Ir al contenido principal

El tiempo de cuál Paz?

Análisis
Tomado de Cambio Total
Por José María Carbonell



Hablar de Paz en un país que sufre una larga guerra por cuenta de la oligarquía, es tocar la más profunda sensibilidad. El pueblo colombiano ha sufrido, padecido, las más aberrantes políticas en nombre de una guerra que no es suya, ni decretada por él, y que en cambio todas las víctimas son del pueblo ya que en la guerra no han caído en la confrontación los oligarcas ni los hijos de quienes decretaron la guerra a su mismo pueblo.

Hay que decirlo enfáticamente. La guerra interna que padece Colombia es culpa de la oligarquía que arrodillada al imperio permitió que nuestro país fuera el campo de experimentación de la guerra contrainsurgente que interesaba al imperio. Nada ha ganado Colombia ni su pueblo con ésta guerra. Por el contrario.

Nuestro país ha resultado asolado por el ”ejército invasor” -las propias fuerzas militares estatales- que adelantó y adelanta el más feroz tratamiento de ”enemigo interno” al propio pueblo y todos los presidentes se vanagloriaban -y vanaglorian- de que ahora sí ”acabarían la guerrilla”, sin siquiera analizar que esa guerrilla nació y se sostuvo -y sostiene- a través del tiempo fue precisamente por los designios oligárquico-imperiales.

Los campos y ciudades se fueron llenando de actos de guerra, de muertes injustas, de sangre derramada inocente, mientras esa oligarquía pelechaba -y pelecha- a la sombra de su aparato estatal y se llenan los bolsillos a costa de la más ramplante apropiación del trabajo campesino y obrero, traducidos en por ejemplo la mal llamada ”flexibilización laboral” e imposiciones tributarias que nunca se han revertido al pueblo.

Las carencias son de todo tipo. La salud por ejemplo fue entregada a manos privadas con el falso argumento de que ”lo privado es mejor” y ya vemos el estado lamentable de la salud hoy con un hueco fiscal de más de 8,2 billones de pesos. Además el desempleo, la pobreza, la desnutrición infantil, la mortalidad infantil y materna, es decir, todos los índices sociales son un completo desorden, corrupción y caos. No hay ningún índice que muestre siquiera un regular desempeño.

Por todo ello el pueblo ha entendido que es tiempo de paz, que es tiempo para la paz. Una paz que no significa firmar unos acuerdos sino, como no!, cumplirlos. La Paz en sentido revolucionario es el cese de la explotación del hombre por el hombre y para ello es necesario tocar la estructura económica y las superestructuras que aprisionan y reprimen al pueblo colombiano. Solo habrá Paz verdadera cuando en Colombia no muera ningún niño por causas prevenibles, cuando no se asesine a ningún hijo porque hace oposición o porque lucha por sus más sentidas reivindicaciones, cuando podamos hacer oposición creadora y revolucionariamente sin temor de ser asesinados, o desaparecidos, o torturados, o masacrados.

Evidentemente que huela a Paz, pero todavía no es el tiempo de la Paz, no son tiempos de Paz porque todavía la guerra sigue matando los hijos del pueblo. Falta mucho para la verdadera Paz. No es la ”pacificación” que quiere JMSantos. No. No es igual ”pacificación” que Paz. No sigan haciendo gárgaras con la Paz señoritos de la ”Casa de Nari”.

Aún falta muchisísimo para la Paz.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Por qué el excomandante Andrés París ataca tan duro a Timochenko?

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Extraña regla quieren imponer los críticos acerbos del partido FARC. Sobre todo los que pertenecieron a sus filas alguna vez. Ellos pueden atacar el partido y su dirección, de manera abierta, cruda, incluso infame, recurriendo a las elaboraciones y argumentos más bajos. Se abrogan ese derecho que consideran inalienable, recurriendo a todos los espacios mediáticos y difundiendo por las redes al máximo sus infundios. Pero nadie puede responderles nada.
Si lo hace, está incurriendo en estigmatización, los sindica de disidentes, les confiere trato de enemigos. Cuanto se refiera a su labor corrosiva hace parte de inquinas y manipulaciones. Simplemente corrobora el espíritu antidemocrático y dictatorial que reina en el partido y sus dirigentes. Así que tienen la sartén por el mango, nadie puede contradecir sus dichos ni hacer claridad alguna sobre sus posiciones. Son la verdad revelada e incontrovertible.
A riesgo de convertirme de nuevo en blan…

En defensa del Partido de la Rosa

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

Si algún documento histórico ha sido objeto de malas interpretaciones y consejas, ha sido precisamente el Acuerdo para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, conocido también como Acuerdo o Acuerdos de La Habana. Intereses de uno y otro lado se han empeñado en difamar de él, considerándolo por una parte como la consumación de la traición a la revolución, y por otra, como la consagración del comunismo en Colombia.
Desde los dos extremos del espectro político se han empeñado en impedir que el Acuerdo de Paz con las FARC tenga un desarrollo tranquilo. Teorías como la de que los revolucionarios no deben entregar las armas jamás, cumplen idéntico papel a aquellas que sostienen que el país le fue entregado a las FARC y por ende al castrochavismo. El resultado práctico de la acción de unos y otros es similar, impedir el paso a una Colombia diferente y en paz.
Que la derecha ultramontana calumnie el pacto de …

La extraña ciencia del profesor Carlos Medina Gallego

Análisis Tomado de Las 2 Orillas Por Gabriel Ángel

No suelo escribir sobre temas personales pues siempre he considerado este espacio como una oportunidad para exponer ideas. Si acaso algún asunto que toque una fibra íntima pueda haber provocado una columna en ese mismo tono, pero en líneas generales me he dedicado a opinar, consciente de que puede gustarle a mucha gente o no, apelando a la capacidad del público lector, quien en últimas define el curso de su pensamiento.
Esta primera columna de 2020, sin embargo, quiero dedicarla a un asunto que toca directamente conmigo. Y lo voy a soltar así, sin vueltas. Una amiga ofendida me envió el tuit que sobre mí publicó el profesor Carlos Medina Gallego, el cual normalmente debía ignorar, pues uno se acostumbra a las diatribas, las calumnias y las agresiones de los contradictores políticos. No sabía que el profesor de la Universidad Nacional lo fuera, al menos en ese extremo.
El tuit, de la cuenta oficial del profesor Medina, afirma: GABRIEL ANGEL…