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El secuestro carcelario



Análisis
Colombia Soberana, la voz de los oprimidos
Para la Alianza de Medios y Periodistas por la Paz con Justicia Social (AMP)

“Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.”

Franz Grillparzer.

En medio de “realitys” (que de reales nada tienen), telenovelas, “noticias”  mucho de lo que he llamado entrecomillados pues dicen ser ciertos pero realmente distorsionan la realidad, engañan nuestros sentidos, secuestran nuestras mentes y predisponen nuestros actos, vivimos y muchos de nosotros sufrimos un país históricamente injusto y brutal.

Podría mencionar un sinfín de factores políticos, sociales, económicos y culturales que individualmente constituyen un problema, y unidos, una gran catástrofe. Sin embargo en este escrito hablaremos de lo que tiene que ver con “el secuestro carcelario” que viven más de 9.500 hombres y mujeres de Colombia.

Sí, 9.500 presos a los cuales a muchos  no se les ha demostrado ningún nexo con las guerrillas de nuestro enlutado país, y sin embargo, continúan allí injustamente detenidos por marchar, opinar, tener un homónimo, estar inconforme, y un extenso etcétera de sin razones que desafían la lógica y el sentido común.

Son estas sin razones del estado que quieren hundir más a los colombianos en “un silencio bastante parecido a la estupidez”  que ha perdurado durante mucho tiempo y nos aprisiona la garganta, amenaza con romper nuestro pecho y mueve nuestro ser hacia la marcha, la protesta y… la vida, a tomar esa vida que nos robaron desde que nacimos y que nos pertenece, esa vida por la cual tenemos que luchar.

Una de las herramientas más utilizadas, generalizadas y efectivistas en Colombia desde el “descubrimiento” o mejor, la invasión española, ha sido la criminalización de los sectores sociales. Uno de los más afectados desde siempre, aunque creo personalmente esto se incrementó con la presidencia del General Rojas, ha sido el estudiantado. Muchachos muertos, heridos y encarcelados por el simple delito de pertenecer a la universidad, hoy en día no importa si es pública o no.

Estar preso sin ser juzgado debidamente, por pertenecer a un sector criminalizado y siendo culpado por delitos que no se ha cometido ya es bastante duro, pero lo que viene después es realmente cruel. Traslado a regiones lejos de los familiares, hacinamiento, tortura, escasa o ninguna atención médica, cárceles de alta seguridad, patios paramilitares, condiciones climáticas imposibles, negación de servicios básicos y comida con excremento humano, entre otras situaciones que viola los derechos fundamentales del ser humano, derechos a los que tenemos acceso simplemente por ser humanos, por tener una nacionalidad, derechos que no se le puede negar a nadie, que no se le niegan ni siquiera al culpable del más atroz crimen, como por ejemplo Garavito torturador, violador y asesino de más de 100 niños en Colombia y Ecuador, pero sí se le niegan a los presos cuyos “delitos” son políticos y sociales.

Es la hora de poner en la mesa la necesidad de buscar una salida a este gran problema, de informar a la gente sobre esta lamentable situación, pedir el reconocimiento del delito político en Colombia, exigir una  revisión de los casos y de las condiciones de vida de los reclusos.

 Esto solo se hace a través del debate público y la movilización social. Los invito a la concientización de estas condiciones, los invito a participar por la democracia en este país que exige y merece paz.

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