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Santos, igual que el narco-paramilitar ex presidente Uribhitler

Análisis
Tomado de Cambio Total 
Por ​​José Maria Carbonell


Dicen que la gran mayoria de los mandatarios tiran la mierda de ellos a la casa del vecino. Los costarricenses -ticos- le echan la culpa de sus males a los nicaraguenses. Los gringos a los mexicanos. Los suecos a los noruegos. Los colombianos no son la excepción.

Con el expediente de la envidia, los mandatarios colombianos -y muchos compatriotas de a pie, desafortunadamente-, se excusan ellos con lo que ocurre en Venezuela. La envidia corroe a los mandatarios colombianos y hasta dicen que que lástima que tanta riqueza este del lado "equivocado". Semejante chovinismo ha hecho carrera, especialmente desde los 8 años del narco-paramilitar ex presidente Uribhitler, el altoparlante barato del imperio que cree que atacando a Venezuela los gringos le van a perdonar que este en la lista Clinton con el número 82.


Igualitico esta el presidente JMSantos. Echa sus heces al vecino, sin "ver la viga en su ojo". Según JMSantos la Colombia oligárquica esta de plácemes porque el imperio este a un punto de atacar a Venezuela y para ello ha usado a un pelafustán delincuente que ha cometido toda clase de tropelías, como buen agente de la CIA que es. Y tiene la "concha" -el cinismo- de darle clases de democracia al presidente Nicolás Maduro ya que sus ojos gachos le "impiden" ver el desgreño, el desmoronamiento del estado colombiano evidenciado en las Violaciones de Derechos Humanos -todos los años la ONU y las ONGs de DH sacan sus informes condenando a Colombia por ello-, el narcotráfico y el narco-paramilitarismo usado como herramienta estatal, la intolerancia política y social, la súper explotación de los trabajadores que aumenta exponencialmente el desempleo y la informalidad -conduciendo a más pobreza mientras los ricos se enriquecen más- y ganan la condena de la OIT.

Como sí fuera poco, a más de la corrupción galopante del congreso y justicia colombianas, han sido escandalosas las denuncias de corrupción al interior de las fuerzas militares desde el gobierno del narco-paramilitar ex presidente Uribhitler por cuenta de las ejecuciones extrajudiciales -llamadas eufemísticamente "falsos positivos"-, lo cual sumado a las "chuzadas" ilegales de cuanto personaje de la vida colombiana tenga algo de "honesto" y a las recientes denuncias de la corrupción común patentizada en las creaciones de Carteles o Mafias al interior del estamento militar, carteles de corrupción por cuenta de las violaciones de derechos humanos y de malos manejos de los dineros públicos de los colombianos.

O sea, la corrupción ha minado todas las instituciones del estado colombiano al punto de que los corrompidos tienen el poder de dar un Golpe de Estado, produciendo una "remezón" que ha mostrado cuán decrépito esta el edificio estatal. Ante esto, el presidente Santos recuerre al mismo expediente del narco-paramilitar ex presidente Uribhitler. Atacar Venezuela, tratando de que las miradas se dirijan hacia el vecino para que no vean el inmenso lodazal que ha untado de "mermelada" la vida política interna colombiana.

Razón hemos tenido en señalar que el odio visceral hacia Venezuela se debe, además de su riqueza de petróleo -mientras Colombia ya dejo de ser productor de petróleo y comenzara a importarlo casi todo-, al hecho político de que el pueblo venezolano decidió de manera soberana emprender la construcción de la revolución bolivariana, que pese a todos su errores es signo de esperanza para los pueblos latinoamericanos.

Los genuflexos ladinos lacayos colombianos nunca entenderán la grandeza de lo que los pueblos acometen. Para hacer una revolución se necesitan más que ganas y condiciones, tener un corazón palpitante de amor por la Patria Grande que vislumbró nuestro Simón Bolívar. Ese corazón palpita en los pueblos de Colombia y Venezuela y en el de todos los latinoamericanos. Duélale a quien le duela!

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