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En mi memoria mando yo!!!!

Análisis
Colombia Soberana
María Méndez

El día 8 y 9 de abril se realizó en Bogotá, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, el Foro Internacional por  los Derechos de las Víctimas, la Democracia y la Paz, que contó con la presencia de Juan Carlos Monedero, un académico español de quien recomiendo su libro Curso de política para la gente decente. 

Vino un español a contarnos desde su perspectiva qué es ser víctima. Recordemos que España vivió en carne propia las atrocidades del fascismo y que millones de víctimas en un sistema tan ruin como ese se quedaron sin voz. Hoy  no aparece en muchos libros de historia su realidad, pero fueron días en que la muerte deambulaba por las calles españolas cual si fuera la reina, días que solo se quedaron en la memoria oral. 

Así nos pasa a nosotros. ¿Cuántos recordamos las masacres de los años 20, 30 y 40? la más nombrada sería la Masacre de las Bananeras, seis de diciembre  de 1928. Una de las más famosas masacres del siglo XX en Colombia y solo fue transmitida por la memoria oral que habla de más de 3000 muertos, lo que si es seguro es que el 16 de Enero, en un comunicado, la United Fruit Company admite que la cifra de fallecidos podría sobre pasar las 1000 personas y a pesar de esto reinó y reina la impunidad, la manipulación y el olvido.

Recuerdo a una amiga que en una discusión con un "paisano", ambos eran de la costa, lloraba de la indignación, pues ella de Cartagena, le recriminaba a él de Magdalena que negara la existencia de ese crimen, cuya consecuencia sería el  inicio de la masacre sindical que aún hoy vivimos.

Pero que este muchacho dijera que no existía Masacre en las Bananeras tiene unas causas profundas y unas consecuencias más graves que un par de lágrimas de indignación. Una de las más preocupantes causas es que nos cambiaron la historia. De un plumazo los "grandes historiadores colombianos"  nos borraron un mes de protestas, las arbitrariedades, el cinismo y la barbarie del gobierno y el ejército. Retiraron lo que"les estorbaba" y a los hechos que desprendieron de esta y de muchas tantas atrocidades similares les pusieron nombres bonitos y unas explicaciones maquilladas. 

Ejemplo de ello es que al desplazamiento campesinos de los años 30 y 40 se le llamo "urbanización" hermosa palabra para nombrar el proceso de doloroso éxodo sin regreso de los  despojados, desplazados, de las víctimas. Es más bonito decir que los campesinos se fueron a las ciudades por la creciente industrialización y las mejores condiciones de vida que brinda las urbes, que  admitir que esos campesinos fueron sacados a sangre y fuego para que los grandes terratenientes se quedaran con el casi 90% de las tierras. Es más fácil ahora decir que las FARC-EP nacieron cuando unos desocupados intentaban crear unas "Repúblicas independientes" que admitir que esos "bandoleros" eran el producto de grandes desplazamientos humanos que estaban instalados en Marquetalia, El Pato y Rio Chiquito intentando hacer lo que mejor sabían, labrar la tierra, intentando empezar de nuevo.

La lucha por la memoria es necesaria



“José Arcadio Segundo no hablo mientras no termino de tomar el café.

Debían ser como tres mil murmuro.

¿Qué?.

Los muertos – aclaro él -. Debían ser todos los que estaban en la estación.

La mujer lo midió con una mirada de lastima “ Aquí no ha habido muertos.”, dijo “ Desde los
tiempos de tu tío el coronel, no ha pasado nada en Macondo.”. En tres cocinas donde se
detuvo José Arcadio Segundo antes de llegar a la casa le dijeron lo mismo “ no hubo muertos.”.

Paso por la plazoleta de la estación y vio las mesas de fritanga amontonadas una encima de
otra y tampoco allí encontró rastro alguno de la masacre.”.

“Muchos años después, ese niño había de seguir contando sin que nadie se lo creyera, que había visto al teniente leyendo con una bocina de gramófono el Decreto número 4 del Jefe Civil y Militar de la provincia. Estaba firmado por el general Carlos Cortez Vargas y por su secretario, el mayor Enrique García Isaza y en tres artículos de ochenta palabras declaraba a los huelguistas cuadrilla de malhechores y facultaba al ejército para matarlos a bala. Leído el decreto, en medio de una ensordecedora rechifla de protesta, un capitán sustituyo al teniente en el techo de la estación y con la bocina del gramófono hizo señas de que quería hablar. La muchedumbre volvió a guardar silencio. Señoras y Señores - dijo el capitán con una voz baja, lenta y un poco cansada-, tienen cinco minutos para retirarse. La rechifla y los gritos redoblados ahogaron el toque de clarín que anuncio el principio del plazo. Nadie se movió. – Han pasado cinco minutos – dijo el capitán en el mismo tono-. Un minuto más y se hará fuego… Embriagado por la tensión, por la maravillosa profundidad del silencio y además, convencido de que nada haría mover a aquella muchedumbre pasmada por la fascinación de la muerte, José Arcadio Segundo se empino por encima de las cabezas que tenía en frente y por primera vez en su vida levanto la voz. ¡Cabrones! – gritó – les regalamos el minuto que falta . Al final de su grito ocurrió algo que no le produjo espanto, sino una especie de alucinación. El capitán dio la orden de fuego y catorce nidos de ametralladoras le respondieron en el acto.”

Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad nos relata, en este breve fragmento, la lucha de José Arcadio Segundo por no olvidar la Masacre de las Bananeras y del resto del mundo por olvidarla. No siempre es fácil olvidar pero lastimosamente seguimos haciendo el intento, todo por cerrar una herida tan pronto que no la limpiamos y así siempre dolerá.

Nos seguimos negando el derecho de limpiar esas heridas, de sacar toda esa porquería que mata adentro, que envenena el alma; nos negamos el derecho a que nos escuchen, que nos reparen y negamos nuestro deber de procurar que esto jamás vuelva a ocurrir a nadie en el mundo, de contar nuestra historia para que no sea olvidada ni repetida, y nuestro silencio solo le hace el favor a los victimarios, a los que bebieron nuestra sangre y nos llenaron de dolor.


Masacre de San José de Apartadó.
Foto http://www.traslacoladelarata.com
Pájaros, Chulavitas, AUC... nombres terribles que recorren aún nuestra memoria, personajes de espanto, salidos del mismo infierno. Casas quemadas, niñas y mujeres violadas, embarazadas abiertas con gallos de pelea dentro de su estómago acabando sus entrañas mientras que ellas abrazan doloridas su bebe prematuro  degollado por estos fantasmas del dolor. En estás historias que contaban las abuelas quedito, que daban miedo repetir, está nuestra memoria histórica que debemos edificar.

La memoria histórica no está en los libros de los grandes historiadores despojadores de tierras responsables indirectos de nuestro dolor, no está en las telenovelas, en el colegio, en el texto de la gran editorial. Está en nosotros en nuestro ADN, en nuestras abuelas en las víctimas de ayer y de ahora.

La lucha que hay que emprender hoy es la de José Arcadio Segundo, la lucha por edificar y defender nuestra memoria histórica para que exista la justicia, para que reviva la verdad, para que reparen ese dolor y para que al fin cierren esas heridas históricas que nacieron con nosotros y no han podido curar.


La construcción de una memoria enmascarada 

Dijimos arriba que con palabras bonitas transforman nuestra historia y construyen nuestros imaginarios. Pero esto no lo hacen completamente a la fuerza, para esto usan la manipulación.  pero ¿Para qué ellos quieren  cambiar la historia? 

En primer lugar porque les molesta el pasado porque si nos ponemos a estudiarlo podemos ver con claridad a quién le convino lo que ocurrió y entonces se revelaría la mano del imperio norteamericano en tantos episodios dolorosos de nuestra vida patria. Por ejemplo podríamos ver que el actual Paro Agrario, Campesino, Étnico y Popular, que está a punto de estallar, tiene sus causas en el despojo a los campesinos de comienzo de siglo XX, que fue producido realmente por  latifundistas de familias hoy muy renombradas y respetadas en el país, también en la "alianza para el progreso" programa de Estados Unidos que "ayudaba" a los países de Latinoamérica pero que, entre muchos daños, fortaleció la instauración de la política del enemigo interno que le ha costado muchos muertos a este país.  

Así podríamos seguir enumerando hechos, políticas y programas que beneficiaron a unos pocos, nos tienen con una deuda externa impagable, con una crisis rural y urbana incontenible y una guerra interna de proporciones impensables.

 Otro punto es que si conocemos el pasado no vuelve a ocurrir y ¿cómo harían entonces los "señores" para aplicarnos las mismas formulas que nos han tenido dominados por tanto tiempo?  Retomando la Masacre de las Bananeras, si los obreros conociéramos esa historia sería más difícil que la multinacional Prosegur estuviera comprando y amenazando trabajadores  para que no se sindicalicen, o que siga el asesinato y la criminalización masiva de líderes sindicales, en fin  ya no nos podrían  engañar con "ayudas", planes, leyes, que nos han robado, endeudado y nos tienen en la miseria

Es fácil ver que la construcción de esa farsa de historia esta fundada en motivos económicos y políticos. Son esos, los poderes políticos y económicos, los interesados en esconder nuestra verdadera historia y esencia, pues su trono se levanta sobre nuestros muertos y víctimas que aún claman justicia. Esos sectores son los victimarios, están comprometidos con el autoritarismo, con el engendro del fascismo y con el imperialismo.

Pero ¿Cómo nos cambian la historia?


La pluma mágica que borra la historia

La primera herramienta son los medios masivos de comunicación, o desinformación como es más correcto llamarlos. Ellos construyen memoria una memoria que le convenga a sus jefes, el estado, pero sobretodo a los grupos económicos, bancos lavadores de plata del narcotráfico, grandes empresarios que construyeron su imperio sobre los cadáveres y el sufrimiento de nuestra gente, las multinacionales que nos roban y acaban nuestros recursos naturales, que nos desplazan y asesinan.

Imagen Rebelión

Por eso nos dan circo, puro circo, con sus mundiales y realitis,  sus "programas de información y de opinión" manipulados y claro, sus telenovelas tontas cuando no "históricas" deformadoras de la realidad. Medios cuyos propósitos es crear un pensamiento único, el del régimen, mantener el "orden"  el que quiere el régimen y desdibujar la realidad la que quiere el régimen.

Luego tenemos esta segunda arma bastante peligrosa ahora en el proceso de paz que va muy unida a los medios pues es usada también por ellos. Es el discurso equidistante. La verdad tiene que emerger con responsabilidades y castigos sobre esta guerra con las insurgencias, pero  también tiene que haber verdad sobre la guerra contra el pueblo que parió a las guerrillas.

La verdad debe ser histórica y se comienza a construir cuando el gobierno acepte de una vez por todas que no es víctima de esta guerra, cuando los medios y las empresas también lo acepten, cuando los latifundistas se declaren actores activos en una guerra que no ha sido contra un par de guerrillas, sino contra el pueblo.

La verdad, la justicia y la paz serán una realidad en Colombia cuándo se sepa, por medio de una comisión de la verdad, donde participemos las víctimas y el pueblo en general, qué pasó, por qué pasó,  cómo pasó, cuándo pasó, quién fue y cómo va a responder.

Pero no solo en lo concerniente a los sucesos de estos 50 años de guerra sino a lo anterior. Por que de nada nos sirve saber simplemente que la guerrilla hizo esto, aquello y pagó de tal forma. Colombia tiene derecho a saber por qué tuvimos guerrillas, quiénes son los responsables de que unos campesinos se hayan levantado en armas. Y tenemos que saberlo precisamente para que no vuelva a pasar. 

Foto FARC-EP

Por que las FARC-EP, el ELN y el EPL se pueden desmovilizar pero si se repiten en algún momento las características históricas de hace 50 años, estaremos destinados a ver el resurgir de la guerra de guerrillas sin fin.

Las culpas no tienen la misma magnitud ni se pueden medir de la misma forma sin ver quiénes son los protagonistas. Nunca será lo mismo que una mina sea sembrada por un grupo insurgente que por agentes paraestatales o estatales porque estos últimos tenían la obligación de velar por la seguridad del pueblo.

Y en ese sentido entramos a la tercera forma de borrarnos la historia que es la violencia que en este país ha sido frecuente, sistemática, escalonada y usada con un supremo grado de "maestría" . La han sabido "dosificar" porque son consientes que cuando se da en cantidades medianas el pueblo calla, pero cuando ya se hace intolerable el pueblo se subleva como pasó hace 50 años.

Y estas dosis de violencia están siendo administradas de dos maneras. La primera es la activa, bombardeos, minas, torturas, represión, criminalización, masacres, genocidios, etc. La segunda son las leyes.

El derecho es un orden normativo que regula a una sociedad sobre la base de un sistema existente. Es decir que las leyes están hechas para conservar la estructura y el modelo del estado en el que se vive, y es por esto que tenemos tantas leyes victimizantes como la ley 100 de salud. 

Y vemos claramente que las leyes están hechas a favor de unos cuantos y que nuestros derechos y nuestras luchas son pisoteados, pero lo más grave es que esas leyes afectan nuestro imaginario colectivo, nos dividen, nos marcan y nos excluyen. Con la ley 1448 se le da el nombre de víctima a una persona a la que le hallan sido violados uno o varios derechos que ellos tipifican muy bien en cierto periodo de tiempo.

Así fue que todo un universo de personas salieron de esta clasificación y hoy, incluso nosotros mismos, contamos aproximadamente 6.500.000 víctimas cuando sabemos que esté número tendría que ser multiplicarlo si quiera por 4 para que nos diera una cifra relativamente cercana a la realidad. 

Recuperar la memoria resiente 

Pero reconstruir no es tarea fácil, más sin embargo en este momento es necesaria. ¿Y por qué no reconstruir nuestro pasado comenzando por aquel del que somos víctimas? Nuestro pasado reciente, marcado por el conflicto que se arreció en las décadas de los 80, 90 y comienzos de este siglo XXI es la ventana por la que empezamos a entrar para encontrar la historia dolorosa, pero nuestra.
historia
Masacre de Trujillo
http://www.taringa.net

Ya es un logro que se reconociera el genocidio de la UP, es un logro que llevemos hoy en nuestra memoria a Jaime Pardo, a José Antequera, a Efren Ceballos Molina, a Gladys Benítez, a Manuel Cepeda y a tantos, tantos otros. También recordamos la Masacre de Trujillo, la de Segovia............ Recordamos esos años de terror del narcoterrorismo, de Pablo Escobar, de los hermanos Rodríguez. 

¿Para qué queremos recuperar esta historia tan dolorosa? primero para cerrar estas heridas. Es imposible tener paz en nuestros corazones con tanto veneno dentro, y  si no lo sacamos será difícil encontrar soluciones, porque somos nosotros los que debemos buscar y echar a andar nuestro futuro. 

Porque es imposible seguir el camino con los pies rotos y doloridos, tenemos que limpiarnos y curarnos, así podemos caminar mejor, seremos inalcanzables. Es necesario comenzar a caminar hacia la construcción de la verdadera democracia atravesando el camino doloroso de la verdad.

Necesitamos contar y saber, pero no solo para que nos escuchen y escuchar, sino para que salga la verdad y halla justicia.  Por eso debemos tener una gran representación e una Comisión de la Verdad Histórica, porque necesitamos hallar y ser parte de la verdad y de la construcción de nuestro país y de nosotros mismos.

También es muy importante que quien participe en esta reconstrucción no seamos solamente las 24'000.000 de víctimas, más o menos, sino todos. Necesitamos pararnos y decirnos "Agradezco que no me tocó vivir esta situación, pero cómo puedo ayudar". por que construir país es tarea, derecho y deber de todos. Si hay algo más doloroso que el "lo hice y qué" de los victimarios es el "como no fue a mi no me importa" del pueblo que afortunadamente no han sufrido en carne propia el dolor de  Colombia. 

No pedimos caridad sino justicia


Hay un discurso que se maneja desde todas las instancias, Gobierno, ONG's, el extranjero y nosotros mismo que ha calado tanto que cuando decimos la palabra víctima nos imaginamos el mendigo que lava vidrios en el semáforo. Y este ha sido uno de los dolorosos efectos de la ley 1448, tratarnos y hacernos ver como mendicantes, cuando la realidad es que nosotros no estamos pidiendo nada distinto sino lo que nos quitaron.

memoria
Masacre de Trujillo
http://www.taringa.net

Nos vencieron, es verdad. Fuimos los derrotados de una guerra desigual que nos impuso el estado, las mafias y las multinacionales, ellos tenían las armas y se quedaron con parte de nuestras vidas, pero nosotros teníamos y aún tenemos la dignidad del vencedor, la dignidad, del campesino, del estudiante, del trabajador, la dignidad que solo da la verdad y la razón.

Y con esa dignidad llevamos adelante nuestras luchas por participar de la Comisión de la Verdad Histórica, por modificar la ley 1448, por nuestras tierras, por nuestra memoria. "Las luchas de ayer son los derechos de hoy, y las luchas de hoy serán los derechos de mañana" por eso hay que estar firmes al lado de todos estos procesos de lucha y unidad como son las víctimas, la Cumbre, el paro.

Obstáculos

No hace falta decir que esta lucha por los derechos y la democracia no es fácil, todos lo sabemos. Sobre todo porque nos estamos enfrentando a la oligarquía más rancia e inteligente de América Latina. Es una oligarquía que a sorteado toda clase de situaciones, incluso insurreccionales, que sabe como transformar las cosas a su favor, que está en el poder hace mucho tiempo y no lo va a soltar, tienen los medios de comunicación, las imprentas,  son los dueños de las universidades y colegios, tienen las relaciones internacionales, las iglesias. 

Por otra parte están esos canallas que no pertenecen a la oligarquía, fueron y siguen siendo, juguetes de ellos y del imperio. Los delincuentes que en tácticas estratégicas esa clase dominante puso en el poder. Hoy están envalentonados. Hoy Uribe está compartiendo curul en el senado con 18 más de sus cómplices. 

Mientras tanto nosotros estamos perplejos, estamos divididos y fragmentados, además de tener una porción de gente acallada e indecisa. Personas que dicen "¿en qué me afecta?" otras dirán "Mejor no hablo porque me sucede algo malo" y otras tantas ni siquiera saben lo que ocurre a su alrededor. A ellas es que hay que llegar así no piensen como nosotros, es más, mejor que no pensemos lo mismo, porque una cosa que no hemos podido asimilar es que entre más diferentes seamos mejores serán nuestro argumentos, he ahí la importancia de conquistar esa mayoría silenciosa.

El miedo está cambiando de bando, nosotros no tenemos  que perder, ellos lo  tienen todo y nos lo tendrán que devolver.

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