Por: Felson Yajure | Lunes, 15/10/2012 12:00 PM Toda victoria es dulce porque se gana, pero a veces dejan cierto sabor agrio, ya que pueden no ser plenas, aunque la obtenida por el pueblo venezolano el pasado 7 de octubre está lejos de ser una victoria pírrica y pone a la oposición a la defensiva, a hablar hipócritamente de unidad y democracia, y no a guarimbear o gritar Chávez vete ya. Los vencimos en toda la línea, como dicen, pero hay ciertas cosas que analizar. Lo primero, que no hubo zaperoco, no porque ganas no le faltaran –la burguesía y el imperialismo, tienen la violencia y el sabotaje como métodos intrínsecos a su dominación-, sino justamente porque fueron batidos en toda la línea frente a más de 10.000 periodistas de todo el mundo. En el 2002 perdieron aproximadamente el 80% de la alta oficialidad que tenían y no iban a arriesgar el restante 20%, en una aventura que los dejara con un 5% o menos. Seguirán tratando de acumular fuer...
La voz de los oprimidos