Ir al contenido principal

Coctel venenoso, pésimo gobierno y paro armado

Análisis
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel

Coctel venenoso, pésimo gobierno y paro armado

Un trino de Uriel Insurgente dice: “Buenos días a todos y todas. Comenzamos la semana compartiéndoles el comunicado del paro armado que se llevará a cabo a mediados de febrero. ¡JURAMOS VENCER!” A continuación el texto del mismo en su numeral 1. reza: “Decretamos paro armado en el territorio nacional durante 72 horas, inicia el 14 de febrero a las 6 am. y termina el 17 de febrero a las 6 am. del 2020”.

No se lee en ninguno de los puntos del comunicado una sola razón para semejante decisión. Hasta el más sencillo decreto de cualquier autoridad tiene sus considerandos, este no. Simplemente decretamos y ya, en una clara demostración de soberbia. O de estupidez, o de ceguera. En seis puntos, los firmantes del comunicado ordenan a 50 millones de colombianos, que no se movilicen por rutas de transporte para no tener que lamentar consecuencias.

Al tiempo suministran un claro indicio del alcance de su poder, advierten a la población que debe permanecer en sus viviendas y sitios de trabajo como fincas, talleres u otro espacio laboral, pero que no tengan que ver con el transporte terrestre, fluvial o aéreo. Se entiende que el paro decretado regirá en las profundidades del sector rural, donde la gente se mueve por trochas o ríos. Lo del transporte aéreo debe ser un desliz.

Aunque uno que otro avión destartalado caiga quizás de vez en cuando en la pista rústica de algún caserío perdido. También circuló el video donde un grupo de encapuchados vestidos con uniformes camuflados y emblemas rojinegros, con fusiles empuñados al estilo Santrich, rodeaba a un mando que con alguna dificultad leía el mismo texto. Una escena patética. Profundos traumas y dramas tiene que sufrir un país en el que aún emergen ese tipo de escenas.

La gente del Catatumbo, trabajadora y ruda, víctima de las más crueles barbaridades que han asolado nuestro país, padece una suerte amarga. Para quien no sepa, allá, durante nueve meses al año, se producen las tormentas eléctricas más temibles del continente. En las noches suelen caer centenares de rayos, con un estruendo aterrador, que matan personas y ganado, al tiempo que aterrorizan a los extraños que visitan el área.

Eso no disminuye para nada la calidad humana de los catatumberos, ni la belleza fuera de serie de sus mujeres. Lo que no logra salvarlos de la vida desgraciada que les toca vivir por cuenta de la violencia. Solamente hay que pensar en que tras el paro decretado por el ELN para este fin de semana, el EPL, otro cadáver viviente de guerrillas revolucionarias de otros tiempos, también decidió decretar su propio paro con dos días de antelación.

Esos sí con un argumento razonado, aunque al leerlo se vaya uno de espaldas: “por la negativa del ELN a querer buscar una salida por vía del diálogo al presente conflicto en que estamos embarcados las dos organizaciones guerrilleras”. El teatro de lo absurdo. Como si la capacidad analítica hubiera desaparecido por completo de la mente de tales actores. Motocicletas y viejos carros de línea o de carga ya han sido quemados en las vías.

Hasta donde sabemos, la cúpula del ELN se encuentra en La Habana, en esa especie de dimensión desconocida que generó la negativa del gobierno de Duque, a cumplir los protocolos a los que se comprometió Colombia con garantes internacionales. Quizás eso pueda explicar que llámese Frente de Guerra Nororiental o Frente de Guerra Occidental, cualquier estructura subordinada del ELN ande decretando paros nacionales.

Como si desde el Chocó o el Catatumbo, sin importarles la suerte de sus pobladores, los flamantes mandos locales del ELN tuvieran jurisdicción nacional. Algunos afirman que el ELN ha crecido considerablemente desde que empezó a ocupar las zonas abandonadas por las FARC, tras su dejación de armas. Lo que cualquier observador sereno puede concluir, es que antes que crecer, tal organización se descompone rápidamente sin ningún control.

Si sumamos a ello la corrosiva labor de las llamadas disidencias, se torna tentador afirmar que las guerrillas supérstites son la causa de los problemas de nuestro país. Pero al escuchar al otro lado, al del poder, al del gobierno, con sus indolentes propuestas de reforma laboral y pensional, con sus burlas al cumplimiento de los Acuerdos de Paz de La Habana, con su pasividad ante los crímenes de firmantes de la paz y líderes sociales, se anula de plano tal tentación.

A la ignorancia y mala fe del gobierno de turno y su partido, su suma la irracionalidad de esos paros armados y sus promotores. Por fortuna un cúmulo de organizaciones sociales, partidos de oposición, estudiantes y trabajadores, mujeres organizadas y otras gentes pensantes, promueven otra salida, la lucha organizada, paciente, de millones de colombianos en las calles. Es lo único que puede imprimir un rumbo distinto a este país.

Comentarios

Entradas populares de este blog

“2021, el inicio de año más violento desde la firma del Acuerdo de Paz”: JEP

  Noticia Colombia 2020 La Unidad de Investigación y Acusación del Tribunal de Paz entregó el informe de monitoreo de riesgos de seguridad que revela que, entre el 1 y el 24 de enero de este año, se han presentado 33 enfrentamientos, amenazas y masacres, 18 hechos más que en el mismo periodo en 2020. Las amenazas de muerte a líderes sociales, los enfrentamientos armados entre fuerza pública y otras estructuras criminales y las masacres son los tres hechos violentos que más se han presentado en los primeros 24 días del 2021. Según una investigación del Sistema de Monitoreo de Riesgos de la Unidad de Investigación y Acusación, conocida como la Fiscalía de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), este comienzo de año ha sido el más violento desde la firma del Acuerdo de Paz. La UIA también reveló que cada cinco días está siendo asesinado un excombatiente de las Farc y cada 41 horas, un líder social. “Los resultados de este monitoreo son preocupantes: 14 enfrentamientos armados entr...

Acceso a tierras, un grave incumplimiento al Acuerdo de Paz

  Análisis Por María Méndez Colombia Soberana El Acceso a tierras es una necesidad primordial en Colombia y un punto fundamental en el Acuerdo Final de Paz firmado entre las FARC- EP, hoy Partido Comunes, y el Estado colombiano. A pesar de esto, la falta de voluntad Estatal y el incumplimiento gubernamental son alarmantes.  Foto tomada de Internet. Por Verdad Abierta  Sobre implementación lea: Implementación del Acuerdo de Paz, combate entre la simulación y la construcción de un nuevo país La tergiversación de los PDET, manipulación e incumplimiento Estatal Participación política, una apertura democrática a la que los poderosos no le quieren dar paso Los ataques a FARC, a la implementación del Acuerdo y la afrenta a las víctimas Exguerrilleros en Mutatá: Entre el desplazamiento forzado y la paz Garantías de Seguridad del Acuerdo Final: la implementación que puede salvar vidas El problema del acceso a tierras y la permanencia pacífica en ellas, fue uno de los detonantes de...

Excombatiente de las Farc fue asesinado en Antioquia

   Noticia Colombia 2020 La víctima es Juan Carlos Correa, firmante de paz de 35 años, quien, según informó la comunidad, había sido interceptado por hombres armados en el municipio de San Andrés de Cuerquia. La noticia se dio a conocer en medio de la Segunda Asamblea Nacional que adelanta el partido político FARC. En la noche de este sábado 23 de enero, se dio a conocer la noticia del asesinato del exguerrillero Juan Carlos Correa, quien fue encontrado sin vida en el municipio de San Andrés de Cuerquia (Antioquia), de donde era oriundo. Correa tenía 35 años, fue firmante de paz y se encontraba en proceso de reincorporación. De acuerdo con las primeras versiones, Vanessa Correa, hermana de Juan Carlos, notificó a las autoridades sobre el secuestro de su hermano, quien desapareció cuando conducía una motocicleta en la vía que conduce del corregimiento de Valle de Toledo al municipio de San Andrés de Cuerquía. La llamada se realizó luego de que pobladores de la zona vieran cómo ...