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Pinzón, el Ratificado.

Análisis
Tomado de Foro Permanente
Por Jesús Santrich - Delegación de Paz FARC-EP

En el caso del ministro Pinzón ocurrió como en el adagio popular que dice que a los beatos se les beatifica, a los santos se les santifica y a las ratas se les ratifica.  Nuevamente lo tenemos en el ministerio de la guerra quizás para continuar sus desafueros contra la población inerme.



Al igual que en cada momento en que ha habido manifestaciones de inconformidad social, sea de cafeteros, sea de cañeros  o de quien sea, Juan Carlos Pinzón siempre tiene lista la "denuncia"  de que  las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se han infiltrado con intereses oscuros en  la protesta. Hace pocas semanas, quizás un poco antes de ordenar disparar contra los manifestantes, "descubrió" que estábamos infiltrados en las marchas de los campesinos del Catatumbo, y más recientemente dijo con su desagradable  tono  inquisidor,  que estábamos  en la marcha de Bogotá y, en consecuencia, propuso juzgar por terrorismo a los detenidos por los disturbios que se presentaron  y que, valga decirlo con certeza, se trata de hechos de indignación generados por los abusos del ESMAD y de las fuerzas policiales y militares que han sacado a la calle a aplastar al pueblo.



Este personaje  inhumano y siniestro, oscuro como los intereses de las trasnacionales que defiende,  al tiempo que dice que ha derrotado a las FARC, las ve infiltradas en cuanta movilización social se produce. Realmente se trata de un pérfido que debiera responder por las muertes de todos los caídos en las jornadas del paro  que se han dado a lo largo y ancho del país.



Es Pinzón una rata engominada adiestrada en un gimnasio, que con sus declaraciones y decisiones ha generado como el que más en la coyuntura, la indignación de las mayorías empobrecidas. Y que nadie me pida lenguaje diplomático para hablar de un miserable asesino  como lo es este granuja de la oligarquía, pues  sin duda es  el responsable principal  de los centenares de heridos y judicializados, como de los 17 asesinados en estos escasos dos meses de protesta ciudadana que han estremecido a Colombia.



Hablo con dolor de pueblo en el alma y el país entero debe hablar fuerte con la indignación que hoy lo embarga, exigiendo que al menos este personaje que más parece salido de las manos de un escaparatista de películas de terror, sea investigado y procesado por los crímenes cometidos contra los Colombianos que han caído en estas jornadas de lucha, solamente por reclamar los derechos de las mayorías.



¿Por qué en estos casos el procurador Torquemada Ordóñez no actúa con la celeridad que lo caracteriza cuando se trata de emprenderla contra gente a la que quiere sacar del medio en su carrera por abrirse espacio político hacia aspiraciones presidenciales?



¿Para estos casos no valen al menos sanciones disciplinarias?



El ministro de Defensa, el director general de la Policía Nacional Rodolfo Palomino, el mismo que tiene secuestrados los restos mortales del comandante Raúl Reyes,  y el director del Escuadrón Móvil Antidisturbios, coronel Rafael Méndez, son los criminales que debieran ser judicializados sin demora,  por tanto abuso  de autoridad, tanta brutalidad policial, tanto exceso inocultable de la Fuerza Pública en contra de las justas manifestaciones ciudadanas que en este momento están  interpelando  al gobierno de Juan Manuel Santos y cuestionando de manera total sus políticas económicas.



¿Qué se hicieron los politiqueros oficialistas y sus derivaciones, que nada dicen en defensa del pueblo agredido, de la gente fusilada en las calles, de los asesinados y heridos con las bombas "aturdidoras", y el salvajismo de la fuerza pública?  Seguramente aparecerán cuando empiecen en firme las campañas electorales, pidiéndole su voto a la gente humilde a la que ahora si acaso la voltean a ver es solamente para estigmatizarla o para tratar  de utilizarla de manera oportunista, tal como pretendió hacerlo el señor Roy Barreras cuando se puso una ruana que no siente ni respeta.



¿Cuántos muertos más quiere ver el gobierno para entender que la gente a la que dice gobernar no quiere que la sigan gobernando como hasta ahora ha ocurrido?



 ¿A cuántos muertos estamos para que se entienda que la gente humilde y empobrecida no quiere más TLC ni el tipo de políticas económicas vende patria que se le imponen?



¿Qué más hay que decir para que se entienda que si el gobierno no respeta al pueblo, si en la práctica no se concretan las garantías para la oposición social, o sencillamente para la  interlocución con las comunidades, el proceso de diálogo está siendo minado de manera irremediable?



Lo que están haciendo contra el pueblo inerme, eso que el engominado Ministro de defensa  caracteriza como "profesionalismo" de la fuerza pública es inadmisible, y deben responder por ello. Claro está que se trata de acciones criminales que no involucran sólo al mequetrefe de marras, sino que van en favorecimiento de las familias encopetadas que manejan el país, incluyendo a los Uribe Vélez y a los Santos, sean de la ralea de Juan Manuel o de la del  ominoso  Pacho, o de la estratosfera social que habitan los Sarmiento Angulo y los Santodomingo al pie de las trasnacionales. Así, entonces,    estas familias de la llamada "clase dirigente"' vendrían a ser los verdaderos responsables de los muertos, heridos, maltratados, ultrajados, encarcelados y desastres materiales que deja el paro. Y en todo ello, por cuenta de los TLC, otro de los máximos responsables es el señor imperio gringo. Entonces, ¿hasta cuándo Colombia tiene que aguantar tanta humillación?



En todo caso Pinzón,  ha sido una figura instigadora  en caliente, de los nefandos sucesos que hoy enlutan a Colombia. Que gran aporte a La Paz harían mandándolo p'al  carajo, si acaso no se consigue otro lugar para donde mandarlo.




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