Ir al contenido principal

Una asociación que trabaja por la paz

Análisis
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel

Una asociación que trabaja por la paz

Unas semanas atrás, por convocatoria de la dirección del partido Farc de Bogotá, y con el aval de la más alta instancia nacional, se llevó a cabo en la sede nacional de la calle 39, una asamblea de combatientes ya no en armas, como prefirieron denominarse, a efectos de fundar una Asociación que agrupe a todos los antiguos guerrilleros de las Farc, que por distintos motivos se encuentran en la capital del país. Concurrimos gustosos a ella.

Es que lo que se denominó reincorporación en los Acuerdos de Paz, fue pensado en términos de vida rural. Con ese objeto se crearon los llamados Espacios Territoriales para la Capacitación y Reincorporación, en el mismo lugar donde antes estuvieron las zonas veredales que sirvieron para concentrar los entonces frentes guerrilleros. El país y la comunidad internacional conocen de sobra los problemas presentados para la correcta implementación de esta parte del Acuerdo.

Las zonas veredales se pactaron para los efectos del cese al fuego bilateral y la dejación de armas, en momentos en que la confrontación seguía latente pese a las conversaciones de La Habana. Eran el primer paso serio hacia la concreción del fin del conflicto, pero sobre cualquier fórmula pactada pesaba la imposición del gobierno desde el comienzo mismo de los diálogos. Nada estaba aprobado hasta que todo estuviera aprobado.

Lo cual significaba que no se tenía una seguridad sobre la vigencia material de lo firmado, a menos que las partes hubieran llegado a un completo consenso y lo firmaran. En otras palabras, que todo podía irse a pique en el último momento, por la aparición de cualquier disenso insoluble en el punto final. Por eso las zonas veredales se pensaron en términos militares. Primero por las restricciones que impuso el gobierno para la ubicación de ellas.

Y segundo, porque para las Farc resultaba demasiado arriesgado concentrarse en unos sitios precisos, en donde quedarían rodeadas por patrullas del Ejército, expuestas a que si se producía un rompimiento en La Habana, el adversario pudiera bombardearlas y cercarlas a fin de destruirlas. De allí que la mayoría de los sitios aprobados resultaron lejanos, al borde de una gran selva que garantizara una retirada segura si la confrontación regresaba.

Al convertirse estas zonas en Espacios Territoriales para la Capacitación y Reincorporación, obviamente que su geografía no resultaba lo más apropiada para su objeto. Se trataba en su mayoría de lugares remotos, a los que acceder con eficiencia no resultaba tan sencillo. Si a eso se agregaban las demoras y las trabas de uno y otro orden, el resultado final tenía que ser deprimente. Los hombres y mujeres concentrados allí enfrentaron serias dificultades.

Uno tiene el derecho a pensar que eso se correspondía con alguna intención premeditada. La decisión de las Farc fue que no se desmovilizarían ni reintegrarían de manera individual, como lo quería el gobierno, sino que su reincorporación debía ser colectiva, para que pudieran sobrevivir como organización política, en un marco de fraternal cooperación social, económica y cultural. Para ello era indispensable la existencia de las condiciones básicas que se retardaban.

En gran medida ello fue causa de que un buen número de habitantes en los espacios pensaran en buscar un porvenir por fuera de estos. A muchos los convidó su familia, o algún amigo, para que trabajaran con ellos. Nadie estaba obligado a permanecer en los ETCR. Lo único era que allí sería mucho más fácil, por la presencia directa de las diversas entidades, tramitar lo atinente a acreditación, amnistía, bancarización, afiliación a pensiones y salud.

También se suponía que se recibiría la capacitación, es decir la educación básica y secundaria. Algo o bastante de eso se consiguió, aunque lenta y dificultosamente. La educación está al borde de interrumpirse en julio. Quizás un milagro la salve. Y desde luego, la gente guarda preocupación por el futuro, quiere iniciar una actividad productiva, los 700.000 pesos mensuales que reciben no alcanzan para nada y sólo resta un año de ellos. Después nadie sabe.

Algunos fueron vinculados como escoltas en los distintos esquemas de seguridad que presta la UNP. Pero deben validar sus estudios para seguir en ese trabajo. A otros las actividades políticas los llevaron a las ciudades, a sobrevivir con enormes carencias. Según algunas cifras el número de quienes se hallan hoy en Bogotá es de unos 450, y tiende a crecer por diversos motivos. Están por fuera de los ETCR y por tanto su reincorporación se dificulta aún más.

Por eso se creó la Asociación, que se llamará Asociación Nuevo Agrupamiento por la Paz, ANA D.C. La idea es que unidos y organizados puedan contar con las garantías para la reincorporación plena. Toda esa muchachada sueña con un futuro mejor, con proyectos productivos en la capital. Lucharán por ello. Que Duque gane puede afectarlos, a ellos, a sus familias, al partido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las extrañas críticas de Horacio Duque al nuevo partido

Análisis Por María Méndez Colombia Soberana Los recientes ataques contra las FARC se dan en primer lugar, como bien presentíamos, por sectores “cercanos” que no representan una línea ideológica dentro de la izquierda y mucho menos entre los  revolucionarios.  Escritores venidos a menos, “revolucionarios” de cafetería y otros, cuyas posiciones, e incluso parte de su historia, son muy cuestionables, son el “ramillete” de autodenominados politólogos e ideólogos que hoy comienzan a atacar públicamente a un partido que nace de un movimiento político y armado que ha encarado al imperio, la oligarquía y ha defendido los sectores más oprimidos del país como ninguno de los críticos lo ha hecho. El primer representante de este “movimiento crítico” es Horacio Duque, quien en su escrito, al mismo tiempo que posa de “fariano” y de revolucionario comprometido, arremete contra la dirección de las FARC simple y llanamente porque no quedó como a él le hubiera gustado....

"Estamos ante otro fallo masivo y colosal del capitalismo": Noam Chomsky sobre el coronavirus

Entrevista Tomada de El Espectador Por EFE El filósofo y lingüista estadounidense reflexiona sobre lo que ha dejado la actual pandemia en el mundo y cuestiona la forma en que los gobernantes han enfrentado la crisis del coronavirus. Dice que los líderes están siendo "el problema y no la solución" y espera que en el futuro los humanos "aprendamos la lección". Para el filósofo y lingüista Noam Chomsky, la primera gran lección de la actual pandemia es que estamos ante "otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo", que en el caso de Estados Unidos está agravado por la naturaleza de los "bufones sociópatas que manejan el Gobierno" liderado por Donald Trump. Desde su casa de Tucson (Arizona) y lejos de su despacho en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), desde el que cambió para siempre el campo de la lingüística, Chomsky repasa en una entrevista con Efe las consecuencias de un virus que deja cla...

MANIFIESTO DE OCTUBRE Para que nazca una educación que siembre una nueva Colombia (Declaración política del 4 Congreso nacional de la FEU Colombia)

Comunicado Tomado de Café Stereo Por FEU El movimiento estudiantil colombiano es hijo de la resistencia de su pueblo. Se ha forjado bajo lógicas de persecución y muerte, y sin embargo ha sabido resurgir con la creatividad que lo significa, para honrar la vida desde las aulas y las calles. Nos reunimos en Cali más de 2500 estudiantes de todos los rincones de la geografía nacional. Hijos de la dignidad, sabiéndonos arquitectos de una universidad emancipadora para la cosecha de un nuevo país con soberanía, democracia y paz. Éste esfuerzo colectivo es un homenaje para Jorge Eliecer Gaitán, Carlos Lugo, Omar Marín,  quienes hace 3 años fueron encarcelados mientras estábamos en éste mismo campus histórico de la Universidad del Valle definiendo el inicio de un paro nacional universitario que será remembrado por poner a Colombia a hablar, marchar y soñar por una nueva educación. A ellos,  a Hubert Ballesteros y a los más de 9500 prisionerxs polìticxs los queremos...