Ir al contenido principal

Justicia Transicional y Memoria Histórica

Análisis
Tomado de ANNCOL
Por Alberto Pinzón Sánchez

Humberto de la  Calle, vocero del gobierno en el proceso de Paz

El ingenioso jurisconsulto antioqueño doctor Iván Orozco  Abad, escribiendo en 2003  para el Kellogg Institut for Internacional Estudies, un “wok paper” titulado “La Posguerra colombiana.

Divagaciones sobre la Venganza, la Justicia y la Reconciliación”, el que para nuestra suerte  aún está disponible en Internet (1)  lanza al ciberespacio, entre otras, esta terrible, como él la llama, “divagación”:

"(…) Se equivocan quienes creen que una guerra tan degradada y tan alejada del paradigma Inter-Estatal como la colombiana, es solo un asunto de cálculos racionales y estratégicos. La política puede todavía reclamar que es su cerebro, pero su musculo es el narcodinero y su corazón es el odio. Si las FARC fueron durante mucho tiempo una ideología en busca de odio, para encarnar, los paramilitares han sido sobre todo un odio visceral en busca de ideología para espiritualizarse”… (Página 10  op cit).

Charlé  en 1991 con el doctor  Iván Orozco,  una vez pero  largo rato, en el apartamento de la carrera cuarta de Bogotá, del común amigo antiqueño Alberto Arias y, me pareció un jurisconsulto, no solo hidalgo de Medellín, sino sobre todo Ingenioso, que hacía digresiones líquidas (para no llamarlas como él divagaciones) sobre la Historia, con mayúscula, de Colombia. Hoy 23 años después  el currículo que da la “Kellogg” y sobre todo el párrafo que he citado,  confirmo aún más aquella primera impresión de jurisconsulto que se ha sofisticado demasiado, pero  que no ha podido dominar la sólida Historia de Colombia.

Un práctico de la guerra (aunque estudioso) como el  mariscal  prusiano von Clausewitz, decía que en la base de toda guerra subyace el sentimiento de hostilidad. Y un poco después  el emperador Napoleón, completaba esta idea diciendo que las verdaderas guerras son las de Religión.

Reflexionando un poco sobre la  afirmación del doctor Orozco, si creo que en el fondo del histórico conflicto social y armado de Colombia, tal y como lo estamos viendo actualmente;  desde la masacre ejecutada por el ejército colombiano en las bananeras de Macondo en 1928, y siguiendo el caminito de sangre ( como el de la muerte anunciada del turco Nasar) por la monstruosa y todavía más degradada  violencia política  Liberal-Conservadora  de las décadas del 40, con el nueve de abril del 48 incluido, del 50, y del 60, cuando aún no existía ninguna guerrilla comunista, o ni siquiera de inspiración  marxista, además de los intereses económicos dominantes, si existe un odio profundo en la base de la perversa matazón entre nosotros los colombianos, pero no un odio entre las Farc y los Paramilitares como erróneamente lo presenta el doctor Orozco: Es algo más complejo. Más anticomunista.

Claro, que existió un odio anti-bolchevique  invencible en las entretelas del corazón  cristiano del general  Carlos Cortés Vargas y que no era ningún sentimiento de “hostilidad” como el que menciona  para las guerras el general von Clausewitz, cuando aquel fatídico 06 de diciembre de 1928, siguiendo órdenes del Presidente Abadía Méndez y del gerente de la “Yunai Fruit compani”, dio semejante bautismo de plomo y fuego a los nacientes obreros colombianos en la zona bananera de Macondo.

 Claro que hay un odio profundo de creyentes contra  el basilisco ateo y comunista, en los piadosos  corazones de los sacristanes Ospina Pérez y  Laureano Gómez, cuando como lo escribe el historiador estadounidense Osher Sofer, citando el extenso informe secreto de 35 páginas enviado el 18 de mayo 1948 a sus superiores, por el coronel Hausman agregado naval de los EEUU en la Embajada Bogotá; dieron inicio consiente a la violencia sectaria que condujo al 09 de Abril  de 1948  y  a su posterior generalización en una guerra civil de 10 años de duración;  más bárbara, cruel, degradada, sádica, y más  productiva en términos de victimas/Impunidad,  que la que hoy desgarra nuestro ser en humanitarios lamentos.

Claro que hubo odio profundo anticomunista declarado,  y no “hostilidad”, en los sensibles corazones del general Rojas Pinilla y del presidente León Valencia, cuando sin ningún empacho dieron orden de bombardear las regiones de Villarica y el Sur del Tolima, con fosforo blanco, metralla y con bacilos del Ántrax, siguiendo  los planes internacionales  de guerra fría del gobierno de  los EEUU, para acabar con  los comunistas las repúblicas independientes allí detectadas.

Y, así, podría seguir citando in extenso el “hilillo negro” del odio anti comunista dominante, que ha embargado a cada uno de los gobernantes de Colombia, quienes por 60 años, sostenidos irrestrictamente por el gobierno de los EEUU, han continuado, bombardeando, masacrando, torturando (como Turbay Ayala ), salvando la democracia maestro ( como Belisario), exterminando a la Unión Patriótica (Barco, Gaviria y Samper),  produciendo victimas dentro del Pueblo trabajador Colombiano ( como las producidas por el plan Colombia de Pastrana, Uribe Vélez y Santos), hasta hoy, repito hasta hoy, unas veces directamente a través de sus Fuerzas Armadas Oficiales y otras, por aquellas Fuerzas Delegadas de la motosierra y las fosas de caimanes, hornos crematorios para desaparecer cuerpos, a quienes el doctor Abad les dice que anduvieron, quizás extraviados, “en busca de una ideología para espiritualizar su odio Visceral”.

Odio, también claro está, que produjo su imagen refleja en el espejo de la sociedad agredida y victimizada. ¡Nadie debe esperar que la nada origine nada!   

Escriben los eruditos de la Justicia Transicional,  la que hoy se presenta en Colombia como la panacea para concluir  “jurídicamente” el conflicto armado ( no el conflicto social) y hacer una “transición” de lo armado a lo no armado y de la guerra a la paz ; que el Derecho Globalizado reconoce actualmente tres derechos dentro de ella: 1) el derecho a la Verdad ,2)  el derecho a la Justicia y 3) el derecho a la reparación como mecanismos fundamentales de la reconciliación de las partes enfrentadas en un conflicto interno; con lo cual estamos de acuerdo.

Sin embargo, como decía J. E. Gaitán: Dudo de la rabulería de los colombianos. Ninguna lumbrera jurídica ni colombiana ni global, ha planteado el derecho que tienen las Gentes del Común, a la Memoria Histórica: No a la verdad jurídica a secas, en la que están interesados las morbosas secciones judiciales de los diarios oficiales; sino en que la “Gentecita del Común” tenga el derecho a conocer, acumular y sistematizar sus experiencias como víctimas  de una “Democracia Genocida”, como la llamó acertadamente el sacerdote jesuita Javier Giraldo , y,  sobre todo víctimas de un Estado (ojo) recubierto de Legalidad y Legitimidad internacional, el que ahora se quiere igualar por medio de la Justicia Transicional, con unos delincuentes por fuera de la “Ley  de Leyes” de Colombia.

Una Memoria Histórica que les permita hacer el pretendido tránsito, o transición, de la antidemocracia a la verdadera Democracia, y que además, les permita llegar al Origen del conflicto, sus causas profundas y desde luego, a hacer visible el odio subyacente que este excreta.

Es allí a donde es imperativo llegar como si se tratara de un Psicoanálisis profundo que, saque a flote la parte escondida y necrosada del iceberg histórico; no para seguir retorciendo y cargando el “corazón” de los colombianos con culpas oscuras y subjetivas, talvez religiosas, sino para establecer responsabilidades reales y  hacer la verdadera transición hacia las reformas profundas de todo tipo que están en el origen y en la base del histórico y tradicional conflicto social y armado de Colombia.

Esto, parece ser es lo que están pidiendo insistentemente las múltiples organizaciones de víctimas del conflicto interno colombiano, en los foros sobre víctimas y victimarios que se están desarrollando en Colombia,  como insumos para  continuar avanzando en el proceso de  paz de la Habana.    

Comentarios

Entradas populares de este blog

“2021, el inicio de año más violento desde la firma del Acuerdo de Paz”: JEP

  Noticia Colombia 2020 La Unidad de Investigación y Acusación del Tribunal de Paz entregó el informe de monitoreo de riesgos de seguridad que revela que, entre el 1 y el 24 de enero de este año, se han presentado 33 enfrentamientos, amenazas y masacres, 18 hechos más que en el mismo periodo en 2020. Las amenazas de muerte a líderes sociales, los enfrentamientos armados entre fuerza pública y otras estructuras criminales y las masacres son los tres hechos violentos que más se han presentado en los primeros 24 días del 2021. Según una investigación del Sistema de Monitoreo de Riesgos de la Unidad de Investigación y Acusación, conocida como la Fiscalía de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), este comienzo de año ha sido el más violento desde la firma del Acuerdo de Paz. La UIA también reveló que cada cinco días está siendo asesinado un excombatiente de las Farc y cada 41 horas, un líder social. “Los resultados de este monitoreo son preocupantes: 14 enfrentamientos armados entr...

Acceso a tierras, un grave incumplimiento al Acuerdo de Paz

  Análisis Por María Méndez Colombia Soberana El Acceso a tierras es una necesidad primordial en Colombia y un punto fundamental en el Acuerdo Final de Paz firmado entre las FARC- EP, hoy Partido Comunes, y el Estado colombiano. A pesar de esto, la falta de voluntad Estatal y el incumplimiento gubernamental son alarmantes.  Foto tomada de Internet. Por Verdad Abierta  Sobre implementación lea: Implementación del Acuerdo de Paz, combate entre la simulación y la construcción de un nuevo país La tergiversación de los PDET, manipulación e incumplimiento Estatal Participación política, una apertura democrática a la que los poderosos no le quieren dar paso Los ataques a FARC, a la implementación del Acuerdo y la afrenta a las víctimas Exguerrilleros en Mutatá: Entre el desplazamiento forzado y la paz Garantías de Seguridad del Acuerdo Final: la implementación que puede salvar vidas El problema del acceso a tierras y la permanencia pacífica en ellas, fue uno de los detonantes de...

Excombatiente de las Farc fue asesinado en Antioquia

   Noticia Colombia 2020 La víctima es Juan Carlos Correa, firmante de paz de 35 años, quien, según informó la comunidad, había sido interceptado por hombres armados en el municipio de San Andrés de Cuerquia. La noticia se dio a conocer en medio de la Segunda Asamblea Nacional que adelanta el partido político FARC. En la noche de este sábado 23 de enero, se dio a conocer la noticia del asesinato del exguerrillero Juan Carlos Correa, quien fue encontrado sin vida en el municipio de San Andrés de Cuerquia (Antioquia), de donde era oriundo. Correa tenía 35 años, fue firmante de paz y se encontraba en proceso de reincorporación. De acuerdo con las primeras versiones, Vanessa Correa, hermana de Juan Carlos, notificó a las autoridades sobre el secuestro de su hermano, quien desapareció cuando conducía una motocicleta en la vía que conduce del corregimiento de Valle de Toledo al municipio de San Andrés de Cuerquía. La llamada se realizó luego de que pobladores de la zona vieran cómo ...