Ir al contenido principal

Balance 2013: Los medios de comunicación y el proceso de paz


Entrevista 
Tomado de Rebelión
Por Fernanda Sánchez Jaramillo





Entrevista a Eduardo Márquez, ex presidente de la Federación Colombiana de Periodistas, Fecolper, ex director y fundador del Centro de Solidaridad de la Federación Internacional de Periodistas (IFJ).

FSJ:¿La relación de los medios con la mesa de negociación en la Habana es distinta a la que existía con la mesa de negociación del Caguán donde pasaban temporadas más largas cubriendo esa fuente?
EM: Son dos procesos con reglas distintas. En el Caguán, los diálogos y los negociadores estaban en una región del país y la prensa tenía acceso a ellos. En el actual proceso, es más difícil porque las conversaciones son “secretas”. 
En el Caguán, el problema había la presión por producir noticias todos los días y sin mucho rigor periodístico porque los medios querían “rentabilizar” la presencia de los corresponsales en esa región. 
En el actual proceso, no se sabe lo que acuerdan y el acceso a las partes es excepcional. Los periodistas están limitados a que vayan a la Habana y escuchen la lectura de un comunicado y se acabó.
En el Caguán, se presentaron muchos excesos debido a la presión empresarial. Los periodistas convertían cuestiones anodinas en noticias, se cometieron muchas faltas y se publicaron noticias sin confirmar.
En la actualidad, las fuentes no son claras. No hay un vocero del gobierno que ofrezca declaraciones a la prensa, ni alguien que explique qué sucede, el gobierno no dice nada más allá de los comunicados. 
No hay acceso a los que están negociando, para entender los aciertos y dificultades del proceso y, en esa carencia de fuentes, la oposición uribista tiene espacio para su punto de vista. Por ello, lo que sale en el twitter de Álvaro Uribe se convierte en noticia.
Las Farc, por su parte, no hablan. No dicen mucho para no entorpecer el proceso. 
Uno no sabe nada y el gobierno, extrañamente, no le ha hecho mercadeo al proceso de paz. El gobierno tiene la oposición de la extrema derecha, pero no les muestra a los colombianos la paz. 
Los colombianos no han sido seducidos por los medios para entender el proceso de paz y por qué es importante. Las encuestas dicen que los colombianos están a favor de la paz, pero no dipuestos a pagar nada por ella.

FSJ:¿Qué opina de la cobertura a los "atentandos mediáticos" contra el proceso de paz, las fotos de miembros de la delegación de las Farc en un yate y el supuesto plan para atentar contra el expresidente Álvaro Uribe y el Fiscal Montealegre?
EM: Creo que hace parte de la misma historia. Como no hay suficiente información del tema se convierte en noticia algo que no lo sería si hubiera más información. 
Además, son goles que la extrema derecha le mete al proceso porque la agenda periodística no está alimentada con ninguna información. La mayoría de los medios está a favor del proceso de paz, con pocas excepciones, pero no hay información.
Uno entiende el tema de la confidencialidad -pues en el Caguán todo se decía a través de los medios- pero si no hay información asuntos superficiales se vuelven importantes.

 FSJ:¿Contribuyeron los medios de comunicación al entendimiento y esclarecimiento de estos “atentados mediáticos” o confundieron más a la opinión pública?
EM: En el afán de decir algo, los medios terminaron haciéndole el juego a la extrema derecha; no por ideología, sino por los afanes. Es increíble que un ex presidente con twitter cree debates y cobren importancia. 

FSJ:¿Declaraciones incendiarias contra el proceso de paz -por parte del Ministro de Defensa, del Procurador y del expresidente Álvaro Uribe- y el eco que hacen de éstas los medios entorpecen las negocaciones?
EM: Sí. En en el caso del Ministro de Defensa, el gobierno juega a dos cartas: el policía bueno y el policía malo. El equipo de negociación, el bueno, y el policía malo, el ministro señalando de terroristas a las Farc.
Esto responde a la situación política pues este gobierno fue elegido con votos del gobierno de extrema derecha y el ministro de defensa es el vínculo con la derecha de Álvaro Uribe. 
Todo esto genera dificultades. Le hace falta pedagogía al proceso de paz, que se expliquen los beneficios del silenciamiento de los fusiles, de cómo los recursos invertidos en la guerra se utilizarían en otros campos . 
Esperamos que esa pedagogía se ofrezca el próximo año porque habrá elecciones y el centro del debate será el proceso de paz. Espero que el gobierno tome la iniciativa y los medios puedan replicarlo.

FSJ: ¿Qué papel han cumplido facebook y twitter, inexistentes durante los Diálogos del Caguán, en la comunicación entre la mesa de la Habana, los medios y la sociedad civil, que sigue el proceso de paz a través de ellos?
EM: Ha sido muy importante. Estas redes presionan la agenda periodística y los medios de comunicación han tenido una actitud favorable a favor de la paz por la presión de twitter y/o facebook. Las opiniones relevantes publicadas en las redes terminan modificando la agenda periodística. Hay temas que se vuelven importantes porque aparecen allí primero.
Pero los enemigos del proceso también las utilizan para hacer el trabajo contrario. Uribe es su adalid. La derecha dejó planteado que quien defienda el proceso de paz es un terrorista y no un demócrata. 

FSJ: En su opinión, ¿qué diferencias hay entre las narrativas usadas por los medios -para representar a los diferentes actores del conflicto armado- en el proceso actual y el del Caguán?
EM: Creo que en la narrativa del Caguán, la guerrilla fue protagonista. Cómo vivían, su vida, la vida afectiva de los guerrilleros, qué comían era central; en cambio, en este proceso no se describe a la guerrilla. 
Este proceso de paz no tiene grandes narrativas. Hay limitados análisis de los acuerdos al terminar cada punto. Entonces la inteligencia militar filtra mucha información y los medios dan por ciertas verdades de inteligencia. Por ejemplo, que las Farc están divididas, sin contrastar la información.
Otro ejemplo, el supuesto atentado contra el Fiscal y Álvaro Uribe. Los medios terminan convirtiendo en noticia algo que golpea al proceso de paz. Pierde perfil el proceso de paz porque queda esa sensación en la opinión pública, esa propaganda negra de los medios usando los informes de inteligencia como fuentes.
Lamentablemente, el cubrimiento de la guerra se hace solo a través de fuentes oficiales, del Ministerio de Defensa y no se hace en el campo de batalla. 
El gobierno logró aislar como fuente periodística a los grupos armados. Esto influye en la forma como se reporta. Por ejemplo, si el ejército continúa atacando en medio del proceso de paz, tiene derecho a hacerlo, pero la guerrilla no porque lo afecta.

FSJ: ¿Por qué es tan difícil para los medios romper con esa discursiva mediática de villanos y salvadores, víctimas y victimarios al informar sobre los negociadores de los procesos de paz? 
EM: Es una cuestión de tipo cultural, de blancos y negros, pero también política. No hay tonos grises, se es terrorista o demócrata, de izquierda o derecha. Los periodistas reflejan esos opuestos y la negación del contrario. 
Esa discursiva es como el imaginario colectivo que los medios reflejan y que ha alimentado nuestras guerras durante los últimos 200 años. Guerras con razones parecidas y que han convertido en soldados a campesinos, guerras por la tierra, guerras por la negación del contrario, guerras por las ideas diferentes a las mías.

FSJ:¿Qué aciertos y faltas destaca del cubrimiento de los medios tradicionales al proceso de paz durante este año?
EM: Angustiante ir a la Habana, hay espías por todo lado, otra falla es no tener acceso directo a la información. Hay muy poco qué decir por el sigilo de las partes y la confidencialidad del proceso.

FSJ: ¿Qué papel cumplen los medios independientes en el cubrimiento del proceso de paz? 
EM: Creo que hay de todo tipo, los que tienen un claro perfil ideológico y otros que intentan dar información no ofrecida por medios tradicionales. Hay medios que tienen un sesgo a favor de las posturas de las Farc y no reconocen sus faltas; hay otros que dan información en contexto, que no ofrecen los medios masivos.

FSJ:¿Qué piensa del proceso de negociación de paz, en general?
EM: Se está produciendo una negociación de élite, gobierno y guerrilla, dos grupos que representan dos intereses. Son élites ilustradas de centro derecha y de izquierda en las cuales no participan otros puntos de vista. 
Esto tiene ventajas, llegar a un acuerdo puede ser más fácil, pero no están reflejadas las mujeres, que han sido botín de guerra, los campesinos, los indígenas y los afrodescendientes. Tampoco las víctimas de la élite ganadera, ni los empresarios son muy consultados. 
Seguramente si hubiera un foro con todo el mundo, no se llegaría a un acuerdo, pero se debe incluir a las personas que han sido víctimas de la guerra. 
El problema no se puede resolver entre dos élites. Dos élites apoyadas por la fuerza de las armas sin que los colombianos participen en lo que se pacta es una deficiencia del proceso actual. En el Caguán, la guerrilla sí hablaba con la gente pero no tomaban apuntes, era algo formal. 

(*) Fernanda Sánchez Jaramillo es periodista, magíster en relaciones internacionales y sindicalista.
Categories: colombia, guerra, libertad prensa

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Por qué el excomandante Andrés París ataca tan duro a Timochenko?

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Extraña regla quieren imponer los críticos acerbos del partido FARC. Sobre todo los que pertenecieron a sus filas alguna vez. Ellos pueden atacar el partido y su dirección, de manera abierta, cruda, incluso infame, recurriendo a las elaboraciones y argumentos más bajos. Se abrogan ese derecho que consideran inalienable, recurriendo a todos los espacios mediáticos y difundiendo por las redes al máximo sus infundios. Pero nadie puede responderles nada.
Si lo hace, está incurriendo en estigmatización, los sindica de disidentes, les confiere trato de enemigos. Cuanto se refiera a su labor corrosiva hace parte de inquinas y manipulaciones. Simplemente corrobora el espíritu antidemocrático y dictatorial que reina en el partido y sus dirigentes. Así que tienen la sartén por el mango, nadie puede contradecir sus dichos ni hacer claridad alguna sobre sus posiciones. Son la verdad revelada e incontrovertible.
A riesgo de convertirme de nuevo en blan…

En defensa del Partido de la Rosa

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Si algún documento histórico ha sido objeto de malas interpretaciones y consejas, ha sido precisamente el Acuerdo para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, conocido también como Acuerdo o Acuerdos de La Habana. Intereses de uno y otro lado se han empeñado en difamar de él, considerándolo por una parte como la consumación de la traición a la revolución, y por otra, como la consagración del comunismo en Colombia.
Desde los dos extremos del espectro político se han empeñado en impedir que el Acuerdo de Paz con las FARC tenga un desarrollo tranquilo. Teorías como la de que los revolucionarios no deben entregar las armas jamás, cumplen idéntico papel a aquellas que sostienen que el país le fue entregado a las FARC y por ende al castrochavismo. El resultado práctico de la acción de unos y otros es similar, impedir el paso a una Colombia diferente y en paz.
Que la derecha ultramontana calumnie el pacto de …

La extraña ciencia del profesor Carlos Medina Gallego

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

No suelo escribir sobre temas personales pues siempre he considerado este espacio como una oportunidad para exponer ideas. Si acaso algún asunto que toque una fibra íntima pueda haber provocado una columna en ese mismo tono, pero en líneas generales me he dedicado a opinar, consciente de que puede gustarle a mucha gente o no, apelando a la capacidad del público lector, quien en últimas define el curso de su pensamiento.
Esta primera columna de 2020, sin embargo, quiero dedicarla a un asunto que toca directamente conmigo. Y lo voy a soltar así, sin vueltas. Una amiga ofendida me envió el tuit que sobre mí publicó el profesor Carlos Medina Gallego, el cual normalmente debía ignorar, pues uno se acostumbra a las diatribas, las calumnias y las agresiones de los contradictores políticos. No sabía que el profesor de la Universidad Nacional lo fuera, al menos en ese extremo.
El tuit, de la cuenta oficial del profesor Medina, afirma: GABRIEL ANGEL…