Ir al contenido principal

¿Y qué viene ahora?

Análisis
Por Antonio Madariaga Reales / Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía




La firma de los acuerdos de La Habana representa una gran oportunidad para profundizar y extender la democracia colombiana, haciendo posible el cumplimiento de la promesa de la Constitución de 1991. Eso solo será posible si las elites y el gobierno mismo le pierden el miedo al poder ciudadano.
  
Los avances que se conocen del proceso de negociación en La Habana permiten mantener un significativo optimismo sobre la concreción y firma del acuerdo final de terminación del conflicto entre las FARC y el gobierno de manera pronta. Puesto en marcha el mecanismo para la desvinculación de los menores reclutados por las FARC, las informaciones referentes al arribo de acuerdos en el mecanismo para el desmonte del paramilitarismo o como le denominan en La Habana, sucesores del paramilitarismo, el acuerdo para las garantías de seguridad física para los excombatientes a través de un mecanismo especial de la Unidad Nacional de Protección, los avances de la subcomisión de género y el serio abordaje que hay de los temas de zonas de campamentación, (horrible y antiestética denominación) y la dejación de armas alimentan esa mirada optimista.

Mientras eso sucede cada vez más el debate y la responsabilidad se trasladan desde La Habana a Colombia y exigen del gobierno, el Estado y la sociedad civil propuestas para la implementación de los acuerdos en lógica de participación ciudadana y aterrizaje territorial. Por ello la aprobación del Acto legislativo especial para la paz, y la próxima decisión de la Corte Constitucional sobre la llamada ley de plebiscito que reforma la ley estatutaria de participación, también dan señales sobre los retos que se avecinan.

El primero de ellos en el cortísimo plazo es la preparación de una masiva movilización para la refrendación de los acuerdos, que se traduzca en copiosa votación, de más de 6 millones de votos por el SI. Ese reto tiene particular importancia dado que la refrendación dependerá en buena medida de la participación de los habitantes urbanos y particularmente de quienes en las seis áreas metropolitanas, conforman el 43% del censo electoral, (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Pereira y Bucaramanga) y en las demás capitales departamentales. Lo anterior implica un amplísimo ejercicio de pedagogía para la comprensión de los Acuerdos y sus beneficios a fin de procurar una participación informada de la población y una contundente derrota de quienes se resisten a la paz.

El segundo gran reto consiste en aterrizar lo que a nuestro modo de ver debe ser un enfoque de política pública en el postacuerdo y es la paz territorial.

En ese terreno tanto la institucionalidad de los territorios, como las organizaciones de la sociedad civil, deberán abordar la identificación clara y precisa de las formas como los contenidos de los acuerdos interpelan a cada uno de esos territorios y por lo tanto las formas de construcción –desde los mismos territorios- de respuestas a esa interpelación en forma de políticas públicas.

Ese ejercicio que debe ser lo más amplio y plural posible deberá continuar con la clara adopción de criterios de articulación entre lo nacional y lo territorial que supere el centralismo y la cooptación de los planes y programas por parte de las empresas electorales, de las elites locales y por consiguiente la apropiación indebida de los recursos por parte de ellos.

Lo que no puede considerarse como alternativa en un enfoque de paz territorial es la definición desde el nivel central de las características y estrategias de esos planes y programas con el pretexto de evitar su captura por intereses particulares en las regiones.

La firma de los acuerdos de La Habana representa una gran oportunidad para profundizar y extender la democracia colombiana, haciendo posible el cumplimiento de la promesa de la Constitución de 1991. Eso solo será posible si las elites y el gobierno mismo le pierden el miedo al poder ciudadano.

Coda: La recolección de firmas en las planillas de la resistencia a la paz utilizando argumentos falaces, y engañando a la población son un mal síntoma de lo que se viene en la campaña por la refrendación.

Edición 498 – Semana del 10 al 16 de Junio de 2016

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Por qué el excomandante Andrés París ataca tan duro a Timochenko?

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Extraña regla quieren imponer los críticos acerbos del partido FARC. Sobre todo los que pertenecieron a sus filas alguna vez. Ellos pueden atacar el partido y su dirección, de manera abierta, cruda, incluso infame, recurriendo a las elaboraciones y argumentos más bajos. Se abrogan ese derecho que consideran inalienable, recurriendo a todos los espacios mediáticos y difundiendo por las redes al máximo sus infundios. Pero nadie puede responderles nada.
Si lo hace, está incurriendo en estigmatización, los sindica de disidentes, les confiere trato de enemigos. Cuanto se refiera a su labor corrosiva hace parte de inquinas y manipulaciones. Simplemente corrobora el espíritu antidemocrático y dictatorial que reina en el partido y sus dirigentes. Así que tienen la sartén por el mango, nadie puede contradecir sus dichos ni hacer claridad alguna sobre sus posiciones. Son la verdad revelada e incontrovertible.
A riesgo de convertirme de nuevo en blan…

En defensa del Partido de la Rosa

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Si algún documento histórico ha sido objeto de malas interpretaciones y consejas, ha sido precisamente el Acuerdo para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, conocido también como Acuerdo o Acuerdos de La Habana. Intereses de uno y otro lado se han empeñado en difamar de él, considerándolo por una parte como la consumación de la traición a la revolución, y por otra, como la consagración del comunismo en Colombia.
Desde los dos extremos del espectro político se han empeñado en impedir que el Acuerdo de Paz con las FARC tenga un desarrollo tranquilo. Teorías como la de que los revolucionarios no deben entregar las armas jamás, cumplen idéntico papel a aquellas que sostienen que el país le fue entregado a las FARC y por ende al castrochavismo. El resultado práctico de la acción de unos y otros es similar, impedir el paso a una Colombia diferente y en paz.
Que la derecha ultramontana calumnie el pacto de …

La extraña ciencia del profesor Carlos Medina Gallego

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

No suelo escribir sobre temas personales pues siempre he considerado este espacio como una oportunidad para exponer ideas. Si acaso algún asunto que toque una fibra íntima pueda haber provocado una columna en ese mismo tono, pero en líneas generales me he dedicado a opinar, consciente de que puede gustarle a mucha gente o no, apelando a la capacidad del público lector, quien en últimas define el curso de su pensamiento.
Esta primera columna de 2020, sin embargo, quiero dedicarla a un asunto que toca directamente conmigo. Y lo voy a soltar así, sin vueltas. Una amiga ofendida me envió el tuit que sobre mí publicó el profesor Carlos Medina Gallego, el cual normalmente debía ignorar, pues uno se acostumbra a las diatribas, las calumnias y las agresiones de los contradictores políticos. No sabía que el profesor de la Universidad Nacional lo fuera, al menos en ese extremo.
El tuit, de la cuenta oficial del profesor Medina, afirma: GABRIEL ANGEL…