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El foro de participación política, un camino hacia la apertura

Análisis
Tomado de Rebelión
Por Roberto Romero Ospina


No hay duda que el proceso de paz marcha. Como lo habían previsto los organizadores, la Universidad Nacional y las Naciones Unidas, el Foro sobre Participación Política acordado por los negociadores del gobierno y de las FARC, atestó el Centro de Convenciones Jiménez de Quesada.

Más de 1500 participantes se dieron cita en la mañana del domingo 28 para dar inicio a una agenda ambiciosa: un panel internacional, uno nacional y dos paneles simultáneos: sobre el papel de los medios en el proceso de paz y de la academia en la búsqueda de la reconciliación.

Tras la instalación por parte de Fabrizio Hochschild, coordinador residente de Naciones Unidas en Colombia e Ignacio Mantilla, rector de la Universidad Nacional, se dio paso a la ponencia central a cargo del historiador Francisco Leal. En su larga intervención de casi una hora, señaló algunos puntos que a su juicio han impedido la paz en más de medio siglo.

Como la presencia de un fuerte latifundio, la estancada modernización del país, la presencia del narcotráfico y la ausencia de nación que han llevado a un cuadro de violencia permeada por el narcotráfico y la intervención norteamericana con fuerte presencia de delincuentes que se han convertido en políticos.

A pesar de que es partidario de una justicia transicional que resuelva la reinserción de la guerrilla, indicó que algunos de sus miembros deben pagar, “aunque en forma breve algo de cárcel”.

Y en su repaso que hilvanaba desde los años cuarenta, saltó en un santiamén a los noventa sin tocar un segundo el genocidio de la Unión Patriótica. 

Luego vendrían las intervenciones de los delegados internacionales. El Salvador, Filipinas, Sudafrica y Uruguay. Un repaso sobre cómo alcanzaron la paz. Previamente, los saludos de varios premios de Nobel de Paz en sus mensajes de video causaron emoción a todos los asistentes.

Ver a Desmond Tutu, Oscar Arias, Pérez Esquivel y Ellen Johnson Sirleaf, presidente de Liberia, hablando con tanta propiedad de Colombia y su esfuerzo por alcanzar el fin del conflicto, demostraba que el país no está solo en el más gigantesco esfuerzo de su historia.

Después del receso del medio día, las intervenciones políticas cronometradas de solo cinco minutos, en un calidoscopio perfecto del apoyo nacional al proceso de La Habana: todos los partidos de Colombia, a excepción del Puro Centro Democrático que encabeza el ex presidente Uribe, comprometidos con la solución negociada al conflicto. 
Por allí desfiló el partido de la U a través del senador Roy Barreras, el Polo con su presidenta Clara López, Marcha Patriótica, con su vocera Piedad Córdoba, Hernán Andrade, por el partido conservador, Cambio Radical, el partido liberal, el Congreso de los Pueblos, la ASI, País Común, que lidera el indígena Nasa Feliciano Valencia, los movimientos indígenas, la comunidad afrodescendiente, el Partido Verde, a través del senador Sudarski, el partido comunista, con su secretario general Jaime Caycedo, Omer Calderón, presidente de la Unión Patriótica, los Progresistas con su representante Antonio Navarro, el Mira con su vocero, Carlos Baena. 

Todos, desde la derecha, el centro y la izquierda, en una amplitud que no se veía desde los tiempos de las negociaciones del Cagúan, presentando fórmulas para abrir el camino de la que siempre ha sido esquiva participación democrática en todos estos años y cuyas propuestas serán remitidas a La Habana.

Dos puntos centrales matizaron las intervenciones: buscar una salida para la participación política de las guerrillas lo que implica profundas reformas de la vida institucional y electoral, sin perjudicar a los partidos políticos que hoy se ven amenazados en perder su representación por los manes del umbral que los obliga a obtener el 3% de la participación electoral.

Con razón Navarro señaló que “los pequeños partidos y los nuevos no podemos salir por la puerta de atrás quedándonos por fuera mientras a los insurgentes reinsertados a la vida política se le brindan condiciones especiales”. 
Y el otro punto que cuando se tocaba arrancaba grandes aplausos, fue el del ir a una asamblea nacional constituyente que refrende las reformas que el país requiere. “Si no se dan las condiciones en el actual Congreso para construir un nuevo país, iremos a las calles, plazas y pueblos a pedir una nueva constituyente. La paz es para todos”, afirmó Baena del Mira.

La Unión Patriótica resaltó que hasta que no se esclarezca el genocidio de que fue objeto, será muy difícil construir caminos de reconciliación. “Si a la UP le concedieran un tercio de segundo por cada una de sus víctimas podríamos intervenir el mismo tiempo que tuvo el profesor Francisco Leal para negar buena parte de la historia del país y del conflicto interno”, señaló su presidente en medio de los aplausos.

La rica sesión del día de apertura culminó con los paneles sobre medios y academia. El primero, decisivo en el tema de la participación política, no contó con los grandes directores de la prensa que habían sido invitados como Roberto Pombo, de El Tiempo, Darío Arismendi, de Caracol o Rodrigo de RCN.

Intervinieron representantes de Semana, Voz, Confidencial Colombia, Colprensa, El Heraldo, Teleantioquia, Telemedellín, Arcadia, Canal Capital, entre otros, quienes coincidieron en la necesidad de defender los medios públicos y establecer un estatuto de prensa que abra los medios privados a la participación de toda la población.

El foro, el segundo después del exitoso sobre el tema agrario, cuyas conclusiones de diciembre pasado ya están en La Habana, continuará su intenso trabajo hasta el martes 30 en un ambiente de pluralismo y activa participación.


(*) Roberto Romero Ospina es miembro del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación

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