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La reedición de las promesas

Análisis
Tomado de Rebelión
Cicerón Flórez Moya
La Opinión (Cúcuta)



“Tantas idas
y venidas,
tantas vueltas
y revueltas
(quiero, amiga,
que me diga),
¿son de alguna utilidad?”.
Tomás de Iriarte.

A pesar de su situación de ser territorio fronterizo, con una dinámica excepcional en el conjunto latinoamericano, Norte de Santander no ha merecido la atención adecuada del Gobierno de la nación. Salvo los proyectos y las obras que tuvieron ejecución y se consolidaron mediante gestiones de Virgilio Barco, Argelino Durán, o Enrique Vargas desde los Ministerios que ellos ocuparon en diferentes Administraciones, en el siglo XX, lo demás ha llegado generalmente a cuentagotas. Esto no desconoce el aporte de dirigentes y funcionarios desde las entidades o los escenarios en que han actuado. Gobernadores, alcaldes, congresistas, concejales, diputados, empresarios o dirigentes gremiales han hecho aportes. No todos, claro está, porque también son muchos los que han quedado con saldo en rojo, o balances desastrosos, enredados en la telaraña de los desaciertos, de la corrupción o la ineficacia.

Ha sido ostensible la tendencia oficial desde el centralismo bogotano al incumplimiento de las promesas a la región. Para no ir muy lejos, durante los ocho años del mandato de Álvaro Uribe se insistió en proyectos que no tuvieron ejecución. Allí están los atrasos en vías. Y son evidentes otras frustraciones. Sin embargo, no faltaron los coros de alabanza, aun con la comprobación del desfase entre lo prometido y los resultados.

En esta etapa del presidente Santos, aunque se le debe dar una última oportunidad, las cosas no han sido diferentes. Gramalote es un expediente de actos erráticos. Están por verse, de otra parte, iniciativas anunciadas con bombos y platillos, como el plan para el Catatumbo.

El ministro Vargas Lleras cree que las últimas decisiones relacionadas con vivienda de interés social y acueductos tendrán cumplimiento puntual. Ojalá que así sea. Pero eso no es suficiente.

Lo que sigue ahora es hacerle seguimiento o veeduría a las promesas, sin caer en la onda del embaucamiento conformista. Y es necesario poner en claro las prioridades o lo que más conviene para atacar la situación de crisis, construyendo una economía que proporcione prosperidad como lo proclama el Gobierno y que desmonte los factores de atraso y de pobreza que se volvieron crónicos.

Y hay que aprender a pensar y a tomar decisiones coherentes. Porque de nada sirve la reedición de propuestas inocuas. Como tampoco hay que entusiasmarse con reuniones que no dejan sino esperanzas que se hacen frágiles en las agendas de altos funcionarios proclives a olvidar sus compromisos.

No hay que dejar que tantas idas y venidas terminen por ser ejercicios de ocio.

Puntada

Cualquiera sea el pensamiento que se tenga respecto al fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías se debe reconocer que murió en su ley, leal a sus convicciones, lo cual lo honra para la historia. Y su liderazgo tuvo relevancia mundial, como lo demuestra la nutrida concurrencia de gobernantes de todas las vertientes políticas a sus funerales. Ni los más enconados opositores de puño cerrado y odio impertinente lo pueden negar

Fuente: http://www.laopinion.com.co/demo/index.php?option=com_content&task=view&id=415433&Itemid=39

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