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Vuelve a brillar la esperanza

Análisis
Tomado de Las 2 Orillas
Por Gabriel Ángel

Gabriel Ángel

En el cónclave Gobierno-Farc se le dio un fuerte envión al empantanado Acuerdo Definitivo de Paz


Vuelve a brillar la esperanza

El sol entra por las ventanillas con un resplandor blanquecino que se refleja intenso en el lecho del mar y el ala de la aeronave. Las aguas azules brillan delatando el movimiento de las olas y sobre ellas flotan arrumes de nubes que se esparcen en todas direcciones. La bella azafata de la aerolínea que nos transporta se mueve ágilmente de un extremo a otro del pasillo, llevando a unos y otros café, agua o gaseosas, o simplemente para preguntar si desean ponerse tapones en los oídos para protegerlos de la presión.

Estamos de regreso a La Habana tras haber partido cinco días atrás, con las prisas de los viajes confirmados a último momento. Atrás quedan las reuniones celebradas y los deseos frustrados de dar una vuelta por la ciudad amurallada. Nos acompañan dos funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado de Paz, uno de los cuales, Pablo González, se ha esmerado en prestarnos la mayor colaboración en los viajes de ida y regreso. También vienen con nosotros los dos delegados cubanos en su condición de país garante de los diálogos.

Y claro, un poco menos visibles pero también muy pendientes de nosotros, los miembros de la Policía Nacional que se ocupan de nuestra seguridad. Esta vez la aerolínea ha tenido el cuidado de suministrarnos cobijas para el frío agudo que se siente a más de veinte mil pies de altura. No sucedió así el viernes anterior, cuando nos dirigimos a Cartagena, en una tarde más bien lluviosa, y en la que nos vimos obligados a soportar la bajísima temperatura, apelando para no amilanarnos, al recuerdo de los tiempos en que hacíamos campamento en páramos y rucios.

Estuvimos hospedados en el hotel ecológico Entre Lomas, a unos veinticinco minutos del aeropuerto Rafael Núñez. El lugar hace honor a su nombre, un sitio con dos grandes piscinas y un gran kiosco de palmas, a cuyo alrededor se encuentran las cómodas habitaciones, pero que parece enclavado en medio de un desierto ardiente. Solo se ven lomas cubiertas de maraña a su alrededor. Nada de olas ni espuma. Para entrar a él hay que recorrer durante varios minutos una vía destapada que parte de la carretera central. Difícil que la prensa nos encuentre.

Parece que alguien tuviera interés en que permanezcamos aislados. De remate la señal de internet resulta demasiado eventual y débil como para garantizar un contacto satisfactorio con el mundo exterior. En un comienzo hay inconformidad entre los nuestros. Los delegados del alto gobierno se encuentran en la ciudad, dando entrevistas a la prensa sobre el cónclave que se tiene programado para el sábado y domingo. Y no siempre su versión coincide con las apreciaciones de las Farc. Queremos hablarle a los medios pero las condiciones nos lo impiden.

La idea es trabajar intensamente 25 y 26 de marzo en torno a las deficiencias que se han presentado en el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana. Para nosotros es claro que hemos actuado lealmente en todo cuanto nos compete, salvo alguna novedad insalvable que pese a nuestra voluntad no falta en algún punto o zona. Y también que para el gobierno parece existir un solo objetivo en este proceso, el desarme de las Farc. Como si los acuerdos no contuvieran el largo ramillete de obligaciones a cargo del Estado, que también son sagradas.

Obligaciones que en el período de los primeros cien días de la firma del Acuerdo Definitivo muestran un grado bajísimo de cumplimiento. De eso se trata el cónclave, no tanto para recriminar la evidente negligencia oficial, sino a fin de concertar un fuerte envión que lo saque del pantano en que parece atollado. A decir verdad el gobierno se vino con todo. Ministros, consejeros, asesores, todo el equipo comprometido en el propósito perseguido. Finalmente podemos decir que el resultado es satisfactorio, habrá aceleración a fondo.



Ya no pasará más eso  que el desarme de las Farc viaja en jet
mientras los compromisos del gobierno se mueven a pie

La prensa divulgó el comunicado final. Se concluye fácilmente que es el gobierno nacional quien asume el propósito fundamental de enmienda. Nosotros reiteramos los compromisos que estamos cumpliendo. Y prometemos a colaborar al máximo para evitar cualquier atranque en la acción gubernamental. Ya no pasará más eso que el desarme de las Farc viaja en jet mientras los compromisos del gobierno se mueven a pie. Lo aseguraron seriamente.

Los jefes de los distintos partidos políticos presentes en Cartagena expresaron la irrestricta posición de defensa de unos Acuerdos que no son para las Farc sino para beneficio del país. Me gustó la sentencia del conservador, el país puede estar seguro de que su partido no se subirá a la tarima con un candidato enemigo de los acuerdos de paz. Juan Fernando Cristo e Iván Márquez presentaron un parte de victoria a Santos y Timochenko. Todos retornamos optimistas. Los ojos aguamarina y la sonrisa de la azafata nos confirman la esperanza para Colombia.


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