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Plan contrainsurgente de la CIA en Colombia

Análisis
Tomado de Pacocol
Por Nelson Lombana Silva




No es un simple decir que la oligarquía colombiana es una de las más criminales del mundo, tampoco que Colombia es una simple finca del imperialismo norteamericano, mucho menos que el presidente Juan Manuel Santos Calderón es tan criminal como Álvaro Uribe Vélez. Por el contrario, es una terrible realidad con base en lo que tenuemente se puede filtrar en medio de la casi absoluta incomunicación en que nos tiene sometidos los medios masivos de comunicación adictos al establecimiento.


El periódico virtual El País de España publicó este domingo un artículo intitulado: “La CIA ayudó a Colombia a matar a dirigentes de las FARC”, lo cual coloca en evidencia con suma claridad lo dicho anteriormente. Es decir, no es un simple enunciado, una consiga; es una terrible realidad que cada vez va saliendo con más claridad a flote.

 
El plan secreto fue concebido durante el gobierno gringo de George W. Bush, el cual siguió su curso con Barack Obama como si nada grave estuviera pasando. Uno republicano y el otro democrático. Muchos todavía suelen decir ingenuamente que son diferentes, lo mismo que nos decían de las diferencias que supuestamente existían entre liberales y conservadores. Los hechos concretos demuestran todo lo contrario. Cuando se trata de defender el criminal sistema capitalista unos y otros son la misma cosa. No hay fronteras.

 
Según el periódico, el siniestro plan secreto comenzó en el 2000, cuya cifra real se desconoce y está por fuera de los 9 mil millones de dólares que los Estados Unidos invirtieron en el denominado “plan Colombia” o mejor “iniciativa regional andina”, plan supuestamente encaminado a luchar contra el narcotráfico, lo cual es otra singular falacia, porque en realidad ese plan era o es contrainsurgente, violando los Estados Unidos todas las normas contenidas en el Derecho Internacional con la complicidad pusilánime del gobierno nacional.

 
El plan Colombia implementado en el país con el aval del presidente de turno Andrés Pastrana Arango, apoyado a propósito por algunos “comunistoides”, que tenía calculado en su desarrollo la muerte de un millón de compatriotas, mientras se desarrollaba los diálogos del Caguán entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo, FARC – EP y el presidente Pastrana. Era la zanahoria y el garrote, tan propia en la política imperialista de los Estados Unidos.   

 
A partir de 2006, comenzaron a utilizar armas de alta tecnología, los GPS a 30 mil dólares para detectar a los comandantes de la insurgencia hasta en las zonas más inhóspitas, ubicar con precisión el objetivo y utilizar las denominadas “bombas inteligentes” o de alta precisión. Con esa tecnología militar gringa fue asesinado el comandante Raúl Reyes en 2008 en zona de Ecuador y según el periódico El País por lo menos 24 comandantes guerrilleros han sido así asesinados en esas condiciones.

 
Para encubrir el ilegal plan de la CIA al parecer las sumisas fuerzas militares de Colombia bombardeaban después para hacerle creer al país y a la comunidad internacional que era obra y mérito de estas fuerzas. Toda esa mentira se viene desgranando, máxime si tenemos en cuenta de las siete bases norteamericanas en territorio colombiano y de las operaciones militares directamente orientadas por estadounidenses.

 
El periódico virtual citado aquí, señala que fue consultado el presidente Santos Calderón, negándose a confirmar o negar la existencia del plan secreto de la CIA. Sin embargo, cínicamente reconoció la presencia abusiva de los Estados Unidos en los asuntos internos del país e incluso, de otros.

 
Repercusiones

 
El hecho es grave. Atenta contra la soberanía nacional, el principio de la libre autodeterminación de los pueblos y la dignidad de la patria. Pastrana, Uribe y Santos deberían ser juzgados por traición a la patria, condenados y sancionados ejemplarmente.

 
El pueblo colombiano, en medio de la ceguera política, debe hacer un esfuerzo histórico por entender y dimensionar la gravedad del hecho, denunciar en todas partes y organizar la más gigantesca campaña de denuncia nacional e internacional.

 
Debemos exigir autonomía e independencia del imperialismo, romper las cadenas que nos atan y ser libres como la hermana república bolivariana de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc. No más sumisión.

 
Una forma concreta de tomar conciencia y participar de la resistencia es apoyando a los candidatos de izquierda, especialmente la Unión Patriótica y la lista por la paz al senado de la alianza verde votando por el camarada Carlos Arturo Lozano Guillén, número 36 en el tarjetón.

 
En el caso particular de la lista por la Unión Patriótica en el Tolima, apoyar a la compañera Lily Ipuz Medina, 103 en el tarjetón.

 
La propuesta no es descabellada y descontextualizada y la razón es elemental: Toda esa bellaquería que la oligarquía y el imperialismo norteamericano vienen cometiendo contra la soberanía nacional, son decisiones políticas. Por lo tanto, nuestra respuesta debe ser política, porque votar por los candidatos de la derecha es garantizar la dependencia de Colombia de los dictámenes de los Estados Unidos y votar por los candidatos de la izquierda es votar por la libertad y la soberanía nacional. Eso debe quedar claro. 

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