Ir al contenido principal

LA HORA DE LA RECONCILIACIÓN NACIONAL

Análisis
Por Carlos Antonio Lozada

La hora de la reconciliación nacional.


En la medida que avanza el proceso de paz, aumentan las tensiones entre quienes lo apoyan y quienes se oponen al mismo. Es que paradójicamente en el momento actual, nada polariza más la sociedad que el complejo tema de la paz; algo contradictorio, como contradictoria y compleja es la realidad colombiana.  
Carlos Antonio Lozada
Superar un conflicto tan prolongado y doloroso, es algo que va más allá de la firma de unos compromisos y supone, aún desde antes de estampar la firma, construir unos consensos mínimos que nos permitan aunar voluntades alrededor del que está llamado a ser el propósito nacional más importante de la historia reciente y que marcará el futuro de las próximas generaciones de compatriotas. 

De allí se desprende la responsabilidad histórica que tenemos los actores de este drama: las partes sentadas en la Mesa; pero también los distintos sectores políticos, económicos y sociales del país. No puede haber ningún colombiano indiferente frente a este compromiso.

La trascendencia del acto en el que se hizo el anuncio del acuerdo sobre el componente de justicia, las dificultades surgidas alrededor del mismo acuerdo, por fortuna ya en vías de superación; y las dimensiones y características del debate nacional que suscitó, aleccionan respecto de la necesidad de esos consensos mínimos a los que hacemos referencia.

En primer lugar, no cabe duda frente al liderazgo que demanda el proceso de parte del Presidente Santos y el Comandante Timoleón; en segundo lugar, la imperiosa necesidad, dada la etapa de maduración de los diálogos, de que la Mesa comience a comunicar a una sola voz los acuerdos y atempere los ánimos al momento de ventilar diferencias, en lo que nos cabe una autocrítica a las partes; y tercero, la comprensión por parte de todos los sectores de la sociedad, de que más allá de las diferencias que nos separan, la paz es la oportunidad para dejar atrás los odios centenarios y los deseos de venganza; para que esas diferencias las podamos debatir sin recurrir a la violencia física y verbal.

No se trata de llegar al unanimismo, que no existe en ninguna sociedad; pero si de construir unos nuevos parámetros sobre los cuales comenzar a relacionarnos; algo que seguramente demandará tiempo, paciencia, sabiduría y sobre todo mucha responsabilidad de parte de todos los colombianos;  pero fundamentalmente de quienes desde diferentes espacios juegan un rol en la escena nacional.

Gobierno, insurgencia, dirigentes de los partidos y movimientos políticos, funcionarios públicos, Fuerzas Armadas, gremios, movimientos sociales, medios de comunicación, comunidades basadas en la fe; en fin, todas las expresiones de la sociedad colombiana tenemos una obligación moral y política de contribuir a descargar los ánimos para superar el actual clima de polarización que se convierte en el mayor obstáculo para la definitiva consolidación del proceso de paz.

Es la hora de la reconciliación nacional, el momento histórico nos pone ante la disyuntiva de seguir por el camino de la guerra que hemos padecido por décadas o de comenzar a transitar hacia una nueva etapa en la historia de nuestra nación, donde los colombianos todos, sin distingos de matices políticos, tengamos la posibilidad de expresar libremente nuestras opiniones y aprendamos igualmente a escuchar con respeto las de los demás; lo que implica reemplazar el verbo incendiario por la argumentación de las ideas y la construcción de  una nueva cultura realmente democrática.  

Los acuerdos de La Habana, no tienen otro propósito que servirnos de puente para ese tránsito; por esa razón, nada más contrario a su espíritu que su utilización para tratar de ahondar las heridas o esgrimirlos como garrote frente a los adversarios políticos. El modelo de justicia acordado, antes que incentivar odios o sentimientos de venganza, lo que sienta son las bases para la reconciliación de los colombianos, sobre la base del reconocimiento de los derechos de las víctimas, la contrición y el perdón colectivos.

Es, si se quiere, un primer paso para abrir las puertas a otro momento de la vida nacional en que se haga posible la implementación de los otros acuerdos sobre participación política, reforma rural integral, sustitución de cultivos y fin del conflicto; que nos deben poner en el camino hacia la construcción de una nueva sociedad que logre superar las profundas diferencias económicas, sociales y políticas que nos han mantenido enfrentados por tanto tiempo.

Desde las FARC-EP estamos listos para dar ese paso, asumimos nuestras responsabilidades pasadas y presentes y nuestro compromiso con el futuro de la nación y las próximas generaciones de compatriotas. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

“2021, el inicio de año más violento desde la firma del Acuerdo de Paz”: JEP

  Noticia Colombia 2020 La Unidad de Investigación y Acusación del Tribunal de Paz entregó el informe de monitoreo de riesgos de seguridad que revela que, entre el 1 y el 24 de enero de este año, se han presentado 33 enfrentamientos, amenazas y masacres, 18 hechos más que en el mismo periodo en 2020. Las amenazas de muerte a líderes sociales, los enfrentamientos armados entre fuerza pública y otras estructuras criminales y las masacres son los tres hechos violentos que más se han presentado en los primeros 24 días del 2021. Según una investigación del Sistema de Monitoreo de Riesgos de la Unidad de Investigación y Acusación, conocida como la Fiscalía de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), este comienzo de año ha sido el más violento desde la firma del Acuerdo de Paz. La UIA también reveló que cada cinco días está siendo asesinado un excombatiente de las Farc y cada 41 horas, un líder social. “Los resultados de este monitoreo son preocupantes: 14 enfrentamientos armados entr...

Acceso a tierras, un grave incumplimiento al Acuerdo de Paz

  Análisis Por María Méndez Colombia Soberana El Acceso a tierras es una necesidad primordial en Colombia y un punto fundamental en el Acuerdo Final de Paz firmado entre las FARC- EP, hoy Partido Comunes, y el Estado colombiano. A pesar de esto, la falta de voluntad Estatal y el incumplimiento gubernamental son alarmantes.  Foto tomada de Internet. Por Verdad Abierta  Sobre implementación lea: Implementación del Acuerdo de Paz, combate entre la simulación y la construcción de un nuevo país La tergiversación de los PDET, manipulación e incumplimiento Estatal Participación política, una apertura democrática a la que los poderosos no le quieren dar paso Los ataques a FARC, a la implementación del Acuerdo y la afrenta a las víctimas Exguerrilleros en Mutatá: Entre el desplazamiento forzado y la paz Garantías de Seguridad del Acuerdo Final: la implementación que puede salvar vidas El problema del acceso a tierras y la permanencia pacífica en ellas, fue uno de los detonantes de...

Excombatiente de las Farc fue asesinado en Antioquia

   Noticia Colombia 2020 La víctima es Juan Carlos Correa, firmante de paz de 35 años, quien, según informó la comunidad, había sido interceptado por hombres armados en el municipio de San Andrés de Cuerquia. La noticia se dio a conocer en medio de la Segunda Asamblea Nacional que adelanta el partido político FARC. En la noche de este sábado 23 de enero, se dio a conocer la noticia del asesinato del exguerrillero Juan Carlos Correa, quien fue encontrado sin vida en el municipio de San Andrés de Cuerquia (Antioquia), de donde era oriundo. Correa tenía 35 años, fue firmante de paz y se encontraba en proceso de reincorporación. De acuerdo con las primeras versiones, Vanessa Correa, hermana de Juan Carlos, notificó a las autoridades sobre el secuestro de su hermano, quien desapareció cuando conducía una motocicleta en la vía que conduce del corregimiento de Valle de Toledo al municipio de San Andrés de Cuerquía. La llamada se realizó luego de que pobladores de la zona vieran cómo ...