Ir al contenido principal

Un hombre dejó el cadáver de su hijo en la Plaza de Bolívar de Bogotá

Noticia
Tomado de El Tiempo

Pide justicia por la muerte de su hijo, un suboficial que se negó a participar en un falso positivo.




La desesperación llevó a Raúl Carvajal Pérez, de 63 años, a una osadía: a parquear su viejo camión Dodge en la mitad de la emblemática plaza de Bolívar de Bogotá, en la mañana de ayer, y exhibir, encima de la cabina del vehículo, los restos de su hijo Raúl, de 29 años, en protesta porque, según él, su hijo murió hace cuatro años, en un "falso positivo".

El camión fue entrado velozmente, por la carrera 8a., y su ubicación frente a la estatua de Bolívar, frente al Capitolio y el Palacio de Justicia, sorprendió a los centenares de visitantes que, a esa hora, alimentaban palomas, montaban las llamas y se tomaban fotos.

El vehículo no solo exhibía un cadáver vestido con uniforme militar, sino que en uno de sus costados mostraba una gigantesca pancarta en la que Raúl Carvajal denunciaba que además de que habían "asesinado" a su hijo , lo mismo habían hecho con la esposa y su nieta de 30 días de nacida.

Carvajal llegó a Bogotá, después de viajar por carretera en ese camión de placas PAH 605 que, desde el pasado 8 de febrero -cuando salió de Montería- se convirtió en su vivienda y, al mismo tiempo, en el féretro rodante de su hijo, un sargento del ejército.

"Estoy haciendo estas protestas, porque investigué que mi hijo no falleció en un combate con la guerrila, como me había dicho el Ejército, sino que le dispararon porque no quiso matar a dos muchachos que le ordenaron", sostuvo el padre.

Esos hechos habrían ocurrido en Tarra, Norte de Santander, el 8 de octubre del 2006, cuando Raúl hijo formaba parte del batallón Rafael Reyes.

"Como me hicieron sacar los restos de Raúl del cementerio de Montería -donde vivo hace 40 años-, los reclamé para que no los echaran en una fosa común. Ahora viajan conmigo, como ocurría en vida de mi hijo, que siempre me acompañaba en el camión cuando no tenía trabajo. Él me regaló el carro", contó.

A la plaza de Bolívar Raúl llegó luciendo el quepis militar de su hijo y la bandera de Colombia, puesta como ruana, que en la parte central exhibe la foto del sargento muerto.

Los policías que estaban en la plaza buscaron rápidamente refuerzos y una grúa para sacar el camión de la plaza. Raúl y el carro fueron llevados al Comando de la Policía Metropolitana de Bogotá. El primero quedó libre, mientras el carro siguió retenido.

Ante las denuncias, el Ejército respondió que el sargento murió en un combate con las Farc, en el cerro de la Virgen (Santander), en el 2006, y que al año siguiente, su segunda esposa reclamó las cesantías e indemnizaciones de ley.

Camión usado como vivienda y ataúd.


Raúl Carvajal Pérez convirtió su viejo camión en el 'féretro' rodante donde carga los restos de su hijo suboficial, y, al mismo tiempo, en la vivienda donde duerme su dolor, se anima con un televisor, los videos y papeles que informan sobre la historia del uniformado fallecido.
REDACCIÓN BOGOTÁ

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las extrañas críticas de Horacio Duque al nuevo partido

Análisis Por María Méndez Colombia Soberana Los recientes ataques contra las FARC se dan en primer lugar, como bien presentíamos, por sectores “cercanos” que no representan una línea ideológica dentro de la izquierda y mucho menos entre los  revolucionarios.  Escritores venidos a menos, “revolucionarios” de cafetería y otros, cuyas posiciones, e incluso parte de su historia, son muy cuestionables, son el “ramillete” de autodenominados politólogos e ideólogos que hoy comienzan a atacar públicamente a un partido que nace de un movimiento político y armado que ha encarado al imperio, la oligarquía y ha defendido los sectores más oprimidos del país como ninguno de los críticos lo ha hecho. El primer representante de este “movimiento crítico” es Horacio Duque, quien en su escrito, al mismo tiempo que posa de “fariano” y de revolucionario comprometido, arremete contra la dirección de las FARC simple y llanamente porque no quedó como a él le hubiera gustado....

A mi comandante... A mi padre

Comunicado Por Jorge Ernesto Suárez A mí comandante, a mí camarada, a mí amigo, a mí padre. Papá; Hoy estamos aquí los amigos, y cientos de familiares farianos. Estamos aquí porque vamos a construir, como era tu deseo, un país en donde ningún colombiano vuelva a acostarse con hambre.  Firmamos la Paz papá, quien lo creyera no. Tanto trajinar, tanto monte que comimos, tantas ranchadas y operativos, tantas angustias y decisiones duras valieron la pena.  Yo, todos los días me levanto y pienso en lo que me dijiste una vez por allá en el guayabero, “luche por la gente Chepe, pelee con ellos, sea digno de ganarse el amor de su pueblo… la vida es eso, vivirla, sentirla, amarla, vibrarla todos los días como si fuera el último, de nada sirven las riquezas ni las alcurnias, en eso no hay dignidad, en el amor que a uno le tienen es donde esta lo importante”  Yo todos los días pienso en eso papá, y trato de seguirlo, trato de ser digno de la gente hu...

Herido de gravedad José Aliender Tunubala, militante de Marcha Patriótica

Comunicado Tomado de Prensa Rural Por  Red de Derechos Humanos del Suroccidente Colombiano “Francisco Isaías Cifuentes” El pasado sábado 2 de enero de 2016, en el departamento de Cauca, municipio de Cajibío, específicamente en la finca La Esmeralda, sector La Palmera, los campesinos José Aliender Tunubala Guegia y Edwin Iván Tunubala, se encontraban descansando en su hogar, siendo aproximadamente las 10:00 de la noche, el joven Jose Aliender escuchó que los perros ladraban y le pareció que le estaban lanzando piedras al techo, por lo que decidió encender la linterna de su celular y alumbrar para averiguar lo que estaba sucediendo. Al salir de su casa observó a dos sujetos quienes de inmediato dispararon sus armas de fuego en tres ocasiones. Un impacto de proyectil de arma de fuego se alojó en la cabeza y otro en la columna del joven. Posteriormente Edwin Iván Tunubala, niño de 11 años de edad, y hermano de José Aliender, al presenciar lo sucedido salió corriendo ...