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Peñalosa: La bisagra entre el Santismo y el Uribismo

Editorial
Por ANNCOL


La “hecatombe” y el vacío político dejado por las pasadas elecciones parlamentarias de Colombia, de las que se esperaba saliera un ganador claro de la aguda rivalidad existente entre las dos facciones de la oligarquía cipaya representadas por Santos y Uribe Vélez, se ha profundizado aún más.

Los datos electorales no muestran una victoria indiscutible de ninguno de las dos facciones y ahora más que nunca para gobernar y continuar imponiendo el proyecto neoliberal-militarista de todo el bloque de clases dominante (sea en la versión Santista o en la versión Uribista) dependen de “coaliciones” y alianzas inter-grupos en un congreso ilegal e ilegítimo.

Pero un hecho inesperado como la votación de 2 millones de votos obtenida por Peñalosa, en una coalición “centrista” teñida con la neutralidad del color Verde, e incluso avalada por sectores de Izquierda electoral, ha advertido a los sectores más lúcidos de ambas facciones dominantes que, Peñalosa puede constituirse (y todo parece indicar que así será) en el punto de confluencia de los intereses del Santismo y del Uribismo y superar la contradicción aguda que existe entre estos dos mascarones de proa, que bastante daño le ha hecho a sus intereses trasnacionales. Miremos no más el desastre del Pacto Agrario y de las locomotoras mineras, y el retiro del apoyo al gobierno santista de la Sociedad Agricultores de Colombia (SAC).

Peñalosa verdadero agente de las políticas del Banco Mundial (BM) durante su alcaldía en Bogotá, responsable de la contratación de las losas defectuosas de Transmilenio y del chanchullo de los famosos “ bolardos”, feroz represor de los trabajadores informales y aliado de Uribe Vélez; a quien la Izquierda subvaloró tildándolo simplemente de caballo de Troya de Uribe Vélez, hoy con dos millones de votos, se presenta con un muy bien calculado programa intermedio o de centro-izquierda (“ no soy enemigo ni de Santos ni de Uribe”, dijo) como honesto es decir distinto y no corrupto, dedicado a pensar en la suerte futura de las grandes ciudades Colombianas y en la educación de los pobres. Es decir de caballo de Troya Uribista, pasa a ser la “bisagra” que, con muy probables posibilidades de ganar unirá las dos alas de la oligarquía colombiana y le dará al bloque de clases dominante la unidad real y la gobernanza para continuar con su dominación neoliberal militarista.

“No haré alianzas con nadie. Todos serán bienvenidos” parece ser su lema de campaña, y con respecto al proceso de paz de la Habana, al cual se refirió tangencialmente diciendo solamente que “dejará el equipo negociador actual”, indican una calculada estrategia de largo aliento.

Sin embargo, a pesar de los ocultamientos y confusiones momentáneos producidos por las elecciones, la lucha de clases y la resistencia de masas continúan su marcha vigorosa anunciando nuevos desarrollos constituyentes, tanto en las ciudades como en el campo, y poniendo al orden del día la defensa del proceso de paz de la Habana, junto con la imperiosa necesidad de convocar una Asamblea Nacional Constituyente como respuesta definitiva a la crisis en la que está el país. Pues el congreso actual (ilegitimo y rehén del Paramilitarismo y de los poderes lácticos) no podrá sacar adelante un verdadero Post-conflicto en favor de una paz democrática, con justicia social y soberanía que reclaman las mayorías populares.

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