recorrer dicha distancia y en invierno hasta dos días y en ambos casos con vehículos con tracción en las cuatro ruedas.En los dos casos corre el riesgo de atascarse, ya sea en bancos de arena, o en barriales, según la época, además no existen talleres mecánicos, ni estaciones de gasolina, ni servicio de grúa, y ni hablar de la inexistente cobertura de telefonía celular.

En un solo día se puede visitar máximo hasta 8 o 10 comunidades, ahora piense en 25.000 que tiene Uribia o 6.700 que tiene Manaure. Además debe saber que no se puede llegar así como así a una comunidad, se debe avisar con anticipación de la visita.A esto súmele el hecho de que la mayoría de las comunidades no están identificadas por el Estado, no están georeferenciadas y no aparecen en ningún mapa oficial.

Y esto en territorio plano, en la Serranía de Jarara, que concentra una gran cantidad de población no hay vías vehiculares, se llega hasta cierto punto, allí se debe dejar abandonado el vehículo y continuar a pie, con un sol inclemente, sin donde tomar sombra y sin tiendas donde comprar una bolsa de agua, eso si acompañado de un guía que conozca la zona porque de lo contrario corre el riesgo de perderse.

Ahora pensemos en los pueblos de la Sierra Nevada, montaña pura, caminos empinados, que van en zigzag, caminos bajo la selva, difíciles de ver porque son poco transitados, mayoría senderos peatonales porque casi no hay carreteras, e intente visitar los más de 3.400 puntos poblados, mayoría indígenas, algunos colonos que la habitan.

Este es el escenario de La Guajira, no es fácil, pero es la realidad, y en parte esto es una de las múltiples causas que están incidiendo en los terribles indicadores sociales que presenta esta mágica tierra.Este nivel de dispersión, las grandes distancias que se deben cubrir para atender a cada familia, genera unos costos enormes en logística y movilización.

Imagínense un centro educativo que atienda población en un radio de 20 o 30 kilómetros.Como los indígenas son pobres, es decir, no tiene vehículo propio para movilizarse, el 99% son pobres de solemnidad, dependen de servicios de trasporte escolar dado por el Estado.

Como las trochas no permiten el uso de buses, se requiere de vehículos tipo camionetas (4 puertas), que permite llevar, con sobrecupo, máximo 6 niños.Si el colegio atiende 300 niños, y la mayoría vive muy distante, para garantizar la asistencia se requerirían 50 vehículos, que a un costo promedio de $4.500.000 mensuales, daría un costo mensual de $225.000.000, ahora esa cifra multiplíquelo por diez que dura el calendario escolar y daría $2.250.000.000 al año para transportar solo 300 estudiantes. Ahora imagínense si se garantizará el estudio a los 216.762 niños y jóvenes entre 5 a 17 años que viven en la zona rural del norte de la Guajira (Dibulla, Riohacha, Manaure, Maicao, Albania y Uribia), se requeriría la suma de $1.625.715.000.000 por año.

Ni sumando el 100% de los presupuestos del Departamento, los Municipios y todas las entidades nacionales con sede en La Guajira podrían reunir esa cifra.Esta escala de costos afecta la atención en educación, salud y todos los demás programas estatales.Este es el nivel de complejidad del problema que se está abordando.

Ahora bien, no hemos hablado aún de las cifras, ¿cuánta población rural hay?. Realmente nadie lo sabe, el censo 2005 no llegó a la mayoría de las comunidades rurales, se hizo unos barridos pero no se cubrió toda la región, el DANE así lo reconoció en un documento oficial, trayendo como consecuencia que si están mal contado, están mal protegido.

Dice un refrán: “No se puede gobernar lo que se desconoce.” Entonces, si no sabemos cuanta población indígena tenemos, donde está localizada, en ningún mapa oficial están señaladas, como se pude garantizar derechos?, como se puede garantizar los derechos de un grupo “n” de niños, los derechos se le garantiza a Pedro, a Juan, a María, a Claudia, empezando por garantizar el derecho a un nombre, pero a un número indeterminado resulta imposible.

Otro dato para tener en cuenta es que el promedio por vivienda en los wayúu es de 7, no de 4 como dicen las estadísticas del DANE, eso sin contar que a veces vive la abuela, la suegra, el tío y el sobrino, y hasta el primo del primo del primo que también es familia.

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