Ir al contenido principal

Ojo con los militares

Análisis
Tomado de Cambio Total
Por María Paula Saffon

En paralelo a las negociaciones de La Habana se adelantan varias reformas que buscan otorgar a los militares una serie de prerrogativas muy preocupantes para un escenario de postconflicto.



Primero vino el fuero penal militar; ahora las propuestas de que participen en política y de que no se elimine el impuesto al patrimonio, que incrementó sustancialmente sus recursos en los últimos años. Estas reformas son problemáticas porque parecen buscar que el ya de por sí enorme poder de los militares incremente durante la transición de la guerra a la paz, e incluso cuando cese el conflicto. Tal fortalecimiento amenaza uno de los objetivos centrales de la justicia transicional: la garantía de no repetición de las atrocidades.

La garantía de no repetición consiste en desmontar las estructuras que facilitaron la comisión de atrocidades a través de diversos mecanismos de reforma institucional. Las reformas más usuales a nivel mundial incluyen las purgas de los aparatos de seguridad del estado con el fin de excluir a quienes participaron o colaboraron en la comisión de atrocidades. También incluyen la limitación de los poderes excepcionales de la fuerza pública y la  reducción del presupuesto militar, que empiezan a perder justificación a medida que la amenaza de los actores armados disminuye. En el caso colombiano, estas reformas resultan fundamentales dada la capacidad de influencia y la ausencia de control que adquirió el ejército en el transcurso del conflicto, que facilitaron su relación con los paramilitares y la comisión directa de crímenes atroces.

Sin embargo, todas las propuestas actuales referidas a los militares apuntan en la dirección opuesta. El fuero penal les otorga el privilegio de sustraerse del control de la justicia ordinaria, lo cual dificulta que sean responsabilizados por los crímenes que han cometido contra civiles. La propuesta de que participen en política haría posible que utilizaran el poder que les da las armas para influir en los votos de las comunidades bajo su control e incluso para  ser elegidos, sumando así el poder político al militar. La propuesta de mantener el impuesto al patrimonio implicaría que, aun después de la eventual desmovilización de las guerrillas, el ejército siguiera recibiendo las cuantiosas sumas con las cuales se ha convertido en uno de los ejércitos más poderosos del mundo en cuanto a recursos y nivel de profesionalización. Es razonable que esos recursos se mantengan mientras continúe el conflicto, pero una propuesta seria debería condicionar su continuidad a la desmovilización de todos los actores armados.

Hay quienes defienden el fortalecimiento del ejército con la idea de que debería recompensarse la labor de defensa de la ciudadanía que desarrolló al combatir a la guerrilla. Pero esto olvida que, en el postconflicto, los militares deberán jugar un rol muy distinto que el del combate, consistente en velar por la seguridad nacional y la vigencia de las instituciones. Para ese nuevo rol, es vital que estén sometidos a las leyes, y ello requiere restringir su poder. Limitar al ejército no significa restarle mérito a su labor de protección de la ciudadanía; significa dignificarlo, y prepararlo para el nuevo rol que cumplirá. Hoy, el ejército colombiano tiene una capacidad inusitada para influir en (e incluso poner en jaque a) las decisiones políticas. Si esa capacidad incrementa, es muy difícil que los militares respeten a futuro la democracia y el estado de derecho. Las experiencias militares del cono sur en la década del 70 son un doloroso ejemplo de ello.
*Candidata al doctorado en Ciencia Política de la Universidad de Columbia, e investigadora asociada de Dejusticia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"Estamos ante otro fallo masivo y colosal del capitalismo": Noam Chomsky sobre el coronavirus

Entrevista Tomada de El Espectador Por EFE El filósofo y lingüista estadounidense reflexiona sobre lo que ha dejado la actual pandemia en el mundo y cuestiona la forma en que los gobernantes han enfrentado la crisis del coronavirus. Dice que los líderes están siendo "el problema y no la solución" y espera que en el futuro los humanos "aprendamos la lección". Para el filósofo y lingüista Noam Chomsky, la primera gran lección de la actual pandemia es que estamos ante "otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo", que en el caso de Estados Unidos está agravado por la naturaleza de los "bufones sociópatas que manejan el Gobierno" liderado por Donald Trump. Desde su casa de Tucson (Arizona) y lejos de su despacho en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), desde el que cambió para siempre el campo de la lingüística, Chomsky repasa en una entrevista con Efe las consecuencias de un virus que deja cla...

Las extrañas críticas de Horacio Duque al nuevo partido

Análisis Por María Méndez Colombia Soberana Los recientes ataques contra las FARC se dan en primer lugar, como bien presentíamos, por sectores “cercanos” que no representan una línea ideológica dentro de la izquierda y mucho menos entre los  revolucionarios.  Escritores venidos a menos, “revolucionarios” de cafetería y otros, cuyas posiciones, e incluso parte de su historia, son muy cuestionables, son el “ramillete” de autodenominados politólogos e ideólogos que hoy comienzan a atacar públicamente a un partido que nace de un movimiento político y armado que ha encarado al imperio, la oligarquía y ha defendido los sectores más oprimidos del país como ninguno de los críticos lo ha hecho. El primer representante de este “movimiento crítico” es Horacio Duque, quien en su escrito, al mismo tiempo que posa de “fariano” y de revolucionario comprometido, arremete contra la dirección de las FARC simple y llanamente porque no quedó como a él le hubiera gustado....

A mi comandante... A mi padre

Comunicado Por Jorge Ernesto Suárez A mí comandante, a mí camarada, a mí amigo, a mí padre. Papá; Hoy estamos aquí los amigos, y cientos de familiares farianos. Estamos aquí porque vamos a construir, como era tu deseo, un país en donde ningún colombiano vuelva a acostarse con hambre.  Firmamos la Paz papá, quien lo creyera no. Tanto trajinar, tanto monte que comimos, tantas ranchadas y operativos, tantas angustias y decisiones duras valieron la pena.  Yo, todos los días me levanto y pienso en lo que me dijiste una vez por allá en el guayabero, “luche por la gente Chepe, pelee con ellos, sea digno de ganarse el amor de su pueblo… la vida es eso, vivirla, sentirla, amarla, vibrarla todos los días como si fuera el último, de nada sirven las riquezas ni las alcurnias, en eso no hay dignidad, en el amor que a uno le tienen es donde esta lo importante”  Yo todos los días pienso en eso papá, y trato de seguirlo, trato de ser digno de la gente hu...