Ir al contenido principal

Memorias de la guerra

Análisis
Tomado de El Espectador
Por Alfredo Molano Bravo


Hace medio siglo, cuando nacían las Farc y asesinaban a Kennedy, salió un libro explosivo, La violencia en Colombia, de monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna.

El país vivía la violencia, pero no sabía de ella. Los medios oficiales no informaban y la prensa estaba amordazada. La obra salió gracias a Belisario Betancur —fundador de Tercer Mundo, que publicó el libro— y puso el dedo en la llaga: la violencia no era un enfrentamiento entre forajidos y el Ejército, sino un plan elaborado en el sótano de las oficinas de los gobiernos de Ospina y de Gómez para reducir al liberalismo, “monstruo horrendo de pérfido corazón masónico, garras homicidas y pequeña cabeza comunista”, usando la Policía, que desde el 9 de abril el régimen había chulavitizado al ser transformada en un cuerpo paramilitar. Cuando el libro salió, el presidente Valencia, de talante conservador, sacó tanques para prevenir un levantamiento. Si el establecimiento hubiera entendido la denuncia, quizás habría evitado el ataque a Marquetalia y a Riochiquito, llamadas repúblicas independientes por Álvaro Gómez, y así, el nacimiento de las Farc.

Se acaba de publicar el informe del Grupo de Memoria Histórica titulado ¡Basta ya! Memorias de guerra y dignidad, dirigido por Gonzalo Sánchez, un estudioso de nuestros conflictos armados. La investigación fue ordenada por la Ley 975 de Justicia y Paz —que acotó los términos y límites del trabajo— y es, por tanto, estatal, pero —y es su gran mérito— no es una versión oficial. Llama actores armados a las fuerzas beligerantes, pero se cura en salud llamando “fuerza pública” a las Fuerzas Armadas y de Policía. Un esguince explicable. Combina testimonios de víctimas con estadísticas escrupulosas y análisis solventes y equilibrados. La recolección de testimonios no fue fácil, porque las víctimas han sido condenadas al silencio por el terror, y su voz, quebrada y adolorida, compromete a quien la oye y a quien la lee.

Las estadísticas, por naturaleza frías y distantes, son atemperadas por la reflexión histórica, pero no se logra —y ello es también explicable— urdir estos dos hilos de la historia de manera concluyente. La opinión pública tampoco sabe ahora lo que sucede en las regiones donde hay combates, porque las fuentes siempre son parcializadas. La guerrilla informa sólo sus victorias y las fuentes oficiales le tuercen el cuello a la realidad de forma tan maniquea, que más que noticias son sentencias. Los paramilitares notifican sus hazañas con los cuerpos mutilados de sus víctimas, cuando no los botan a los ríos “para que la zona no se caliente”, y terminen señaladas, de rebote, las fuerzas que los apoyan.

La Comisión de Memoria hace énfasis en la guerra civil irregular que vivimos desde hace 50 años, no en la condena política sino en la explicación social e histórica de los aparatos de guerra. La violencia no es una simple expresión delincuencial, es una manifestación de los órdenes social y político —dice Sánchez— y por lo tanto —agrega—, la solución no puede ser el exterminio del contrario ni la ilusión de acabar la guerra “sin cambiar nada en la sociedad”. El informe es un avance en la recuperación de la memoria histórica, pero no es la memoria del conflicto. Para serlo serán necesarias las otras versiones: la de las guerrillas y el secreto que se guarda en los sótanos del Ministerio de Defensa y que aclararía los vínculos de la fuerza pública con los paramilitares.

Las conversaciones de La Habana llegarán a un punto donde el Libro Blanco se imponga y contribuya a salir del laberinto donde la paz está presa de la justicia y el cerrojo en manos de una extrema derecha caudillista, sectaria y, sobre todo, armada. La memoria de las víctimas será entonces una activa militancia del tiempo contra el olvido

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las extrañas críticas de Horacio Duque al nuevo partido

Análisis Por María Méndez Colombia Soberana Los recientes ataques contra las FARC se dan en primer lugar, como bien presentíamos, por sectores “cercanos” que no representan una línea ideológica dentro de la izquierda y mucho menos entre los  revolucionarios.  Escritores venidos a menos, “revolucionarios” de cafetería y otros, cuyas posiciones, e incluso parte de su historia, son muy cuestionables, son el “ramillete” de autodenominados politólogos e ideólogos que hoy comienzan a atacar públicamente a un partido que nace de un movimiento político y armado que ha encarado al imperio, la oligarquía y ha defendido los sectores más oprimidos del país como ninguno de los críticos lo ha hecho. El primer representante de este “movimiento crítico” es Horacio Duque, quien en su escrito, al mismo tiempo que posa de “fariano” y de revolucionario comprometido, arremete contra la dirección de las FARC simple y llanamente porque no quedó como a él le hubiera gustado....

Terror en Cauca ¿omisión del Ejército y Policía o connivencia con "Águilas Negras"?

Análisis Fundación Colombia Soberana Oficina de Derechos Humanos y Comunicaciones CODH Por María Méndez Fuentes RCN y    www.reddhfic.org Desde la Fundación Colombia Soberana la Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH Venimos mostrando apoyo a las comunidades a través de la publicación y difusión de las numerosas denuncias públicas con respecto a la violación de los Derechos Humanos. Nos inquieta la reorganización territorial y militar  de los grupos paramilitares mal llamados BACRIM, sobretodo en la zona del Cauca y Nariño, pero más nos preocupa que en pleno proceso de Paz con las FARC-EP, el gobierno se haga el de la vista gorda ante esta situación y las Fuerzas Militares se conviertan en victimarios en vez de ser los protectores del pueblo colombiano. El 25 de Febrero del año en curso el Esmad arremetió de manera violenta contra la Minga por la Liberación de la Madre Tierra que realizan las comunidades indígenas en los predios de la I...

¿Quién es el hombre que retó a un duelo a muerte a Iván Cepeda?

Análisis Tomado de las 2 Orillas Un ‘pura sangre’ que además integró la comitiva que viajó a Panamá para defender el asilo de la exdirectora del DAS María Del Pilar Hurtado. Fotos: Twitter _@ElPatriota /Archivo Eluniversal.com.co J aime Arturo Restrepo, un uribista acérrimo, quien como abogado y representante de un sector de las víctimas de la guerrilla, la emprendió contra el senador Iván Cepeda y se desbordó en insultos al punto de calificarlo de guerrillero y retarlo a un duelo con armas. Todo comenzó con un trino de Restrepo en que afirmaba que si Cepeda y Piedad Córdoba eran los representantes de las víctimas, él era la Madre Teresa de Calcuta, a lo que el Senador del Polo le respondió diciendo: ‘’No, usted es alias Samuel’’ refiriéndose a una columna de Juan Diego Restrepo publicada en la Revista Semana, en la que le preguntaba abiertamente al abogado si era el mismo “alias Samuel” que fue candidato a la personería de Sonsón en el 2004 apoyado por los paramilitar...