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“NO TENDRÍA PROBLEMA EN PAGAR UNOS AÑOS DE CÁRCEL…” PABLO CATATUMBO

Entrevista
Tomado de Delegación de Paz FARC-EP
Por Jorge Enrique Botero - Las 2 Orillas


Las Farc no piensan pasar de agache con sus víctimas y dicen que asumen su responsabilidad, pero advierten que en el tema hay hipocresía.

Por:  | septiembre 24, 2013
Con Pablo Catatumbo en La Habana (II): “No tendría problema en pagar unos años de cárcel…”
Muchas personas que conocen a Pablo Catatumbo y a las Farc consideran que él encarna una especie de simbiosis entre Alfonso Cano y el Mono Jojoy. Esta apreciación no carece de sentido pues él pasó sus primeros años de vida guerrillera al lado de Jojoy y los más recientes junto a Cano, quien además fue su amigo de juventud, con el que no solamente compartió habitación en la escuela del Komsomol leninista, en Moscú, sino que lo acompañó durante más de una década en la jefatura del llamado Comando Conjunto de Occidente.
Su temperamento es afable, mamagallista y explosivo; goza de gran respeto al interior de las Farc como estratega militar y puede alardear (aunque no lo hace) de haber salido airoso de uno de los más grandes operativos militares que se hayan emprendido para abatir a un jefe insurgente. Al mismo tiempo, Catatumbo se defiende muy bien en las lides de la política, es un agudo analista de la realidad y, con algunas excepciones, ha erradicado la fuerte carga de dogmatismo que ha caracterizado a la insurgencia durante décadas. Además, es un devorador de libros, amante compulsivo de la literatura, adicto a los relatos de espionaje. “Es mucho lo que se aprende con los libros de John le Carre o de Frederick Forsyth: además de ser narradores formidables, muchas veces me han servido para detectar los métodos que usa el enemigo para tratar de jodernos”.
Catatumbo entró a las Farc con el “Mono Jojoy” y estuvo con Alfonso Cano hasta la muerte. FOTO: gurusblog.com
Catatumbo entró a las Farc con el “Mono Jojoy” y estuvo con Alfonso Cano hasta la muerte. FOTO: gurusblog.com
Pablo Catatumbo, quien tomó el nombre de guerra de su hermano mayor, fallecido en la guerrilla a finales de los 70, está sentado en un cómodo sillón de un reservado del Hotel Palco, contiguo a la sede de los Diálogos de Paz de La Habana. Toma Tropicola (la coca cola cubana) mientras se adentra en los laberintos de uno de los temas que más polémica ha suscitado desde el inicio de las conversaciones: las víctimas.
“Ciertamente, como diría Gaviria, esta guerra tan prolongada ha causado enorme dolor en muchísimas familias colombianas. Pero los episodios de la guerra hay que analizarlos con sensatez y en su contexto. Lo anterior no quiere decir que vayamos a  pasar de agache en el asunto de las víctimas: asumiremos las responsabilidades que nos correspondan por la cuota de sufrimiento que hayamos podido causar. Le doy un ejemplo, lo de los diputados del Valle nunca debió suceder. Sin embargo, vamos a seguir insistiendo en que hay que develar toda la verdad histórica de más de 50 de años de confrontación”.
Según Catatumbo la responsabilidad principal de las décadas de violencia que han azotado a Colombia recae en el mal manejo que han dado las élites al ejercicio de la política. “Históricamente, desde nuestra fundación como nación, han predominado la intolerancia y el sectarismo. Y no sólo eso: ellos se acostumbraron desde muy temprano a eliminar físicamente al adversario. O si no, mire a Obando mandando a matar a Sucre; a Santander conspirando contra Bolívar o haga cuentas de las decenas de guerras que han acompañado nuestra corta vida republicana; recuerde el asesinato de Gaitán, la masacre contra la UP, las muertes de Galán, Pizarro, Jaramillo y Pardo Leal. En fin, nuestro régimen político nació con una deformación, un defecto de fábrica, que ha hecho de la intolerancia su rasgo principal”
“Las elites colombianas han sido intolerantes y violentas”, sentencia Catatumbo al recordar episodios como el asesinato del candidato de la U.P, Jaime Pardo Leal en el año de 1987”. FOTO: Democracia en la red
“Las elites colombianas han sido intolerantes y violentas”, sentencia Catatumbo al recordar episodios como el asesinato del candidato de la U.P, Jaime Pardo Leal en el año de 1987”. FOTO: Democracia en la red
Según Catatumbo, en el coro de reclamos que les hacen muchos dirigentes políticos tradicionales y algunos columnistas sobre el tema de víctimas hay una gran dosis de hipocresía, “aunque a veces también sale a relucir una tremenda ignorancia”. Dice el comandante guerrillero que fueron Marulanda y los jefes guerrilleros que lo acompañaron en la fundación de las Farc, como Charro Negro y Jaime Guaracas, quienes le pusieron orden a la terrible crueldad que imperaba en la guerra partidista de los 50. “Las guerrillas liberales actuaban como hordas de la venganza, usaban los mismos métodos de sus adversarios chulavitas, aplicaban el corte de franela, quemaban aldeas, violaban mujeres y niñas y se repartían los botines como cuatreros. Y fueron los llamados “comunes”, o sea los guerrilleros comunistas, quienes enfrentaron esos desmanes e impusieron reglas que atenuaron el impacto de aquella violencia desenfrenada, cargada de odio y venganza. Incluso, eso les valió ser declarados enemigos a muerte por los liberales, que después de la amnistía de Rojas Pinilla se pusieron al servicio de la aniquilación de Marulanda y sus hombres, como ocurrió con Charro Negro en Gaitania”.
Sobre otro coro, más o menos con los mismos cantantes, que exige cárcel y castigo ejemplar para los jefes insurgentes que hoy están buscando la manera de hacer política sin el uso de las armas, Pablo Catatumbo no se mete en pantanos jurídicos. Es pragmático e irónico a la vez: “Yo no tendría problema en pagar unos años de cárcel. Pero, eso sí, ahí también tendrían que estar todos los generales de los últimos años, no pocos ex presidentes, ex ministros, embajadores, empresarios del campo y la ciudad, etc, etc”. Y remata el tema con una estadística que encontró hace poco, leyendo una biografía de Gerry Adams, el líder del IRA que encabezó los acuerdos de paz con el Reino Unido. Según el jefe rebelde, de 28 acuerdos de paz conseguidos en el mundo en los últimos 30 años, el 60 por ciento ha terminado con reformas a la Constitución que le han dado un vuelco político a esas naciones. Si la naturaleza de un conflicto es política, como en el caso de Colombia, la salida a éste no puede ser jurídica sino política”.
Sobre el llamado Marco Jurídico para la Paz, se limita a decir que esta iniciativa del gobierno no está en consonancia con el espíritu de bilateralidad en las decisiones de fondo con el que se dio inicio a los diálogos. “Es el mismo defecto que tiene el referendo por si acaso que impulsa el gobierno como mecanismo de refrendación de eventuales acuerdos”.
Además de estar leyendo a Gerry Adams, el miembro del Secretariado de las Farc le mete muela por estos días a una extensa biografía del mariscal Bernard Law Montgmery titulada Memorias de la Guerra en la que el exitoso militar, popularmente conocido como Monty durante la Segunda Guerra Mundial, se refiere a la relación entre los altos mandos militares y los gobernantes. “Montgomery asegura que el papel de los militares no es glorificar la guerra y advierte que los generales deben aconsejar a los gobernantes que hagan todo lo posible para impedir las confrontaciones”.
No hay duda de que, con la cita de Montgomery,  Catatumbo está mandando un mensaje a los oficiales de las Fuerzas Militares de nuestro país, más aún cuando remata diciendo que “una rescatable excepción a la glorificación de la guerra en nuestro medio fue el general Alberto Ruiz Novoa quien recomendó al presidente Guillermo León Valencia no atacar a los campesinos de Marquetalia, lo cual le costó la baja inmediata”.
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“Los militares no están para glorificar la guerra sino para evitarla”, Catatumbo está leyendo al Mariscal Montgomery, el célebre oficial británico de la Segunda Guerra Mundial que estuvo bajo las órdenes del comandante supremo de las fuerzas aliadas, el general Eisenhower. FOTO: segundaguerramundial.com
-Decía Jacobo Arenas en los preámbulos de los diálogos con el presidente Belisario Betancur que se veía echando discursos en la plaza pública. ¿Pablo Catatumbo se ve en esas?
-La verdad, no me veo echando discursos ni siendo parlamentario. Ese mundo del Congreso me desagrada sobremanera. Preferiría poder dedicarme a la enseñanza, al mundo académico. Pero hago parte de la dirección de una organización y mis decisiones están supeditadas al bien general. Así que si toca, toca.
-¿Dónde está el gran obstáculo para que las Farc entren de lleno a la política?
-La pepa del tema de participación política son las garantías y la pepa de las garantías es el desmonte definitivo del paramilitarismo. Respecto a las garantías, es increíble que, a pesar de ser norma constitucional, no haya hoy en Colombia un verdadero Estatuto de la Oposición. Y es un anacronismo que la fuerza pública todavía actué bajo la doctrina del enemigo interno, una doctrina que pertenece a los tiempos de la guerra fría. Es al amparo de ésa doctrina que hoy el paramilitarismo sigue siendo una realidad como lo ha sido en los últimos 30 años. Si el Estado no toma medidas radicales para desmontar a los grupos paramilitares, cualquier acuerdo al que eventualmente lleguemos sería letra muerta.
Los otros dos puntos claves respecto a la participación política son la aprobación de una reforma que cambie el actual Sistema Electoral y que la oposición tenga acceso equitativo a los medios de comunicación.
-Varios analistas coinciden en que si no hay avances sino incertidumbres en el proceso de paz, la reelección se Santos está embolatada…
-Pues si eso es así, el propio gobierno es el que tiene la llave de la reelección. No es sino que le ponga voluntad a la salida política, pues de nuestra parte hay total decisión de avanzar, de llegar a acuerdos. El balón de la reelección está en el campo del gobierno no en el de las Farc. Si el Presidente se decide a modernizar y profundizar la democracia, a acabar con el Frente Nacional que todavía existe, se aclimataría la firma de un pacto que ponga fin a 50 años de guerra.
“Ahora tocó coincidir con el Presidente, una batalla Santos – Santos no es seria”, dice Catatumbo sobre la contienda electoral por la Presidencia que se avecina. FOTO: Noticias Uno.
“Ahora tocó coincidir con el Presidente, una batalla Santos – Santos no es seria”, dice Catatumbo sobre la contienda electoral por la Presidencia que se avecina. FOTO: Noticias Uno.

-¿Cómo ve Pablo Catatumbo la hipotética escena de Santos contra Santos en la disputa por la Casa de Nariño?
-Ahí si me toca estar de acuerdo con el señor Presidente cuando dijo que eso no sería serio.
Camila Cienfuegos, la pilosa compañera de Catatumbo desde hace mas de 10 años, irrumpe en la escena de esta entrevista y nos da la mala noticia de que el comandante guerrillero debe atender una reunión en la Embajada de Noruega (uno de los países garantes de los diálogos), así que dejamos para el día siguiente el final de nuestra conversación. El entrevistado apura el último sorbo de Tropicola y guarda los libros de Adams y Montgomery en su maletín. “No se olvide de mandarme la más reciente novela de Vargas Llosa, ése man será lo que sea pero es un fabuloso escritor”, comenta Catatumbo y se va. 

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