Ir al contenido principal

Justicia social para la paz

Análisis
Tomado de Pacocol
Por Jaime Caycedo


El proceso de diálogo ajusta en los últimos días dos pasos importantes: la presencia de una delegación de altos oficiales de inteligencia de las fuerzas militares del Estado para proseguir la discusión en dirección al cese al fuego bilateral y la adopción de un primer acuerdo sobre  limpieza del territorio de “minas, artefactos explosivos improvisados, municiones sin explotar y restos explosivos de guerra”. Estos hechos reafirman la seriedad y el compromiso de las partes en aspectos que fortalecen la confianza y que se están reflejando en los resultados de la encuestas más recientes.


Una vez más, no significa que estén evacuados los puntos críticos del proceso de dialogo político hacia la paz. Ellos tienen que ver, entre otros, con el tema de víctimas y con las garantías sobre justicia y no repetición. La derecha recalcitrante reclama cárcel para los dirigentes de la insurgencia para ratificar una pretendida victoria jurídica del régimen sobre la rebelión. El expresidente Gaviria ha mostrado a su manera que hay responsables de crímenes atroces entre el empresariado, nacional y transnacional, la dirigencia política del poder gobernante y no solo en el alto mando militar. A su turno Santos pide que no se puedan reabrir procesos y que la llamada justicia transicional sea conclusiva. Por lo visto, el mundo del gran capital empieza a reconocer que en la guerra se han manifestado formas de la lucha de clases y que a la pretendida legitimidad del poder y de la sociedad civil de los grandes negocios les cabe la responsabilidad central en la determinación de los blancos del exterminio. Luego, la rebelión no ha sido resultado del capricho de la izquierda sino de causas bien profundas. La tarea de las fuerzas democráticas en la coyuntura es exigir que se vaya al fondo en el complejo tema de la justicia, la reivindicación del delito político estrechamente vinculado a la rebelión y la lucha contra la impunidad que ha sido característica histórica de los gobernantes colombianos.


Ahora bien ¿Qué significa desescalar el conflicto desde el punto de vista de la ciudadanía cuando el ESMAD y fuerzas militares dan tratamiento de guerra a la protesta social? Indígenas del Cauca, campesinos del Catatumbo, del Sur de Bolívar, del Meta, del Putumayo, niños de Sumapaz, parados y despedidos del petróleo, que también luchan por la paz y esperan de ella cambios y cumplimiento de los compromisos del Estado están sometidos a todo tipo de vejámenes, amenazas, desapariciones, encarcelamientos y muerte. El rostro real del llamado postconflicto es una declaratoria de guerra a la sociedad civil popular; es una agenda de “equilibrio de poderes” que cierra espacios a la intervención del pueblo; un Plan de Desarrollo para los inversionistas y no para superar las desigualdades; una nueva reforma tributaria y una burla arrogante a las exigencias de justicia social. 


El Frente amplio y la unidad de todas las fuerzas amantes de una paz justa que redunde en una apertura democrática y reformas sociales deben trabajar activamente para que la fuerza ciudadana  se exprese en movilizaciones crecientes y en el compromiso de ganar la calle el 9 de abril y el primero de mayo en todo el país. Hoy más que nunca la justicia social y la paz son indisociables. Es lo que debe entender el gobierno de Santos: que no está ante un pueblo sometido y que los cambios democráticos no se detienen con autoritarismo y más represión.


En la imagen, los generales del ejército colombiano Carlos Alfonso Rojas (i) y Álvaro Pico (d).- Foto EFE


Comentarios

Entradas populares de este blog

Las extrañas críticas de Horacio Duque al nuevo partido

Análisis Por María Méndez Colombia Soberana Los recientes ataques contra las FARC se dan en primer lugar, como bien presentíamos, por sectores “cercanos” que no representan una línea ideológica dentro de la izquierda y mucho menos entre los  revolucionarios.  Escritores venidos a menos, “revolucionarios” de cafetería y otros, cuyas posiciones, e incluso parte de su historia, son muy cuestionables, son el “ramillete” de autodenominados politólogos e ideólogos que hoy comienzan a atacar públicamente a un partido que nace de un movimiento político y armado que ha encarado al imperio, la oligarquía y ha defendido los sectores más oprimidos del país como ninguno de los críticos lo ha hecho. El primer representante de este “movimiento crítico” es Horacio Duque, quien en su escrito, al mismo tiempo que posa de “fariano” y de revolucionario comprometido, arremete contra la dirección de las FARC simple y llanamente porque no quedó como a él le hubiera gustado....

Terror en Cauca ¿omisión del Ejército y Policía o connivencia con "Águilas Negras"?

Análisis Fundación Colombia Soberana Oficina de Derechos Humanos y Comunicaciones CODH Por María Méndez Fuentes RCN y    www.reddhfic.org Desde la Fundación Colombia Soberana la Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH Venimos mostrando apoyo a las comunidades a través de la publicación y difusión de las numerosas denuncias públicas con respecto a la violación de los Derechos Humanos. Nos inquieta la reorganización territorial y militar  de los grupos paramilitares mal llamados BACRIM, sobretodo en la zona del Cauca y Nariño, pero más nos preocupa que en pleno proceso de Paz con las FARC-EP, el gobierno se haga el de la vista gorda ante esta situación y las Fuerzas Militares se conviertan en victimarios en vez de ser los protectores del pueblo colombiano. El 25 de Febrero del año en curso el Esmad arremetió de manera violenta contra la Minga por la Liberación de la Madre Tierra que realizan las comunidades indígenas en los predios de la I...

¿Quién es el hombre que retó a un duelo a muerte a Iván Cepeda?

Análisis Tomado de las 2 Orillas Un ‘pura sangre’ que además integró la comitiva que viajó a Panamá para defender el asilo de la exdirectora del DAS María Del Pilar Hurtado. Fotos: Twitter _@ElPatriota /Archivo Eluniversal.com.co J aime Arturo Restrepo, un uribista acérrimo, quien como abogado y representante de un sector de las víctimas de la guerrilla, la emprendió contra el senador Iván Cepeda y se desbordó en insultos al punto de calificarlo de guerrillero y retarlo a un duelo con armas. Todo comenzó con un trino de Restrepo en que afirmaba que si Cepeda y Piedad Córdoba eran los representantes de las víctimas, él era la Madre Teresa de Calcuta, a lo que el Senador del Polo le respondió diciendo: ‘’No, usted es alias Samuel’’ refiriéndose a una columna de Juan Diego Restrepo publicada en la Revista Semana, en la que le preguntaba abiertamente al abogado si era el mismo “alias Samuel” que fue candidato a la personería de Sonsón en el 2004 apoyado por los paramilitar...