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La complejidad de la Paz

Análisis
Tomado de ANNCOL
Por Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo


Estamos ante un momento crucial en la vida del país. Algunos lo llaman “punto de quiebre”, otros “punto de inflexión”, etc. Lo cierto es que nunca antes en la historia de Colombia habíamos estado ante un momento que definiría el derrotero a seguir. “O inventamos, o perecemos…”, decía un sabio independentista.

Ante semejante desafío hay variadas respuestas y percepciones. Hay personas y grupos societales –quienes rezuman odio por donde se les exprima- que creen imposible alcanzar la Paz, quizá porque sus visiones son demasiado estrechas, quizá porque su conservadurismo les impide asimilar presamientos y situaciones nuevas.

Es necesario recordar que sólo un ser que está abierto en la discusión o diálogo a escuchar lo que el otro propone es capaz de asimilar lo nuevo y desechar lo viejo si lo viejo es anacrónico, retardatario, un freno al avance (hacia adelante, aunque siempre hemos creído que todo avance es hacia adelante porque si se va hacia atrás no es avance, es involución). Un “diálogo de sordos”, como dice el Dr. J.C. Payán de la Roche, no conduce a ninguna parte, como ya lo han demostrado las anteriores tentativas de alcanzar una solución política al conflicto –interno, en nuestro caso-.

El movimiento popular ha persistido en esa búsqueda, a pesar de la sordera gubernamental/estatal. Se convierte esa parte del bucle de la Paz –Gobierno-Guerrilla-Sociedad- en la parte que jalona el proceso ya que, en realidad, es la parte más interesada y a la que más favorece una solución política del conflicto. Su persistencia en jalonar el proceso, “como la gota que golpea una piedra y al fin la horada”, tarde o temprano producirá sus frutos.

En ese proceso el pueblo va aprendiendo y aprehendiendo. Desde la enorme valía de la Paz hasta reconocer quiénes frenan el proceso, por qué y qué hacer para impedir esos esfuerzos negativos y tratar de convertirlos en esfuerzos positivos, es decir, cómo neutralizarlos y transformarlos, si son suceptibles de transformación. Sabido es que el anquilosamiento es lo más cercano a la muerte, mejor dicho, “la certidumbre es la muerte”, por ello esas personas o grupos van a ir desapareciendo de la sociedad por cuanto ya no producen ninguna idea para la solución de los problemas que aquejan a una sociedad determinada, o seguirán enquistados mas cada vez más solos.

Ese proceso transformador se realizará desde lo individual y lo colectivo. Individualmente cada persona seguirá su curso interno, íntimo, de transformación de ideas, conceptos, conocimientos, quehaceres, etc, y colectivamente los grupos societales –las llamadas clases- irán atesorando el súmum de experiencias personales hasta alcanzar la transformación de toda la sociedad. Desde luego que las contradicciones se abordarán desde lo dialéctico y lo dialógico. (Ver: El Imperativo de una Mediación Pedagógica para la Paz.Hernando Vanegas Toloza ).

Abordada de ésta manera, la Paz, de por sí, no es un fenómeno fácil. No es simplemente tener la voluntad política porque en ella juegan otros factores. No es simplemente llegar a unos acuerdos y después no cumplir lo acordado. No. Es imprescindible la disposición de toda la sociedad hacia la aprobación de lo acordado como el primer paso, como el primer paso de los niños que están aprendiendo a caminar, primero endeble, tembloroso, exploratorio, paso que con el transcurso de los días irá siendo cada vez más firme. Ese primer paso será la aprobación a través de una Asamblea Constituyente, en la cual participará toda la sociedad, hasta los renuentes “enemigos de la Paz” ya que su visión contradictoria es importante para visualizar lo que no quisiéramos vivir en la Paz.

Una vez cumplido el primer paso, continuaremos con la aplicación práctica de los Acuerdos. Éste momento será el momento esplendoroso cuando todo el pueblo comprometa todas sus energías positivas en la construcción de sus máximos anhelos. “Vamos despacio, porque tenemos prisa”, dicen nuestros campesinos cuando van remontando las escarpadas lomas de nuestra geografía. “Sobre la Marcha”, decía un experimentado guerrillero.

Así, mediante el ensayo y el error, el pueblo irá construyendo su futuro. No es fácil. Es extremadamente complejo. Estamos atrasados dos siglos. Las oligarquías se apropiaron del Estado y mezquinamente lo pusieron a su servicio. Se cumplía lo que nuestros libertadores plantearon sabiamente. El maestro del Libertador lo plasmó en la sentencia que cierra éste artículo:

“El choque de la modernidad y sus instituciones con una América original diferente a todo lo que había existido, híbrida en el mejor de los casos pero con unas minorías blancas privilegiadas acolitas de Europa y sus inventos, no podía menos que generar las contradicciones y desastres que han marcado a la América antes española durante todo este tiempo; no inventaron y erraron. Ahora viven un proceso donde nunca antes en la historia había tenido tanta oportunidad de desplegarse la invención, con la que luego de casi dos siglos de fatales imitaciones, tienen una deuda acumulada tan grande y que ha tenido consecuencias tan profundas que sólo me queda decirles que, desde ahora, o inventan permanentemente o seguirán errando, y errar a esta altura de la novela, en pleno cambio de época, una época que me hubiera gustado mucho vivir, contemplar y revolucionar, no sería absuelto por la historia.”

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