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Paz y garantías para la protesta social

Análisis
Tomado de Semanario Virtual Caja de Herramientas 
Por Antonio Madariaga Reales - Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía 


La paz y la democracia plena sólo son posibles con la centralidad de los Derechos Humanos. Dicho de otra manera sólo la comprensión de la titularidad de los Derechos Humanos en las personas y la obligación de garantía en cabeza del Estado harán sostenible la paz.

La emergencia y frecuencia de la movilización social va a ser una de las características afortunadas del post acuerdo y la sociedad colombiana tendrá que acostumbrarse a ella. Pero más importante aún es que el Estado se reconozca como Garante y deje de considerar la protesta social como un problema de orden público.

Para ello deberán darse, además de cambios normativos, cambios en la cultura institucional en general y en particular de la actitud de la Fuerza Pública.

Lo que está ocurriendo con ocasión del paro agrario, indígena y campesino, y el tratamiento de orden público que ha desarrollado el gobierno contra él es inaceptable.

Los muertos indígenas, por lo menos tres, las decenas de heridos y de detenidos se producen al mismo tiempo que tres ministros dialogan en la María en Piendamó para responder adecuadamente a las demandas, justas por lo demás, de una muy importante parte del movimiento social.

Pero en esto como en otras cosas el gobierno no tiene una línea coherente, pero peor que eso es que un ministro civil de defensa y supondría uno civilista como Villegas, ceda a la tentación de descalificar la protesta social y a estigmatizarla con aseveraciones de infiltración por parte del ELN.

No tenemos duda de que la preparación para el post acuerdo tiene que incluir necesariamente el respeto y la garantía a la protesta social y no es un buen indicador de ello el Código de Policía que se discute en el Congreso ni el tratamiento a las movilizaciones en curso. El Código, como lo hemos dicho, es un código para tiempos de guerra y no un código para la convivencia aunque mencioné muchas veces la palabra.

Una y otra vez se repite la escena, diálogo fluido con el Ministerio del Interior, explicitación de la naturaleza de los derechos humanos involucrados e insistencia del Ministerio de Defensa en otorgar amplios poderes discrecionales a la Fuerza Pública.

Significa ni más ni menos que no ha sido posible llegar a la comprensión de que el postacuerdo tiene que ser necesariamente una oportunidad de ampliación y profundización de la democracia y de fortalecimiento de la Ciudadanía.

Resulta paradójico que los significativos avances en la negociación en La Habana no se acompañen en Colombia con una mejora inmediata en Derechos Humanos. Pero además que el gobierno tenga la torpeza de no reconocer en esos actores sociales los mejores aliados en la defensa de los acuerdos con las Farc y en el impulso a una negociación con el ELN. Tanto más, cuando Fecode en su movilización y la Cumbre han ratificado junto con la protesta, su apoyo a la solución política negociada del conflicto que se desarrolla en La Habana y han urgido la negociación con el ELN, lo que es un acto de gran significado político.

Tratamiento similar, sin ESMAD de por medio, otorga el gobierno al Consejo Nacional de Paz, que pareciera ser un adorno y no un actor clave para la refrendación y la sostenibilidad de los acuerdos.

Reunido con líderes sociales en Risaralda he encontrado en el día de hoy que ese paradigma que el Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, razonablemente repite que es necesario recuperar la confianza en el Estado como condición para la construcción de Paz, resulta muy difícil de sustentar con las actuaciones del gobierno en lo que hace a su compromiso con el empoderamiento de la sociedad y con la garantía del ejercicio del derecho a la protesta social.

La paz y la democracia plena sólo son posibles con la centralidad de los Derechos Humanos. Dicho de otra manera sólo la comprensión de la titularidad de los Derechos Humanos en las personas y la obligación de garantía en cabeza del Estado harán sostenible la paz.

Coda: Seguimos esperando decisiones audaces y generosas por parte del ELN, para dar inicio a la fase pública de las negociaciones, mientras tanto celebraremos el próximo 4 de Julio con alborozo no exento de preocupaciones los 25 años de la Constitución del 91.

Edición 497 – Semana del 3 al 9 de Junio de 2016

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